Francisca Crovetto: "Nunca aguanté un maltrato; porque ni mi papá me grita"

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La deportista chilena vive un momento soñado. Afirmada en el tercer escalafón mundial de su deporte y ya clasificada para Tokio 2020.



Francisca Crovetto (29) se sienta y toma un respiro. 20.15 de un frío día en Ñuñoa, la única hora donde la primera clasificada del Team Chile a Tokio 2020 puede hacer una pausa en su rutina.

¿Esperaba obtener su mejor ranking ahora?

Lo esperaba, sí, pero nunca estar top 3. Quizás un Top 5... Me lo tomo con calma. Una no se debe morir en el fracaso ni perderse en el éxito.

Se oye más madura.

Estoy más estable, tranquila. Tengo un nuevo entrenador, Christian Eleuteri, que me ayuda mucho a mejorar. Perteneció al equipo italiano, el mejor del mundo. También me compré mi casa... He aprendido a poner en perspectiva las cosas. Siempre he dicho que el tiro es mi vida, pero ahora pienso en por qué me gusta. Antes, porque me conectaba con mi papá, luego por mi sueño de estar en unos Juegos. El deporte no es ganar o perder, es mucho más.

¿Cómo llegó a esta conclusión?

Viviéndolo, pasándolo mal y teniendo conversaciones enriquecedoras. Tengo algunos pepe grillo que me ayudan. También estoy leyendo harto sobre sicología budista. Estoy abriendo mi mente.

Usted pensaba en dejar el alto rendimiento después de Río 2016.

Sí. Pensaba en retirarme y me volví a clasificar a otros Juegos. Entonces saco energías y sigo. Esto lo vives tan intensamente que cuando te va mal, lo pasas pésimo. Recuerdo una conversación con Köbrich en Río. A las dos nos fue súper mal, la prensa nos mató y ella me dijo: "estamos haciendo lo que nos gusta ¿cuántas personas en el mundo pueden decir lo mismo?". Le encontré tanta razón... Es muy sabia Kristel. Pese a todo, no sé si cambiaría lo que hago.

¿Pensando en Lima?

Sí. La verdad es que este camino está pensado para Tokio 2020, pero tenemos los Panamericanos a menos de tres meses. No tengo tanta presión como en Toronto, porque ya obtuve en noviembre el cupo olímpico. Voy mucho más tranquila.

¿El podio como meta?

Sí, claro. Es una convicción, me da lo mismo el color de la medalla. Me encantaría ganar la dorada, pero sé que es muy dura la competencia.

¿Cómo le irá a Chile?

Creo que serán unos Juegos muy buenos para Chile. Tengo mucha fe.

Y ya cumplirá dos años como presidenta de DAR Chile.

Es algo muy enriquecedor. Un rol que me tomo con responsabilidad y humildad, pero te quita tiempo. Me gustaría dedicarle más, pero no puedo. Tampoco he tenido una crítica lapidaria de los pares, así que pienso que lo hacemos bien

¿Cómo ve la creación del Departamento por el Respeto del COCh?

Siento que el COCh fue muy inteligente y lúcido de entender que esta realidad no la pueden evadir. Me encantaría decir que no ocurren abusos en el deporte, pero es así.

¿Ha sufrido usted maltrato?

Puede que sí, siendo más chica, pero nunca lo aguanté. No había cabida para eso, porque ni mi papá me grita. No es que no entienda a los entrenadores que actúan tan militarmente, pero quizás era más común antes porque las estructuras en el deporte eran más verticales. Ahora, ya no es así. Yo a mi entrenador lo respeto, pero el trato es horizontal. Si no, no podría haber confianza.

¿Qué le dice a los que lo sufren?

A los niños hay que enseñarles el autocuidado, que nadie los puede agredir y que pueden decir que no a algo que no quieren hacer. Y también que no escondan sus sentimientos. Es decir, si se sintieron maltratados o abusados, deben exteriorizarlo sin temor, que se lo comenten a sus padres o personas de confianza.

¿Cómo ve el rol que está tomando la mujer en el deporte nacional?

Una revolución maravillosa, acorde a los tiempos. Veía el álbum del Mundial de Fútbol Femenino de Panini, impensado hace diez años. El deporte derriba cualquier paradigma y en los temas de género ayuda.

Usted derribó un paradigma, fue la primera chilena destacada en tiro.

Sí. El tiro en Chile estaba dominado por el mundo masculino. Incluso, me pasó mucho que a los clubes que iba no tenían ni baño para damas. A Alfonso de Iruzarrizaga lo admiro profundamente, pero cuando me enteré de que nunca había clasificado a unos Juegos en cancha, y así todos los que habían participado, quise yo ser la primera en conseguirlo. Y no lo conseguí solo una vez, sino tres. Soy la única que consiguió clasificar en cancha en Chile y soy mujer. Es algo bacán. Espero sirva para que las niñas sueñen con ser deportistas de alto rendimiento.

Muchas deportistas postergan su maternidad. ¿Quiere ser madre?

Sí, absolutamente. No ahora, antes de Tokio, porque no llegaría, pero sí después. Mi deporte es muy longevo, no es necesario retirarme para hacerlo, las mejores del mundo son madres y es algo que sí quiero incluir dentro de un ciclo olímpico. Quizás sea algo muy planificado, pero quiero vivirlo, sin dudas.

¿Cuál es su postura frente a los deportistas transgénero?

Desconozco la posición de la WADA y es la visión que más me importa. Para mí, el amor o el género da lo mismo cómo se sienta. También estoy a favor del matrimonio homosexual y de la adopción homoparental. Pero en el alto rendimiento hay que resguardar un tema hormonal. Ahí, con el tema de dopaje y juego limpio es donde tengo mis reticencias. Si la WADA entrega un protocolo de lo que es válido y lo que no, para mí estará bien, si está dentro de la norma.

¿Qué le pareció la nominación como atleta destacada de Ignacia Livingstone por parte del Mindep para el Día de la Mujer?

Primero, a ella no la conozco, ni sus logros. Pero siento que antes de ella hay tantas otras destacadas, como María Fernanda Valdés, Riveros, Köbrich, las mellizas Abraham… Todos los ministerios llevaron mujeres destacadas en sus áreas. Sí la idea era levantar el tema de los transgéneros en el deporte, está bien, pero para mí no hubiese sido mi primera opción.

Duco

En una charla de su fundación para niños, Harold Mayne-Nicholls presentó a Natalia Duco como un modelo de valores .

Lo que sé es lo que leí en el diario. Entendí que él quiso llevar a Natalia, pese a su resultado adverso, como un ejemplo de resiliencia. Pero claro, es un tema muy complejo.

¿Y usted, como presidenta de DAR Chile y para una actividad de su organización, haría lo mismo?

No, claramente yo no llevaría a Natalia. Nosotros estamos contra el doping, nos rige la carta olímpica y debemos tener tolerancia cero ante esto. Por otra parte, muchos dicen que el dopaje es trampa, y lo es, pero también hay que pensar en qué llevó a un deportista a hacer eso. Mi sueño es una medalla olímpica, sí, pero no la conseguiría a cualquier costo. Pero hay deportistas que por mantener una beca o un auspicio se sienten casi en la obligación de hacerlo. Lo mismo que pasa en el tenis, con los tenistas que participan en apuestas. No justifico estas prácticas, pero sí creo que hay que tener una visión más amplia y preguntarse qué llevó a un deportista a hacer algo así.

Pero esa visión, finalmente, lleva a justificar a los tramposos.

Sí, es cierto. Pero no lo planteo como una justificación, sino como una lectura distinta que nos sirva para analizar el sistema en el que vivimos. ¿Qué estaremos haciendo mal como sistema mundial de deportes y como sociedad para que una persona llegue a esto?

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