La nueva vida de Fernando González: “Ando baboso”

Fernando González y su hijo Félix, en su periodo de apego y confinamiento. Foto: gentileza Fernando González.

Con 40 años recién cumplidos, el Bombardero más familiar pasa los días junto a su hijo Félix, de ocho meses, y su pareja, la legendaria ex hockista argentina Luciana Aymar, tratando de no quitarle ojo a la raqueta.




Fernando González (Santiago, 29 de julio de 1980) hoy vive una etapa plena. El miércoles cumplió 40 años el extenista, quien lleva ocho meses en el circuito más desafiante de su vida, el de ser padre. Su hijo Félix llegó anticipadamente al mundo el 31 de diciembre de 2019, en Rosario, y a partir de ese día su vida transcurre entre mamaderas, pañales y capítulos de El payaso Plim Plim. “Fue el primer cumpleaños con mi hijo. Por la situación que vivimos, no nos podemos juntar con la gente, pero estoy contento; tengo muchas cosas que agradecer. Hay un cambio importante y siempre la experiencia es bienvenida”, señala desde el departamento que comparte en Santiago con su pareja, la leyenda argentina del hockey césped Luciana Aymar (42).

¿Cuánto ha cambiado su vida en este último tiempo?

Mucho y para bien. Hay un grado de estrés y preocupación, sobre todo cuando la guagua es más chica. No cachai absolutamente nada. Y más cómo pasó todo. Félix iba a nacer acá en Chile en febrero, pero se adelantó dos meses; nació prematuro. Estuvo un mes y medio en Neo. Le dieron el alta el 14 de febrero, cuando pesaba 2 kilos 400. Cuando recién fui papá, estaba feliz y obviamente preocupado, pero no lo sentí tanto al comienzo, porque le dieron el alta mucho tiempo después. Lo iba a ver dos veces al día y después lo mandaron para la casa. Ahora está en una edad en la que ando baboso. Te mira, se ríe, tiene su carácter a veces cuando al parecer se aburre. Es increíble, aparte hemos tenido un apego increíble. He pasado con él todos los días y todo el día en los últimos cuatro o cinco meses. Estamos muy felices y uno va creciendo con él.

¿Cuánto está durmiendo?

Al principio, le daba la mamadera de la 1 o 2 de la mañana, pero de repente no aguantaba y me quedaba dormido. Ahora, Félix está durmiendo mejor. La cuna está al lado de Luciana, que tiene el sueño más liviano, pero al comienzo es desgastante. Sobre todo, cuando uno tiene el beneficio de que te pueden ayudar, pero con todo esto estuvimos solos bastante tiempo. De todas maneras, no me puedo quejar, porque está sano y está bien.

¿Cómo le va cambiando pañales?

Cambio, pero no es mi fuerte, porque es algo más fino, sobre todo ahora que se mueve tanto. Al principio era más fácil, ahora se da vuelta, se toca. He dejado un par de embarradas, así que se lo dejó a la mamá generalmente.

La maternidad debe haber sido un cambio fuerte para Luciana.

Estamos chochos, agotados. No puedo responder por ella, pero es una etapa maravillosa y tenemos la suerte de estar los dos retirados y tenemos todo el tiempo del mundo. Con la llegada de Félix las prioridades cambiaron.

¿Por qué escogieron ponerle Félix a su hijo?

En la lista de nuestros nombres no estaba Félix. Los que le gustaban a ella no me convencían y los que a mí a ella no. Y para mí era súper importante el significado. En realidad, son varias cosas. Acá en Chile a los niños los tratan con diminutivo o decimos “vamos a tomarnos una piscolita o un cafecito” y no quería eso. Por otro lado, no quería que mi hijo se llamara como yo; quería que tuviera identidad propia. Me gusta cómo suena y, además, significa feliz.

¿Le gustaría que siguiera los pasos de ustedes en el deporte?

Es un tema de él, pero me encantaría que se comprometiera con un deporte en su etapa formativa, porque sé lo importante que es. De que haga una carrera o no, eso es otra cosa. Pero me gustaría que se comprometiera con algo, por todo lo que te da. Tengo la experiencia del deporte individual, con sus cosas buenas y malas, entre comillas, y la mamá tiene la experiencia con el colectivo, también con estas cosas buenas. Que juegue tenis, que juegue fútbol, que juegue hockey, que haga todos los deportes y ojalá se enganche con uno y tenga una infancia y adolescencia junto al deporte.

¿Y ya se mueve?

Es súper inquieto. Patalea harto. La tina le está quedando chica, a veces me meto yo a la tina grande a bañarlo. Me tengo que entrenar ahora para que no me muy pille desentrenado cuando empiece a caminar, porque va a andar por todos lados.

Fernando González, Luciana Aymar y Félix, el hijo de ambos, durante la íntima celebración del cumpleaños del Bombardero. Foto: gentileza Fernando González

¿Ha tenido contacto con la gente del tenis?

Le hice una entrevista a Garin; con Jarry estuve hablando siempre. Hablé con el Nico Massú, el otro día, y también con uno que otro de afuera. Estamos expectantes por cómo va a ser la vuelta al circuito; va a ser interesante. Hay muchos jugadores mayores que están súper vigentes. No sé si va les va a perjudicar o beneficiar. O si va a perjudicar a los más jóvenes. A Roger lo operaron y se va a beneficiar claramente, pero no sabemos qué va a pasar con un Shapovalov, que tiene 22 años, o con un Djokovic, que tiene 34. Puede pasar lo del fútbol, que hay muchos lesionados. Ojalá no. Además, Cincinnati, el US Open, Roma y París se van a jugar seguidos y eso es realmente matador por los desplazamientos y la competencia en dos tipos de cancha.

¿Cree que Garin fue perjudicado con el congelamiento de puntos?

Garin tuvo un tremendo comienzo de año y no tiene por qué no volver a ocurrir. Tiene 24 años, le quedan 10 años, si él quiere. Con estos cambios algunos se verán beneficiados y otros perjudicados. Aunque finalmente estamos todos perjudicados con lo que estamos viviendo.

¿Cómo ve a Jarry tras su sanción?

Yo sé que intencionalmente no lo hizo. Si hay alguien por quien poner las manos al fuego, es por él. Aunque finalmente cada uno es responsable de lo que tiene en el cuerpo. Que le hayan hecho dos doping en días seguidos y que uno haya salido negativo y el otro positivo, es una prueba evidente de que no lo hizo consciente y pudo probar que las vitaminas que estaba tomando estaban contaminadas. El estrés, el tema emocional y la angustia de no saber es complicado, pero es alguien fuerte que está entrenando súper bien y su vuelta a la élite debería ser relativamente rápida, si las cosas se normalizan.

¿Se va acercando su momento como capitán de la Copa Davis?

No puedo hablar porque hay alguien a cargo hoy. Sé que los cargos no son para toda la vida, pero hay alguien ahí ahora. Tampoco me puedo descartar, porque demostraría que no tengo interés y eso es falso.

¿Y el ser entrenador en el circuito se comienza a descartar?

Claramente. Hoy día no es el momento, estoy viviendo la etapa más linda que me ha tocado vivir. No quiero perdérmela, quiero estar presente, quiero criar a mi hijo y también al mismo tiempo disfrutarlo. Una de las razones por las que dejé el tenis fue que tenía muchos viajes. Ahora estaba dispuesto, pero cuando llegó Félix todo cambió.

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