Gaspar Domínguez, vicepresidente de la Convención: “No hay un proceso constituyente en el mundo que no genere miedos; es su naturaleza, pero se va a revertir”

Foto: Andres Perez

El vicepresidente de la Convención Constitucional aborda las críticas que está enfrentando el proceso y desdramatiza el alza que muestran las encuestas respecto del Rechazo en el plebiscito de salida. “Creo que va a ganar el Apruebo”, dice.




En su oficina, en la sede del ex Congreso en Santiago, tiene una pizarra blanca llena de notas adhesivas con las fechas relevantes de los plazos que quedan por cumplir en la Convención Constitucional. Ahí, Gaspar Domínguez (INN), vicepresidente del organismo, comenta que se reúne con los coordinadores de las distintas comisiones para enfatizarles que cumplan los plazos, que cada vez se estrechan más: el próximo 13 de mayo terminan el trabajo de las comisiones, concluyen las votaciones en el pleno y, posteriormente, se dará inicio a la fase final antes de entregar el proyecto de nueva Constitución.

Es jueves, dos días después que el pleno de la Convención aprobara en particular varias materias del segundo informe de Derechos Fundamentales, que contenía la consagración de derechos sociales.

Domínguez está optimista con lo que viene. Pese a que diferentes encuestas de opinión muestran que el Rechazo ganaría en el plebiscito de salida, él está convencido que con la aprobación de los derechos sociales y con el esclarecimiento de las medidas, el escenario se va a revertir. Por lo mismo, desdramatiza el aumento de esa opción y asegura que todos los procesos constituyentes conllevan incertidumbre.

Quedan solo unas semanas para que concluya el trabajo de las comisiones de la Convención. ¿Qué tan satisfecho se siente del proceso?

Del proceso me siento muy satisfecho con la forma en la que se ha dado, por varias cosas. Ya constituimos un órgano paritario y se demostró que la paridad no perjudicaba, sino, por el contrario, favorecía la deliberación con representación de mujeres. Formamos un espacio en donde se escuchó a la ciudadanía. Algunas de estas propuestas incluso llegaron al texto constitucional, como la propuesta de vivienda, que el primer inciso fue redactado por pobladores y pobladoras que lo firmaron, con más de 20 mil patrocinios. Entonces, el proceso ya es único.

¿Qué nota le pondría al proceso? El convencional Squella manifestó que él le pondría un 4,0.

No evaluaría con una nota un proceso que no ha finalizado, pero sí puedo decir que estoy satisfecho y conforme, y creo que ha sido excepcional.

Van tres semanas consecutivas en que, según los sondeos de opinión, el Rechazo va ganando en el plebiscito de salida. ¿A qué lo atribuye?

Hay una encuesta que yo creo que es muy relevante y vale la pena mirar, que es la encuesta de Ipsos y Espacio Público, donde se describen cuáles son las emociones que tienen los encuestados. Lo que muestra esta encuesta es que la esperanza sigue siendo la emoción más enunciada, pero que esta ha disminuido y lo que ha aumentado han sido aspectos negativos, de incertidumbre, de miedo. Y si uno revisa los procesos constituyentes en el mundo, lo natural y lo esperable es que producen incertidumbre y miedo, sobre todo, cuando empiezan a estar escritas las normas constitucionales y todavía no está definido cómo va a ser la transición. Por eso yo creo que lo que está pasando es esperable para el proceso.

¿No lo atribuye al contenido, a cosas que ya pasaron al borrador de la Constitución? Porque finalmente ahí han estado puestas las críticas.

Son multicausales y responden a muchos elementos (...). Yo cuando he escuchado críticas en relación al contenido, tengo la percepción de que la mayor parte de éstas son críticas relacionadas con discusiones que se han dado en el espacio de las comisiones y en el pleno, y que no han sido reflejadas como tales en el texto constitucional. Y, en ese sentido, creo que es necesario poder permitir que las personas tengan acceso a las normas aprobadas, que son parte del borrador de la nueva Constitución, para efectos de que puedan tomar sus propias decisiones informadas.

Pero no se puede desconocer que sí ha habido críticas al contenido. Por ejemplo, a la aprobación del artículo que crearía la Cámara de las Regiones o el pluralismo jurídico. ¿Podría responder eso al aumento del Rechazo?

Obviamente que no existe ninguna norma posible que tenga un 100% de apoyo, no existe y no va a existir. Y como nada tendrá 100% de apoyo en el mundo, en ninguna materia, siempre habrá personas que están en contra de alguno de los elementos contenidos en la propuesta.

En un momento era solo la derecha la que cuestionaba, pero ahora se ve cómo figuras de la ex Concertación, expresidentes también transmiten su inquietud y reparos respecto de cómo está el proceso. ¿Les preocupa eso?

No, no es preocupante. De hecho, es positivo que personas que generan credibilidad, que pueden ser líderes de opinión en distintos ámbitos manifiesten sus preocupaciones legítimas y que tengamos la capacidad como sociedad, no como Convención, de atender estas preocupaciones y de evaluar cuántas de estas preocupaciones efectivamente son compartidas por más personas o cuáles no. Y hay algo que es súper relevante: si no generara preocupaciones, no sería un proceso constituyente. Esa es la naturaleza de los procesos constituyentes, y yo los invito a que busquen un ejemplo del mundo de un proceso constituyente que no genere miedos.

¿Cree que esa incertidumbre se puede revertir?

No hay un proceso constituyente en el mundo que no genere miedos; es su naturaleza, pero se va a revertir. La ciudadanía tendrá la última palabra en las urnas en septiembre. Nadie puede arrogarse el conocimiento de lo que pasa en las urnas. De lo que sí estoy seguro es que las preocupaciones que hoy día probablemente generan que algunas personas quieran rechazar irán disminuyendo en la medida en que vayamos terminando el borrador de nueva Constitución.

¿Considera que sería un fracaso si gana el Rechazo?

Si la ciudadanía democráticamente toma una decisión, nunca será un fracaso, porque la democracia no es un fracaso. La ciudadanía tiene la última palabra y siempre voy a legitimar el resultado de la ciudadanía.

¿Fue una mala estrategia dejar para el final los derechos sociales? Es lo más demandado por la ciudadanía.

No tengo la convicción de si hubiera sido mejor ponerlo al principio o ponerlo al final. El hecho es que este es el diseño que hicimos, de una manera inédita. Tengo la convicción de que la presencia de los derechos sociales en el borrador y el aumento de claridad sobre cómo va a ser la transición van a permitir dar las certezas que la ciudadanía necesita.

¿Cuánto cree que afectan al proceso las críticas de convencionales, principalmente de derecha, sobre ciertos temas, por ejemplo, lo que pasó con las indicaciones de inexpropiabilidad de los fondos de pensiones?

Eso es parte de la hábil campaña de producir miedo e incertidumbre, generando realidades parciales. No quiero decir la derecha, porque la derecha es un grupo heterogéneo, con personas que creen en este proceso. Yo diría de personas que quieren que esto fracase.

¿Pero quiénes?

No lo sé, quizás anarquistas que no se sienten representados ni por izquierda ni por derecha. La gente que no cree en este proceso es gente que contribuye a instalar realidades ficticias. Y esto se manifiesta, por ejemplo, con el deseo de algunas personas de intentar constitucionalizar la inexpropiabilidad de los fondos, hecho que, como dijo Javier Couso hace algunos días, no está en ninguna Constitución del mundo.

¿Cree que hay un ánimo de boicotear el proceso?

Es evidente. Por eso el 4 de julio de 2021 fue trending topic en Twitter “Rechazo de salida”, el día que se instaló la Convención, porque en los procesos constituyentes hay muchos intereses en juego, porque la Constitución, por definición, distribuye el poder, y cuando se distribuye el poder, quienes lo ostentan tienen intereses en juego. Por eso, si no produjera toda la polvareda que están produciendo las discusiones que se están dando aquí, no sería un proceso constituyente.

En este caso fue el propio gobierno del Presidente Gabriel Boric que reinstaló el tema de nuevo con la idea de un proyecto de ley…

Habría que preguntarles a ellos por qué están proponiendo incluir en la Constitución vigente algo que no es parte de ninguna Constitución del mundo, que ni siquiera señalaba la Constitución del 80. ¿Por qué entonces no buscan establecer que no se puede expropiar sin indemnizar casas, automóviles o joyas, que es lo que dice Couso?

¿Los perjudicó este debate que instaló el gobierno?

Así es.

Se ha destacado que esta Constitución es la única en el mundo en “hacer algunas cosas” y además es una medida que también empujó la ciudadanía con “Mi plata no”. ¿Por qué sería algo negativo incluirlo?

Yo creo que establecer la imposibilidad de expropiar un bien también podría abrir la posibilidad de establecer que no se pueden expropiar otros bienes.

En términos del resultado del plebiscito, si es muy estrecho entre el Apruebo y el Rechazo, ¿cree que eso va a afectar la legitimidad del proceso?

Las reglas están claras, en los plebiscitos gana la mayoría. Y, por cierto, que mientras más gente esté de acuerdo, mejor. ¿Quién pudiera decir lo contrario?

¿Pero no pierde legitimidad si es muy estrecho?

La legitimidad está dada porque hubo un plebiscito de entrada que se ganó por amplia mayoría, porque hubo un proceso democrático de elegir a los representantes, transparentes, de redactar la propuesta, y un plebiscito de salida público con un padrón auditado, con voto obligatorio dirigido por el Servel en un plebiscito de salida.

Teniendo en cuenta que ya hay más de 250 artículos en el borrador del proyecto de nueva Constitución, ¿está en condiciones de llamar a Aprobar?

Personalmente, creo razonable poder tomar una postura crítica sobre la intención de voto posterior a que esté definido el régimen político y los derechos sociales, que a mi juicio son, respectivamente, el cerebro y el corazón de la Constitución. Mi análisis político me hace prever que es mucho más probable que gane el Apruebo a que gane el Rechazo. Creo que va a ganar el Apruebo, pero personalmente manifestaré mi posición y mi intención de voto individual después de que estén listos el régimen político y los derechos fundamentales.

Esta semana usted publicó en sus redes sociales que es partidario de tener una segunda Cámara con más atribuciones. Si esos mínimos no se logran, ¿no va a aprobar?

Habrá que ver el diseño, pero en esta Constitución a mí personalmente no me van a gustar todos los artículos. Yo soy un hombre reflexivo y crítico, y quiero que esté aprobado hasta el último artículo de derechos sociales y régimen político para manifestar públicamente mi intención.

¿Y por qué está convencido de que ganará el Apruebo?

Chile está sumido en una profunda crisis política y social y este proceso constituyente viene a resolver esta crisis de manera institucional. Por eso, cuando estén los derechos sociales y la gente pueda leerlos y comparar un derecho a la vivienda con la Constitución actual, que no lo contiene, un derecho a la salud integral, con una Constitución actual que solo protege el derecho a elegir la salud, va a tener elementos suficientes para querer aprobar.

¿La mesa en algún minuto va a llamar institucionalmente a aprobar?

Me negaré personalmente a que la mesa como institución, representada por todos los sectores políticos, manifieste una intención de voto dentro del espacio institucional. Creo que no corresponde y creo que este órgano constituyente tiene que tener una postura institucional y republicana de informar, pero la intención de voto debe ser individual de los constituyentes y no del órgano.

Como Convención han desplegado una estrategia comunicacional para contribuir a informar. Sin embargo, la publicación de insertos generó críticas de la derecha, que acusó que se trataba de propaganda y uso innecesario de recursos. ¿Cómo toma eso?

Bueno, ese inserto (publicado en LUN) decía que la Convención es un órgano democrático, paritario. Y suscribo a los datos que ahí estaban puestos, y que además buscaba más justicia. Y todos los sectores que están buscando justicia. Quizás la estrategia para lograr ese resultado de los distintos sectores es distinta. Pero yo tengo la convicción de que los 154 constituyentes que están sentados aquí buscan más justicia. Todas las campañas de todos los órganos del Estado son campañas que cuestan plata. Y si uno compara con los recursos, por ejemplo, de las campañas presidenciales, creo que la inversión está siendo incluso menos de lo que uno esperaría para la relevancia de este proceso.

¿Cree que ha habido improvisación en la estrategia comunicacional de la Convención?

La estrategia comunicacional de la Convención ha sido discutida por un equipo de más de 16 profesionales y ha sido validada y votada en los pasos por la mesa directiva. Creo que decir que ha habido improvisación corresponde a un hecho impreciso y no representa la realidad.

La secretaría de comunicaciones pidió solo para la estrategia comunicacional 400 millones de pesos. ¿De eso cuánto tienen pensado gastar en insertos?

Hemos solicitado a la Unidad de Administración y Finanzas evacuar un informe pormenorizado de cuánto se gastará en medios digitales impresos y en redes sociales.

La presidenta, María Elisa Quinteros, pidió responsabilidad a los convencionales para informar. ¿Comparte eso?

Sí, comparto el llamado a ser muy rigurosos en la información que transmitimos y también comparto la percepción de que ha habido convencionales que han transmitido información inexacta o imprecisa.

¿Hace alguna autocrítica?

Sí, la mesa y la Convención, y yo en mi vida personal, hemos cometido errores, y siempre es mucho más fácil mirar hacia atrás y darse cuenta. Lo importante es aprender de las cosas que no han sido ideales u óptimas para mejorar y evitar que sigan pasando.

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