Brasil espera hasta el final para hacer llorar a Argentina

Brasil, Argentina, Neymar

Foto: Reuters.

El Superclásico sudamericano ofrece una pálida versión en Arabia Saudita. El Scratch lo gana con un córner de Neymar y cabezazo de Miranda.




Brasil

Alisson; Danilo (53', Fabinho), Marquinhos, Miranda, Filipe Luis; Arthur, Casemiro, Coutinho; Gabriel Jesús (65', Richarlison), Firmino, Neymar.

DT: Tite

Argentina

Romero; Saravia, Otamendi, Pezzella, Tagliafico (81', Acuña); Paredes, Battaglia, Lo Celso (73', Salvio) ; Dybala (57', Martínez), Icardi (88', Simeone), Correa (68', Pereyra).

DT: Lionel Scaloni

Gol: 1-0, 90'+2, Miranda, de cabeza, tras córner ejecutado por Neymar

Estadio: King Abdullah Sports City. Asistieron 62.435 espectadores. Dirigió Felix Brych (Alemania), quien amonestó a Neymar, Miranda en Brasil y a Paredes, Correa, Lo Celso, Saravia, Battaglia  en Argentina.

Brasil y Argentina,  con los protagonistas puestos en cualquier nombre es, por definición,  el partido más atractivo a nivel sudamericano. Y si no hay consenso respecto de que también lo sea a nivel mundial, lo concreto es que también forma parte de esos espectáculos que atraen la atención del mundo, porque sugieren una disputa intensa e, idealmente, ofensiva. Precisamente la antítesis de lo que aconteció en Arabia Saudita. Un duelo que se encendió por momentos en la segunda parte. Y que el Scratch gana en una pelota muerta: tiro de esquina de Neymar y cabezazo de Miranda.

El Scratch puso su parte. Desplegó un equipo ofensivo, con cuatro jugadores de marcada tendencia de ataque como Coutinho, Gabriel Jesús, Firmino y Neymar. En cambio Argentina, resentida por la ausencia de Messi y por el proceso de reconstrucción que encabeza Lionel Scaloni desde la banca, pero en abierta contradicción con su historia, se paró en Asia como un equipo chico, más allá de que el listado incluyera a Dybala, Icardi y Correa como trío de ataque.

En el papel, ambos equipos se plantearon con idéntica disposición táctica. El problema radicó en la disposición que mostraron cuando el balón se puso en juego. Ahí quedó claro desde el comienzo que Argentina jugaría de chico a grande. O de muy chico a muy grande. La Albiceleste se replegó y le entregó el campo a Brasil. El Scratch, eso sí, tampoco hizo mucho. De hecho, el equipo de Tite llegó al arco con claridad en los 27', por intermedio de Miranda, quien disparó y encontró bien ubiado a Romero. Dos minutos después, Dybala ejecutó un tiro libre que dejó la ilusión óptica de haber pasado cerca del arco de Alisson, pero, en rigor, se fue bastante desviado.

En el segundo tiempo, Argentina se mostró más agresivo y hasta intentó llegar al arco de Alisson. Scaloni había dado una señal. Ordenó el ingreso de Lautaro Martínez para que acompañara a Mauro Icardi en el ataque. La Albicleste se paraba ahora con un 4-4-2 que, si bien favorecía el repliegue, le permitía contar con dos referencias en el centro del área. Eso sí, le seguía faltando claridad en los metros finales.

Brasil, con Arthur, compañero y competencia de Vidal en el Barcelona en alto nivel, volvió a atacar con peligro en los 68'. Richarlison estuvo a punto de batir a Romero, pero falló. La  jugada se retrotrajo por el violento foul de Saravia sobre Neymar y Romero estuvo brillante para evitar que el cañonazo de Arthur llegara a la red.

A seis minutos del final, Casemiro impactó un tiro libre que se desvió y casi vence a Romero. Y, sobre el final, otra vez por un rebote, Brasil anunció su deseo de quedarse con la victoria. Igualmente, una oferta demasiado pobre para dos de las escuadras más linajudas a nivel mundial. Hasta que Neymar tomó la pelota para ejecutar un córner, ya en los descuentos. El astro del PSG le puso el balón en la cabeza a Miranda, quien venció a un, hasta ahí, infranqueable Romero.

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