El verdugo contra el heredero: Djokovic y Tsitsipas buscan la gloria en Roland Garros

Nole vs. Stefanos, un duelo que puede definir muchas cosas. (AP Photo/Christophe Ena y REUTERS/Sarah Meyssonnier)

La final del Grand Slam francés trae consigo un enfrentamiento que puede ser determinante para el futuro cercano del tenis. De ganar Novak se pondrá a tiro de Rafa y Roger en la carrera por los grandes. Si Tsitsipas logra levantar el Trofeo de los Mosqueteros sentará un precedente en la irrupción de los jóvenes en el circuito.


La final de este Roland Garros no tendrá a su hijo prodigo, pero sí a dos de los aspirantes más fuertes para usurpar el trono de Nadal (3°). Uno ha sido la sombra de Rafa en París durante la última década y el otro ha llegado con fuerza estos últimos años, tirando de su sangre nueva y rebeldía. Djokovic (1°) y Tsitsipas (5°) cara a cara. Uno busca el 19º y el otro el primero. Un partido que puede definir mucho más que solo al nuevo rey de Francia.

El favorito es Nole, y como no, si viene de derrotar al jugador invencible. La épica victoria del número uno del mundo ante el monarca de la tierra, será sin espacio a dudas la postal del año en París. Desde 2015 que Nadal no perdía en la cancha donde su nombre se transformó en leyenda. Su verdugo en aquella ocasión también fue el serbio. Es el némesis de Rafa. El único hombre que ha logrado vencerlo dos veces en la arcilla francesa.

Una victoria que deja al serbio en un estandarte superior, otro más. Parece que cada mes rompe y rompe barreras, abriéndose paso de forma agigantada para convivir con los récords de forma solitaria, sobre todos. Roland Garros puede ser un paso definitivo para aquello. De levantar el trofeo de los mosqueteros, será el 19° Grand Slam de Novak, quedando a uno de Rafa y Roger. Una cifra que podría alcanzar en Wimbledon, donde viene de ser campeón en 2018 y 2019.

Pero Djokovic sabe que vencer al de Manacor no es sinónimo de ser campeón. Hace seis años, cuando logró derrotar a Rafa por 7-5, 6-3, 6-1 en los cuartos de final de Roland Garros, no pudo levantar la corona. “El alivio y la alegría fueron tales que perdió un poco la concentración. Daba por hecho que ganaría el torneo después de aquello”, confesó hace un año Marian Vajda, coach del serbio.

Una situación de la que el actual campeón del Australian Open, espera aprender. Hay mucho en juego y no quiere dejar pasar la oportunidad. Conseguiría su segundo Roland Garros (sería el segundo jugado en activo con más títulos en París), se pondría a tiro de los 20 grandes y sumaría más puntos para estirar su ventaja como número uno. En la ciudad donde ha sufrido sus derrotas más duras, puede vivir uno de los momentos más importantes de carrera.

Tsitsipas: de héroe a dios

Desde hace un par de años que nadie en Grecia toma una raqueta sin pensar en Stefanos. El joven de espíritu rebelde, temperamental y dueño de un tenis exquisito, irrumpió en el circuito de pequeño. Su revés a una mano llamó la atención del mundo y su victoria ante Federer en Australian Open en 2019 demostró que lo de Tsitsipas era algo serio. Ahora con 22 años ha logrado el paso más importante de su carrera. Su primera final de Grand Slam, el último escalón para ganarse un lugar en el Olimpo.

La misión se antoja complicada, pero no imposible. Pese a que el nacido en Atenas sale perdiendo en el historial ante Djokovic, ya sabe lo que es vencer al actual número uno. Lo consiguió en 2018 cuando se enfrentaron por primera vez y en el Masters de Shangai en 2019. El problema para el helénico es que desde aquella vez solo ha perdido ante Nole. Son cuatro derrotas al hilo, la más cercana solo hace unas semanas, en los cuartos de final de Roma.

Pero Stefanos está crecido. La vida cambia de golpe, y en eso confía. Ha vivido un 2021 glorioso, donde puede jactarse de ser el jugador con más victorias (39) del año. Si la estadística se reduce a arcilla también es el líder (22). Además tras vencer a Zverev (6°) en las semifinales logró ser el tenista más joven en decir presente en la final de un Grand Slam desde Murray en 2011. ¿En Roland Garros? El más joven desde Nadal en 2008.

Terminó entre lagrimas el viernes. Su paso a la final es un hito más en la historia tenística de Grecia, una donde Stefanos a su corta edad ya es su máximo exponente. Su país y millones de fanáticos alrededor del globo estarán viéndolo este domingo. Puede ser su transformación de héroe a dios. Para lograrlo deberá derrotar a otro no humano. En París la mitología se toma el tenis.

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