El partido que nadie quiere jugar

ORELLANA CHILE COLOMBIA

Alexis y Medel, por lesión, y Díaz y Orellana, por decisión técnica, abandonan la Roja a dos días de enfrentar a Guinea en un duelo que parece haberse convertido en un fastidio.




En el fútbol, hay partidos mediáticos y partidos modestos, partidos de preparación y de eliminación, partidos por los puntos y por la honra, y partidos que, por una razón u otra, nadie quiere jugar. El Chile-Guinea de mañana parece haberse convertido en uno de estos últimos. Al menos eso es lo que se desprende de la decisión adoptada por Reinaldo Rueda de liberar de la concentración a cuatro seleccionados a tan solo 48 horas de disputar su segundo y definitivo partido amistoso de la fecha FIFA.

Dos de estas desvinculaciones, es cierto, las de Gary Medel y Alexis Sánchez, se producen por motivos de salud, es decir, porque están lesionados (el primero presenta un problema muscular en los isquiotibiales y el segundo una luxación en el tobillo), pero lo de Paulo Díaz y Fabián Orellana es sencillamente otra historia. Una decisión técnica que no deja de resultar llamativa. A todos, menos al presidente de la ANFP: "Esto pasa de acuerdo a las decisiones del cuerpo técnico en referencia a los jugadores que convoca. Y él diseña también la fecha completa de los dos partidos. Más allá de indagar respecto de las decisiones, son decisiones propias del entrenador y las respetamos", se limitó a manifestar Sebastián Moreno.

Unas "decisiones propias" que pueden tener mucho que ver con lo ajeno que parece haberse vuelto ya a estas alturas, para el cuerpo técnico chileno, el compromiso ante el combinado africano. Y seguramente la fecha FIFA en su conjunto. Una ventana de compromisos internacionales desnaturalizada para los países de Conmebol, cuyo abanico de posibles rivales se ve reducido hasta su máxima expresión con confederaciones enteras, como la europea, inmersas en sus propios procesos clasificatorios.

El resultado; partidos repetidos en fechas diferentes contra los mismos adversarios. Esos a los que la Roja se midió hace cuatro meses, en la Copa América, y a los que volverá a enfrentar dentro de otros cuatro. "Nunca se quieren este tipo de partidos porque nos estamos desgastando, porque se va a volver un desgaste frente a las Clasificatorias. No es ideal porque en marzo empieza la lucha por los tres puntos", reconocía el propio Rueda luego del duelo ante Colombia.

Sea como fuere, el caso es que la Roja deberá medirse mañana a Guinea sin cuatro de los hombres que saltaron a la cancha el pasado sábado. Uno de ellos, Orellana, estrenaba nominación, por cierto, con el técnico colombiano. Sí que estarán los 20 que quedan en la concentración, y enfrente uno de esos rivales exóticos, desconocidos para el gran público, que ocupa el puesto 74 del ranking FIFA. Un partido idóneo para ensayar nuevas fórmulas, para seguir preparándose, por más que a día de hoy dé ya la impresión de que nadie quiere jugarlo.

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