Felipe Núñez examina a Venezuela: “Vendrá a hacer su fútbol, a proponer”

Felipe Núñez, en su paso por El diván del Kily, el programa de conversación de El Deportivo.

Nacido en Caracas y con un paso por el fútbol venezolano, el ex arquero de Colo Colo, Palestino y Fernández Vial analiza al próximo rival de Chile en las Eliminatorias. También aborda, con pesar, la crisis social y migratoria que afecta al país caribeño, en el que vivió sus primeros años.


Felipe Núñez está viviendo el mejor momento de su incipiente carrera como entrenador. El ex arquero de Colo Colo, Palestino y Fernández Vial, entre otros clubes, tiene a Deportes Recoleta en el primer puesto de la tabla de la Segunda División, la tercera categoría del fútbol chileno. Se lo toma con cautela, aunque con natural ilusión. Entre los variados técnicos que lo dirigieron, como Gustavo Benítez y Pablo Guede, por citar a algunos, y otros, como Marcelo Bielsa, busca moldear su estilo. También saca un poco de su formación académica como periodista. Entre medio de ese proceso, se toma una pausa para hablar de la Selección y las Eliminatorias, en un partido, que, además, es particularmente especial para él. Chile se mide ante Venezuela, el país en el que nació y vivió sus primeros años y al que después volvió como futbolista profesional para jugar durante un año en el Deportivo La Guaira, entre 2016 y 2017. Y, más aún, en un convulsionado contexto social.

“No ha sido una Eliminatoria fácil. El último partido fue un bálsamo, porque se dieron varios resultados que favorecieron a la Selección, que además consiguió el triunfo y lo consiguió de muy buena manera. Obviamente, la esperanza vuelve a crecer. Si uno ve la tabla, sigue estando complicado, pero depende de este grupo de jugadores, que está acostumbrado a dar sorpresas. Creo que por ahí viene ese nuevo aire”, dice, respecto del momento que vive la Roja, en El diván del Kily, el programa de conversación de El Deportivo.

¿Qué cambió en esta Selección, que mostró un buen rendimiento colectivo y algunos individuales, como los de Isla y Brereton?

Nombraste a dos jugadores que fueron piezas claves, pero me quedo con el colectivo. Chile se reencontró con su fútbol, con lo mejor de su fútbol y se vio una sinergia en la cancha que se había extraviado con Perú. No hay que olvidar que en partido anteriores la Selección había jugado bien por largos pasajes de los partidos. Lamentablemente, no se consiguió el gol y eso va mermando las posibilidades y va dejando una estela medio extraña. Pero, insisto, mencionaste a dos jugadores que fueron piezas claves en esta alza anímica que tuvo la Selección. Pero hubo otros rendimientos altos, como los de Alexis, Arturo, que nos tienen acostumbrados. O Pulgar, Aránguiz y el bloque defensivo. La Selección se vio con un convencimiento que frente a Perú no se había visto. Se obtuvieron los tres puntos y Brereton se reencontró con el gol.

Chile reencontró el gol. Es un buen síntoma.

Sí. Siempre es importante marcar. Chile se había generado ocasiones. El otro día se logró romper esa racha negativa. Esa cuota de confianza se siente. Los dos goles fueron de la factura de este grupo.

¿Por qué le había costado tanto marcar?

La visión que puede tener uno desde fuera es que quizás fue falta de fineza en esa puntada final. Es muy difícil interpretar por qué no se hacen goles. Ahora, Chile siempre se generó ocasiones, salvo con Perú. En los partidos anteriores hubo chances. Que la pelota, qué se yo, la saque el arquero, pegue en el palo y salga, es difícil de opinar. Pero se volvieron a encontrar con la capacidad de llegar en forma clara y contundente al arco rival. Y lo que me dejó más a gusto fue ver un equipo que llevó el partido a cambio rival, una defensa adelantada, bien organizada para neutralizar los contraataques. Valientes, que muchas veces quedaron mano a mano. Se dio esa dinámica a la que nos tenían acostumbrados.

O sea, ¿se recupera la identidad que ha tenido siempre esta Selección?

Por lo que se vio frente a Paraguay, sí. Este grupo ya lo ha hecho y lo ha hecho de buena manera. Eso es lo que genera esta cuota de optimismo y de impulso para ellos también. Van a tener un rival difícil. Vienen de un triunfo que siempre resulta esquivo, haciendo un buen fútbol. Hay que poner ojo en eso y no confiarse, porque aquí solemos quitarles méritos a todas las selecciones, como si solo jugara Chile. Venezuela tiene jugadores importantes, desequilibrantes,Ve que tienen lo suyo. De hecho, pude verlos frente a Brasil y pudo haberse llevado el triunfo, pese a que perdió 3-1.

Vidal y Bravo se abrazan en la victoria sobre Paraguay (Foto: AFP)

El duelo ante los llaneros

¿Cómo avizora el partido frente a Venezuela? ¿Con un rival metido atrás?

Es probable que eso suceda, aunque en el partido frente a Ecuador no lo vi así. Ante Brasil, pese a la derrota, Venezuela salió a proponer, jugó sin temor, trató de elaborar las jugadas desde atrás, incluso teniendo la presión de dos jugadores brasileños en zona alta. Trató de imponer su sello. Después, bueno, por jugadas particulares, se ve en desventaja y se desordena. Me parece que Venezuela vendrá a hacer su fútbol, a proponer. Ahora, si viene un poco más resguardado, ha sido la tónica de todas las selecciones en estas Eliminatorias.

Apelando al conocedor más profundo del fútbol venezolano, ¿a qué y a quién hay que ponerle atención, considerando la ausencia de Soteldo?

Si bien es cierto la ausencia de Soteldo le quita una característica distinta, porque es un jugador desequilibrante, tiene varios jugadores importantes: Ramírez, el mismo Machís, Peñaranda, Martínez, Bello, al que le tocó marcar. Son jugadores de buen rendimiento y sentido futbolístico. Si bien no están en el primer nivel mundial, están en ligas competitivas y, si se encuentran, pueden hacer mucho daño

.¿Ya no existe esa Venezuela inocente, que cometía errores de conceptos, incluso?

Sin dudas. Las diferencias con cada vez menores. No existen estas goleadas de 5-0 o 6-0 y eso es porque los equipos se van equiparando. Antiguamente, Venezuela tenía jugadores del medio local, que no competían en el alto nivel, pero hoy hay muchos jugadores. Tomás Rincón estuvo en la Juventus. Lo mismo pasa con las selecciones ecuatoriana o peruana. Esas brechas se acortan. Ya no hay esas diferencias.

Esta Venezuela tiene su base en el combinado juvenil que fue subcampeón mundial…

Así es. Por eso digo que ellos tienen claro a lo que vienen. Les interesa sumar, para salir del fondo de la tabla. Como Chile, ganaron y vendrán con la esperanza de seguir sumando de a tres. Traen esa cuota de optimismo para reengancharse en la tabla.

¿Cuanto le pesa a Chile la ausencia de Aránguiz?

Es importante. Se conocen tan bien con Vidal y Pulgar, que se le va a echar de menos. Pero, por otro lado, Venezuela no tendrá a Soteldo. Por ahí se equiparan un poco las ausencias.

¿Le gusta la propuesta de Lasarte?

Más que interpretarme, son momentos. Tendría que conocer el contexto interno en que están. Saber qué busca. Cada día, con los años, soy más respetuoso de esas interpretaciones, porque son muy subjetivas y cada quien le dará más propensión a una u otra cosa. El juego que hicieron ante Paraguay es difícil que le desagrade a alguien. Fue un juego dinámico, de valentía, de encajonar al rival en su propio campo, de generarse opciones de gol y de persistir hasta el pitazo final. Eso, me imagino, nos identifica a todos.

Martín Lasarte resignado en el partido contra Paraguay
Martín Lasarte, en el duelo entre Chile y Paraguay

¿No hay que salirse más de ese molde, que les acomoda a los jugadores?

Ningún equipo es igual a otro en todo momento. Van variando, pasando por momentos. Si en algún partido no está Vidal o no está Alexis, eso modifica lo que la gente está acostumbrada a ver. Son matices, momentos de sus carreras, emocionales. A todos nos gustaría ver lo mismo que ante Paraguay. Nada es igual, sobre todo en los deportes colectivos. De una semana a otra, puede variar mucho y eso es lo que hace entretenidos a los deportes colectivos.

¿Llega Chile al Mundial?

Eso esperamos todos. Matemáticamente, están las posibilidades, está la calidad y esta dosis de optimismo que se ha generado después del triunfo ante Paraguay. Va a ser difícil, los números no mienten, pero está esa posibilidad matemática. Depende netamente de este grupo de jugadores, de cómo encaucen su talento, sus ganas y de que puedan desarrollar el buen juego que ya conocen, porque lo han hecho.

¿Cómo conduciría el proceso de renovación, que va de la mano de una generación que se agota?

Hoy la gente, más que recambio, quiere ir al Mundial. Están los jugadores para conseguirlo. El tema del recambio, después se verá. Tiene que darse en forma natural. Apresurarse, siendo que hay otra urgencia, que es clasificar al Mundial, sería desenfocarse y perder energía en algo que hoy no es prioritario. Si llega alguien y dice que su prioridad, en lugar de ir al Mundial, es hacer el recambio, estoy seguro de que le caerían todos encima. Entonces, Chile necesita ganar para encumbrarse en la tabla e intentar clasificar. El recambio tiene que darse en forma natural y paulatina.

En el arco, ¿Le queda tiempo a Claudio Bravo?

Así como está, bastante. Y después, están los arqueros que han sido convocados. Mientras no tengan regularidad a este nivel va a ser difícil proyectar sus carreras. Pero, insisto, al nivel que está Claudio, en lo físico y lo mental, será decisión de él cuando se retire. Hoy los jugadores cada vez se cuidan más. Entonces, va a pasar más por su decisión

Arias, Cortés, Castellón, ¿por ahí sale el relevo?

Arias es un arquero un poquito más desarrollado. Cortés viene jugando hace rato y puliéndose. Hoy, insisto, en el nivel que está Claudio, va a ser difícil que deje el arco. Cada uno tiene sus matices. Si alguno estuviera en el Inter o alternando en el Inter, diría que sería. Cortés y Castellón están parejos. Uno jugando en un equipo popular, el otro sumando muchos minutos. Y Arias juega en una liga competitiva y lo ha hecho súper bien.

La crisis venezolana

Usted nació en Caracas. Se me hace inevitable preguntarle cómo solucionaría el problema social y migratorio que afecta a Venezuela.

Uf. Es un tema complejo. Ni los especialistas saben. Ahora, uno puede tener distintos parámetros para ver la situación. A mí, por ejemplo, el tema de los niños me liquida. Cuando yo veo un niño a la intemperie, que está pasando frío o que uno proyecta que no se está alimentando bien, me liquida. Ahora, detrás de eso hay un adulto y ahí es a lo que tenemos que apuntar. De qué forma se puede resolver esta situación y el inconveniente que ya está. La migración descontrolada es un problema que está presente en cualquier parte del mundo. Cómo solucionarlo y, en definitiva, cómo proyectar el futuro escenario. Siento que, culturalmente, el latino siempre está reaccionando. Cuando el incendio está a full, sacamos la manguera para apagarlo. Somos poco precavidos. Hay pocos planes a cinco, diez o quince años. Uno ve lo que hacen los países que van a la vanguardia y ellos van 20 o 25 años adelante. Se habla de inteligencia artificial y acá estamos en temas que se deberían dar por pasados. Ojalá se solucione el tema rápido. Yo nací en Caracas, viví allá. Mi familia vivió muchos años y nos recibieron muy bien. Mis papás también fueron muy respetuosos de la cultura venezolana y es un tema que tengo muy claro: cuando uno va a la casa de otro tiene que regirse bajo los parámetros de la casa del otro.

Desde esa experiencia, ¿cómo lo tocó lo que sucedió en Iquique?

Por eso te digo. Es chocante. Independientemente de la nacionalidad. Pero es una secuencia de equivocaciones. Y ni siquiera de alguien en particular. El país en general no tenemos clara una postura frente a este tipo de situaciones. Ahora, después de que está el problema, opinamos todos, pero nadie previó un problema que viene de hace rato. Que se agudizó, sí. Y más con lo de la pandemia. Nadie quiere ver a gente en la calle y viviendo lo que les toca vivir, pero ese es el último eslabón de la cadena. No sé si se entiende.

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