De intocables a suplentes: el duro tránsito de las estrellas que se apagan

Herrera y Orión

La controversia entre Johnny Herrera y Alfredo Arias y la salida de Agustín Orión de Colo Colo son apenas dos casos de referentes que, al perder valor, terminan rebelándose y provocando un intenso debate.



Marco Cornez tenía 32 años cuando tuvo que dejar Universidad Católica en 1990. No se había formado en los cruzados, pero los dos títulos que consiguió en 1984 y en 1987 lo habían convertido en un referente del club. Sin embargo, pese a esa condición, ya no era titular indiscutido. Tuvo que emigrar a Deportes Antofagasta para recuperar esa condición. Logró extender su carrera por ocho años, hasta que se retiró en Palestino, el club que lo había formado. Había sido seleccionado y hasta mundialista, pero la irrupción de Patricio Toledo terminó costándole el puesto. Pasó de ser intocable a suplente. Y tuvo que partir.

La vivencia se parece a la que experimentaron en estos días Johnny Herrera y Agustín Orión. El arquero de Universidad de Chile terminó pactando una forzada tregua después de sus declaraciones en La Tercera, en la que mostraba molestia por estar sentado en la banca y no fue considerado ante Palestino. El club confirmó que padece un esguince medial en el tobillo derecho. "Tendré que esperar a que se vaya Arias para jugar o irme yo", declaró. Se sentía frustrado y maltratado. Y no entendía las explicaciones del entrenador. El transandino, en tanto, optó por rescindir el contrato que tenía en Colo Colo. No dio explicaciones, pero también había recibido señales de que no sería la primera opción para Mario Salas, quien tampoco aportó mucho para aclarar el distanciamiento. Por coincidencia, los arqueros de los dos equipos más populares y con mayor resonancia del país estaban envueltos en una polémica. Que sean dos guardametas también añade un factor adicional al análisis.

Cornez recuerda cómo vivió esos días. "También me dio mi pataleta", se remonta respecto del momento en que Ignacio Prieto comenzó a restarle presencias. "Uno se siente dolido. Primero uno piensa que no se valoraron los títulos que consiguió. También es importante por qué uno sale. Hay que mirar hacia atrás, una revisión interna. El chico que viene de abajo se juega la opción como cuando el titular está comenzando. Es cíclico. Me pasó varias veces y hay que tomarlo bien, enseñando valores, apoyo, motivación. Que valore el equipo en que está. En estos mismos equipos, hay otros arqueros que lo han vivido: Colo Colo con Morón, la U con Sergio Vargas y la UC en mi caso", dice el exgolero. "A uno como arquero le duele estar en la banca, porque es competitivo. Entiendo lo que pasa. Uno se siente con una pequeña frustración. Hay que darle tiempo. Si Herrera está hablando es porque es un arquero pasional, un líder, no está cómodo", propone.

Patricio Toledo, quien relevó a Cornez del arco cruzado recuerda la situación a la que alude su antecesor. "Antes de un partido con Cobresal, Marco se fue de la concentración porque el Nacho Prieto lo sacó de la titularidad. Después me pidió disculpas. Nuestra relación siempre fue buena. En la UC siempre tuve que competir por el puesto con grandes arqueros. De ellos fui sumando elementos a mi juego. Recién a los 28 años vine a sentirme titular. En ese proceso, Fernando Carvallo me alentaba y me iba dando muestras de confianza. Cuando me dio la titularidad, también me pasó la jineta de capitán. Después me tocó vivir la otra cara. Cuando llegó Nelson Tapia y empezó a subir su nivel, me terminé yendo, porque no estaba jugando mucho. Es una situación lógica. Uno tiene que reconocer que no está haciendo las cosas como al principio, pero nadie te prepara para esa situación", explica.

Alexi Ponce, sicólogo del CAR, explica el fenómeno desde su especialidad. "Tiene que ver con otro concepto, que habla, en el fondo, de planificación de carrera y que, en algún minuto, por lo propio de ella, se empieza, de algún modo, a terminar, a extinguir. Esos son procesos que quienes han sido exitosos, quienes han sido siempre referentes y que han tenido liderazgos importantes tienen que ser capaces de canalizar. A definir cómo van a manejar esta última etapa", sostiene el profesional.

El choque entre las expectativas y la realidad produce, en la visión de Ponce, la incomodidad. "Al chocar sus expectativas para esta etapa de sus carreras con las realidades externas que no están bajo su control, como una lesión o la decisión del técnico, toman decisiones de acuerdo a su propio historial o criterios", sostiene.

La naturaleza del puesto también influye. "Yo jugaba sabiendo que tenía una pierna en la cancha y otra en la banca. Y también me tocó esperar. Al comienzo de mi carrera, tenía sobre mí a Manuel Araya. Hay que fijarse, por ejemplo, en lo que le pasa a Claudio Bravo en el Manchester City. El técnico tiene que tomar un decisión y el jugador tiene que asumir que el entrenador prefiere a otro. Es natural del fútbol y sobre todo del puesto. Y el que viene de atrás debe ser aprovechar la oportunidad. El puesto se juega semana a semana", explica Cornez.

Una decisión compleja

Casos en el mundo sobran. En el mismo puesto, por ejemplo, Iker Casillas pasó de ser nada menos que el capitán del Real Madrid a conformarse con defender el arco del Porto. José Mourinho fue señalado como el responsable del traumático fin de la relación, aunque otras versiones apuntan que el distanciamiento tuvo origen económico. Como fuera, el emblemático guardameta no volvió al  arco del club de prácticamente toda su vida. Otras estrellas, también en puestos distintos, han tenido que irse a la banca. Alexis Sánchez, por ejemplo, llegó como estrella al Manchester United y también tuvo que sentarse. Lo mismo le pasó a James Rodríguez en el Real Madrid, a Edinson Cavani alguna vez en el PSG o a Mario Goetze en el Bayern Múnich. En Chile, Jaime Valdés perdió paulatinamente su importancia en la formación de Colo Colo y también alcanzó a traslucir su molestia cuando Héctor Tapia le empezó a quitar preponderancia. En la UC, Mario Salas postergó a dos referentes: Milovan Mirosevic y Cristián Álvarez.

Leonardo Véliz vivió la experiencia como futbolista. "La experiencia mía fue con Pedro García en 1981. No me relegó, pero terminó mi contrato. Me tuve que ir a O'Higgins. No hubo lloriqueo. Un paso más en la carrera y chao. En la Unión me pasó la mismo. Néstor Isella pidió que no me recontrataran y me hizo un gran favor, porque me fui a Colo Colo", sostiene.

El exdelantero es categórico. "No comparto para nada lo que está pasando con los referentes. Creen que la titularidad es un tatuaje, eterno e imborrable. No concuerdo con eso. Estoy del lado de Mario Salas. A nadie se le puede garantizar titularidad con el pasado. Y en el caso de Herrera, con mayor razón. Su comportamiento dista mucho del que debe tener un líder. Es más separatista que nada. Es inconcebible e insostenible esta tregua con Arias. Cuando uno habla de clima laboral, claramente acá no existe. Los dirigentes debieron rescindirlo. Le hace más daño al camarín, a las relaciones. Se van a mirar de reojo y eso no le hace bien a nadie", analiza. "A mí, el Zorro me mandó a la banca en el primer partido en que dirigía a Colo Colo. Traía a Fernando Osorio y al Coco Rubilar. ¿Cómo me gané el puesto? Era más rápido y hábil, pero añadí a eso que era táctico, que atacaba y defendía", recuerda.

Declaraciones y boicot

Jorge Garcés tuvo que adoptar como técnico la decisión de prescindir de jugadores históricos. Lo hizo en Cobreloa con Héctor Puebla, de quien incluso había sido compañero, y con Juan Covarrubias; en Unión Española, con José Luis Sierra y Manuel Neira. "Es un tema bien complejo. No sientas al referente por un capricho, se hace por rendimiento. Es muy complicado para el jugador de fútbol el término de su carrera. No es fácil. Generalmente nos toca a nosotros tomar las decisiones y ahí empieza el tema. Todo se concentra en el entrenador. El técnico no debe caer en declaraciones. Me tocó en Calama con Puebla y en Unión con Sierra y Neira. Imagínate la tremenda categoría de ellos. Me tocó estar en el lugar y en el momento no indicados. El tema es no caer en problemas ni en declaraciones como lo ha hecho el colega Arias. Mario Salas, por ejemplo, no tenía por qué dar explicaciones públicas y no las dio. Me extrañó también lo de Paredes", dice.

El estratega recuerda cómo abordó las determinaciones más complejas de su carrera. "Con Puebla y Covarrubias les hablé para decirles que los tenía considerados y de la misma forma, al año siguiente, les dije que jo estaban en mis planes. Juan dejó el club, Héctor se quedó y eso me genera problemas por momentos. Más tarde, Héctor después jugó de líbero y anduvo bien. Habíamos sido compañeros en Lota. Con José Luis no hubo necesidad de hablarlo. Cuando yo llegué el equipo estaba último. Se habían ido Espina, Pinto, Carvallo. Hubo un desfile de técnicos. Llevé refuerzos y tuve algunos problemas. Sierra era uno de los jugadores que uno soñaba con dirigir. Lo llevé a la banca", rememora.

La transición no fue fácil.  "A los que llevé para reemplazarlos, les pesó el puesto. Como Gerardo Cortés, al que llevé desde Concepción. Cuando se fue Neira, a Ángel Vildozo ni siquiera le daban un pase. Yo notaba un pequeño boicoteo hacia algunos jugadores producto de la amistad, del cariño que se tenían entre ellos. Es quizás, explicable", revela.

Por todo, Garcés aconseja el silencio como aliado. "Hay que evitar las declaraciones. Es una de las cosas que creo que hice bien. Hacer públicos los temas no le hace bien a nadie y termina dañando la institución, que es lo más importante, concluye.

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