La pésima simetría de Colo Colo 2020

Salas, Jara y Quinteros.

Mario Salas, Gualberto Jara y Gustavo Quinteros lucen un mismo pobre 33,3% de rendimiento. Difieren en patrones, pero el equipo incumple igual ocupe quien ocupe la banca.




Este 2020 quedará en los libros como uno de los años más duros de Colo Colo en sus 95 de vida. Apenas 27 de 78 puntos posibles en todas las competiciones en las que ha participado (Copa Chile, Copa Libertadores y Torneo Nacional) y tres entrenadores en una temporada que hoy lo tiene en zona de descenso, colista, ya comenzada la segunda rueda.

Tanto Mario Salas, como Gualberto Jara y Gustavo Quinteros presentan un discreto 33,3% de rendimiento, siendo el paraguayo el que más encuentros dirigió y el de más débiles cifras en varios aspectos.

El inicio de la debacle

Ganar la Copa Chile, venciendo por penales a Universidad Católica y en la final a Universidad de Chile, le dio un segundo aire a Mario Salas, quien hasta antes del Estallido Social estaba muy cuestionado. Sin embargo, eso terminó con el inicio del campeonato 2020. Cuatro derrotas seguidas en las primeras cinco fechas dejaron al equipo en el puesto 14 y sentenciaron su ciclo.

El Comandante se fue con dos triunfos, un empate y cuatro derrotas en el año; ocho goles a favor y nueve en contra. Su producción ofensiva se construyó con un total de 71 disparos (10,1 de promedio por partido). De ellos, 24 fueron al arco (3,4 por encuentro). Mientras que defensivamente, los albos recibieron 89 remates (12 por duelo), 29 de ellos a portería (4,1 cada 90′). Es decir, más allá de su discurso de ataque y de su clásico 4-2-3-1, sus rivales produjeron más peligro.

El interinato de Jara

La salida de Mario Salas obligó a la dirigencia a buscar un reemplazo. Con bombos y platillos (foto en el avión incluida) avisaron del posible fichaje del brasileño Luiz Felipe Scolari, quien finalmente les dijo que no. Luego, el receso por la pandemia y el envío del plantel al Seguro de Cesantía configuraron un escenario donde ByN decidió ratificar al interino Gualberto Jara hasta el final de la temporada. Pero, sobre la marcha, la cúpula se arrepintió. Los números fueron lapidarios: tres triunfos, tres empates y seis caídas.

Desde el punto de vista ofensivo, la producción fue deficiente: solo 10 goles a favor; 113 remates en 12 encuentros (9,4 cada 90 minutos), de los cuales apenas 39 fueron al arco (3,25 por cotejo). En materia defensiva, los albos sufrieron 17 tantos y 140 remates (14,1 por partido). De ellos, 45 fueron a portería (3,75 por compromiso). Es decir, nuevamente sus rivales llegaron más que lo que ellos mismos atacaban.

La Era Quinteros

Con Colo Colo en el penúltimo lugar de la tabla, ByN fue a buscar a Gustavo Quinteros. El acuerdo fue rápido y el DT debutó frente a Coquimbo Unido. Heredó un plantel roto física y anímicamente y durante su estadía ya se han producido varias lesiones graves, como las de Zaldivia, Bolados, Opazo y Paredes y para colmo, no hay dinero para reforzar al equipo. Hasta ahora, su rendimiento es idéntico al de sus otros dos antecesores. Dos triunfos, dos empates y cuatro derrotas.

Desde su llegada, el equipo registra nueve tantos a favor y 14 en contra. En ataque, el exseleccionador boliviano tiene mejores indicadores que sus colegas, ya que acumula 103 remates, promediando 12,8 por encuentro. De esos, 36 fueron a portería, con 4,5 por duelo.

En la retaguardia sigue pasando zozobras, ya que sus rivales han rematado en 95 ocasiones (11,8 por juego), de las cuales 32 fueron al arco. Es decir, cuatro cada 90 minutos. Hoy, ante Curicó, Quinteros puede superar a quienes lo antecedieron o ser peor que ellos.

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