Marcelo Leonart: “La gente teme transgredir un orden”

El narrador, guionista y también dramaturgo, Marcelo Leonart (48), en el barrio Bellas Artes. Foto: Andrés Pérez

El escritor y dramaturgo publica la novela Weichafe, inspirada en el conflicto mapuche.


Una velada que podría haber sido amena, acompañada de anécdotas, copas de vino y pitos de marihuana, mientras avanza la noche, se pone cada vez más tensa. Los personajes reunidos en un departamento, cerca del Costanera Center, son Valentina, Felipe y Nadia.

En la larga noche, una historia de violencia predomina, una huida, con disparos y fuego, en el sur de Chile. Es el relato que se vuelve central en la vida de los protagonistas de Weichafe, de Marcelo Leonart (48).

Esta es la sexta novela del escritor y dramaturgo nacional, quien ha hecho de la contingencia política y los conflictos sociales, un solo relato presente en su teatro y su narrativa.
Esta vez, tres casos policiales -dos de ellos vinculados al conflicto mapuche- se cruzan en Weichafe: el atropello que cometió Martín Larraín, hijo del expresidente de RN Carlos Larraín, que le causó la muerte a Hernán Canales, en 2013; la muerte, en una acción de “violencia innecesaria” de parte de Carabineros contra el estudiante mapuche Matías Catrileo, en 2008, y el ataque incendiario con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger-Mackay, en enero de 2013.

De la novela surgió la idea de hacer un montaje teatral. Así nació la obra Noche mapuche, que con las actuaciones de Pablo Schwarz, Nona Fernández (pareja de Leonart), Daniel Alcaíno y Roxana Naranjo, se estrenó en el GAM en 2017, escenario al que volverá los días 6, 7 y 8 de enero como parte del Festival Santiago a Mil.

“La obra es menos realista, más chacotera, pero más brutal”, dice Leonart, quien mantiene como elementos en escena bidones de bencina, y en un momento se oyen las grabaciones telefónicas del matrimonio Luchsinger-Mackay, llamando a Carabineros, mientras se incendia su hogar ubicado en la comuna de Vilcún.

A veces cuestionado por su actitud frontal y provocativa, el autor afirma que la gracia “para provocar es que a mí no me parezcan provocativas las situaciones presentes en mi trabajo”, y cree que “la gente, en general, tiene mucho miedo de decir su opinión, a no ser que ésta se sume a una idea que se está generando y que se vuelve aceptable. La gente teme transgredir un orden”. En ese sentido, recuerda una frase del escritor italiano Pier Paolo Pasolini: “Yo creo que escandalizar es un derecho. Ser escandalizados es un placer. Y el que rechaza el placer de ser escandalizado es un moralista”.
Weichafe está dividido en cuatro partes: El departamento/ El fuego; La calle/ El crimen; Datos de la causa/ Lo real y La pieza/ El sur. Es un trayecto que va de lo íntimo a las causas sociales, donde confluye la ficción y la realidad.

“Y los muertos en el medio del bosque. Y los muertos en el medio del fuego. Y los muertos incrustados en rejas a un lado de caminos y de la carretera”, se lee en Weichafe.

“Yo soy un militante absoluto de la ficción y en todas mis novelas la ficción es súper importante, pero cada vez está más anclada a una situación real”, comenta.

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