Juan Tagle: “Somos el tercer equipo en términos de popularidad, pero el primero en mística y en orgullo”

Juan Tagle, posando con la copa de campeón. Foto: Cruzados.

El presidente de Universidad Católica analiza el inédito tricampeonato que alcanzaron esta semana y proyecta los desafíos del club en el ciclo más exitoso de su historia.


Juan Tagle Quiroz (Santiago, 24 de noviembre de 1967) luce radiante por el histórico tricampeonato obtenido por Universidad Católica. “Se ha gozado mucho porque fue un año muy pesado. Para los futbolistas y el cuerpo técnico fue de mucha tensión. El comienzo fue complejo porque veníamos saliendo del estallido social y hubo situaciones difíciles. Vino la pandemia y la interrupción de los entrenamientos. Se vivió con mucha ansiedad, el cuerpo técnico venía llegando a Chile y pasar esos cuatro cinco meses sin su familia es difícil... Después estuvimos bien en el torneo y luego vino lo de la eliminación contra Vélez, que fue un golpe duro. Las lesiones... y empezó a generarse cierta incertidumbre de si íbamos a lograr el objetivo. Entonces, repuntamos en el momento preciso. Toda esa combinación hace que se disfrute mucho, aparte de ser un logro inédito para el club”, dice el presidente de Cruzados, cuyo ídolo máximo es Ignacio Prieto.

Por su edad, sus primeros recuerdos de la UC deben ser de momentos difíciles.

Siempre les digo a mis hijos que mis primeros recuerdos son de los 7, 8 años, y la Católica venía saliendo de una permanencia en Segunda División. Eran épocas en que no estaba ni cerca de ser campeón. Un jugador que se me viene a la mente, y se lo he dicho a él, es el Conejo Roselli... El primer título que vi fue el del 84, con 17 años. Fue precioso por los jugadores de la casa y la presencia de Ignacio Prieto, que le dio una mística especial. Ahora que veo a los niños cruzados que están acostumbrados a ver a su equipo campeón siempre, no deja de preocuparme que cuando vengan los periodos malos, que siempre en el fútbol vienen, se sientan muy frustrados. Ahora estamos viviendo por lejos el periodo más exitoso en cuanto a logros deportivos, y en lo institucional. Entonces es algo distinto a lo que en general está acostumbrado el hincha de Católica. Como dice un cántico de la barra, tenemos momentos más tristes que alegres. Esa es la realidad de dónde venimos, y por eso se disfruta más.

Defina qué es ser cruzado.

Nosotros decimos “el orgullo de ser cruzado”. Creo que nos sentimos muy orgullosos de la historia y de estar unidos al Club Deportivo y a todas sus ramas; de sentirse muy a gusto con los valores que propugnan la Universidad Católica y el Club Deportivo, y que como Cruzados hemos sido muy celosos de mantener: una línea de integridad, de honestidad, de esfuerzo... de saber que no somos el equipo más popular, pero sentimos que tenemos una mística especial. A veces es más fácil ser del equipo con que la mitad de Chile se siente identificado, y no le quito ningún mérito a eso. Somos el tercer equipo en términos de popularidad, pero el primero en mística y en orgullo. En orgullo de estar ligado a la institución.

¿El tricampeonato es su mayor alegría?

Estando como presidente y lograr un tricampeonato en torneos largos, porque a nosotros nos gusta destacar que tiene un mérito especial, ya que en la historia lo obtuvieron Magallanes y Colo Colo, y somos el tercer equipo que lo consigue en torneos largos... Entonces, sí. Hay triunfos especiales, pero este y por cómo se logró, es la satisfacción más grande.

¿Y su mayor decepción?

No siendo dirigente, la frustración de los torneos del 94 y 95. Católica merecía ser campeón, la dupla Gorosito-Acosta… Tenía un equipo que nos hizo ilusionarnos. Ese plantel con Manuel Pellegrini mereció un título. Y, por supuesto, la final del 2011, donde estábamos ad portas de conseguir un bicampeonato inédito, y estábamos bien encaminados en la Libertadores. Esa eliminación con Peñarol fue dolorosa, porque veíamos un camino posible. Después venía Vélez, al que le habíamos ganado. Esas dos épocas recuerdo como una frustración. Ahí venía entrando a Cruzados.

¿Qué ha aprendido como presidente?

No lo había pensado, pero creo que la idea del trabajo en equipo; de sacar lo mejor de cada uno, de escuchar mucho, de no creerse poseedor de la verdad, de entender que hay personas que saben más que uno en todo ámbito: comercial, deportivo, marketing… La característica que he tratado de imponer es que escucho mucho y las decisiones son casi todas colectivas. No tengo recuerdo de alguna decisión que haya tomado por mí solo y sin escuchar a nadie. Todos participan en la toma de decisiones. Eso es lo que más he aprendido. Lo viví como director, habiendo dos presidentes antes que yo, que tenían un estilo similar en ese sentido, y yo lo he profundizado, al hacer partícipes de las decisiones a cada uno, sobre todo a los que tienen responsabilidades de primera línea.

¿Cómo cree que el hincha va a recordar su gestión?

En lo deportivo, hasta ahora, tenemos un buen registro. Yo llegué en 2016 y, con este, son cuatro títulos de torneos nacionales y dos Supercopas. Tenemos equipo y espíritu para seguir logrando cosas. En lo deportivo, debiera ser un buen recuerdo, pero mi sueño es que pudiésemos concretar nuestro proyecto de modernización del estadio San Carlos de Apoquindo y poder ser partícipe hasta el final de eso. Si yo pudiera elegir, eso sería lo que me encantaría poder dejar como legado, entendiendo que es un legado colectivo de muchos. Estar liderando el club en el momento en que se lleve a cabo ese sueño, sería algo, valga la redundancia, soñado.

A diferencia de Colo Colo y la U, en la UC no hay conflictos dirigenciales. ¿Cree que esa es la clave?

Soy cuidadoso de no referirme a los otros clubes, pero en el caso nuestro creo que efectivamente ha sido importante la cohesión que ha habido a nivel de directorio y accionistas; la cohesión entre el directorio y la administración, a partir del gerente general Juan Pablo Pareja y del gerente deportivo José María Buljubasich, que tienen el mismo nivel de importancia. También, el trabajo responsable y la comunión con los cuerpos técnicos. Es una manera de trabajar que se ha mantenido bastante inalterable en estos 11 años de Cruzados y que se mantuvo en momentos difíciles, como en 2012 y 2013, cuando tuvimos frustraciones y nos quedábamos a las puertas del éxito.

¿Se puso en riesgo el tricampeonato con las ventas de Pinares y Kuscevic?

En el caso de César, como club, no teníamos opción de retenerlo. Teníamos un acuerdo con él, ya que fue una condición para su llegada: una cláusula de salida, porque él tenía la expectativa de dar un salto a un medio más competitivo y económicamente más poderoso. La propuesta de Gremio cumplía con eso. Y Benjamín, hace mucho tiempo venía señalando su deseo de dar un salto, y creímos que estaba más que ganada y merecida esa oportunidad. También tenía una cláusula que se cumplía. En ambos casos no había opción. En alguna parte de nuestra hinchada y medios hubo una mala revisión de los datos objetivos. Con Pinares ya vendido, le ganamos a Palestino, a Cobresal, perdimos con Coquimbo, le ganamos a Antofagasta, a River Plate de Uruguay, a Vélez de visita. Y Kuscevic fue vendido saliendo de una lesión larga. Lo que realmente impactó fueron las lesiones y la cantidad de partidos. Aparte, tratamos de reemplazar a Pinares con alguien de su nivel y que viniera a aportar. Tuvimos contacto con varios jugadores, pero no resultó.

¿Ahora sí reemplazarán a Pinares? Felipe Gutiérrez asoma.

Somos de la política de no comentar posibles refuerzos porque perjudican cualquier conversación. Nos gusta hablar cuando las cosas estén confirmadas para no generar expectativas.

¿Han llegado ofertas?

No tenemos ninguna propuesta concreta, pero es el riesgo de cuando uno lo hace bien y aparecen clubes interesados en nuestros jugadores. Y si tienen la oportunidad de pegarse un salto a una liga más poderosa, todo puede ser. Por mí, que no se vaya ninguno. Estamos contentos y ojalá podamos traer uno o dos jugadores para reforzar una línea que veamos necesaria, teniendo claro que hicimos un esfuerzo grande para retener a este plantel en diciembre. Tuvimos que negociar renovaciones en medio de un campeonato y te podrás imaginar que las condiciones de negociación no son las mejores para el club, cuando tiene el riesgo de que el jugador se vaya faltando ocho o nueve fechas. Somos bien responsables, no inventamos la plata ni tenemos algún accionista que le guste hacer cheques. Tenemos que manejarnos con lo que tenemos.

¿Teme que Holan se vaya, tal como ocurrió con Beñat y Quinteros?

No sé si es temo la palabra, pero es una posibilidad, porque es la estructura que tenemos para traer técnicos de primer nivel y para que no se queden en el club, sintiéndose rehenes. Y, por otro lado, es para que el club tenga la opción, cuando algún técnico no funciona, de poder reemplazarlo sin tener que financiar dos cuerpos técnicos durante un año. Ahora parte el momento clave. Ariel tiene contrato por todo 2021, pero existe una cláusula recíproca, que tiene un periodo corto de posible ejecución: una semana desde que termina el campeonato. Nosotros tenemos muchos deseos de que Ariel continúe, ha hecho un excelente trabajo, logró el título, nos hizo ilusionarnos con la Copa Sudamericana, valorizó jugadores, utilizó jugadores de la casa... Claro que nos gustaría, pero lo tenemos que ver sin drama, porque es una situación que nosotros la hemos construido así.

¿Y por el Tati? Se lo pregunto simbólicamente.

Claro, el caso de él es como de los ejecutivos de cualquier empresa. Lo veo súper motivado, interesado, desarrollado, muy reconocido. Pasó años duros, recibió muchas críticas de hinchas y medios y ha podido cosechar en los últimos años los frutos de su trabajo y está muy validado en el medio y es una suerte de referente del cargo de gerente deportivo a nivel nacional y sudamericano.

Imagino que ahora la apuesta es hacer algo más en la Libertadores.

Siempre queremos hacer algo más. Somos realistas en que hay dos condicionantes: una, es el tema del presupuesto. No estamos ni cerca de los clubes brasileños y argentinos, por lo que es difícil imaginar tener un plantel con la competitividad de los grandes de Sudamérica. Y segundo, porque hay una falta de fair play a nivel de Conmebol, donde haya una responsabilidad financiera de los clubes y una sanción cuando eso no se cumpla. Uno ve, sobre todo en Argentina, donde contratan y no cumplen los contratos, y no pasa nada. Nosotros cumplimos todos nuestros contratos con jugadores, que a veces no funcionan; tenemos una regla de fair play financiero y una unidad de control financiero de la ANFP, pero eso no existe a nivel sudamericano.

Mencionó en el programa Planeta UC la opción de que vuelvan los hinchas.

Es algo que se ha estado conversando para que pueda haber aforos permitidos con personas con carnet de vacunación. Además, podría ser una buena herramienta para impulsar a la gente para que se vacune. Creo que ahí hay un win-win que podríamos conseguir entre el Minsal y el fútbol. No sabes la pena que da vivir este tricampeonato sin gente. Aparte de que nos afecta en lo deportivo, porque cuando el estadio está lleno y la gente apoya, muchas veces el equipo ha sacado fuerza de ese impulso. Para mí eso es un mérito adicional de este título.

¿Apuntan a equiparar la cancha en el fútbol femenino, que está bastante retrasado?

Es cierto, hay algunos clubes con un camino recorrido más largo. Nosotros hemos queridos ser bien responsables, hemos aumentado el presupuesto del fútbol femenino. Antes se veía junto con el fútbol formativo, pero ahora creamos una comisión de directores especial, a la que queremos incorporar mujeres que no necesariamente sean del directorio. Queremos seguir un camino responsable, sabiendo que tiene dificultades y que todavía el nivel de ingresos que genera es bastante menor, pero queremos crecer de manera sostenida. No queremos sentir el fútbol femenino como una carga económica, sino que como algo que sea sustentable y motivo de orgullo. El equipo ha mejorado mucho con Ronnie Radonich. Sabemos que es un tema pendiente y que hay mucho espacio para crecer, pero queremos hacerlo de forma ordenada y responsable.

¿Qué le pareció la llegada de Martín Lasarte a la Selección?

Tengo la mejor opinión de Martín. Es un muy buen técnico, muy buena persona, muy profesional, muy serio y de valores intachables. Es un buen nombre para la Selección, tiene la experiencia, conoce a los jugadores, conoce el medio... Me cuentan que fue difícil la búsqueda para la ANFP. Va a contar con todo el apoyo de Católica, y ojalá pueda fijarse en nuestros jugadores y tengamos algunos presentes en la próxima fecha eliminatoria.

¿Y usted se proyecta en la ANFP?

Siempre hay gente que me anda hablando de eso, y otros me dicen “no se te ocurra”. Por ahora, estoy full enfocado en Católica y sobre todo en el proyecto del estadio. Así que no hay espacio para pensar en otras responsabilidades.

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