Ignacio Briones, la jugada de Evópoli para convertirlo en candidato presidencial

Ayer, el senador Felipe Kast anunció que daba un paso al costado y pidió a los militantes de Evópoli apoyar las gestiones que realiza el partido para levantar un nombre que pueda sorprender y remecer el tablero presidencial.




Un balde de agua fría dejó caer ayer el senador por La Araucanía Felipe Kast sobre los militantes de Evópoli, el partido que fundara en diciembre de 2012 con la promesa de convertirse en una alternativa liberal y moderna dentro de la derecha.

El parlamentario ratificó oficialmente a sus partidarios que se bajaba de la carrera presidencial a sólo dos semanas de que el consejo nacional de Evópoli, previsto para el sábado 30 de enero, se pronuncie respecto de quién será su abanderado con miras a las primarias presidenciales de Chile Vamos.

Felipe Kast era hasta ahora la carta mejor posicionada del partido en las encuestas -un 3% de apoyo, según el sondeo de Cadem de diciembre pasado-, aunque seguía por debajo de los otros aspirantes del oficialismo. Por lo mismo, y en medio del apresuramiento de la carrera por La Moneda tras la salida de Mario Desbordes del Ministerio de Defensa y de Sebastián Sichel de BancoEstado el 18 de diciembre para dedicarse a sus campañas presidenciales, la bancada de diputados de Evópoli, junto a unos 70 militantes, le había pedido a Felipe Kast que asumiera una vez más el desafío.

El senador ya había sido el abanderado de Evópoli a las primarias de la centroderecha de 2017, en la que salió tercero, con el 15,4% de los votos, por debajo de Sebastián Piñera y Manuel José Ossandón, por lo que al interior de la colectividad la mayoría consideraba que era el líder natural para esta nueva aventura electoral.

Eso hasta ayer, cuando dio a conocer las razones por las que había decidido dar un paso al costado. “Para revivir la sorpresa que dimos el 2017, me parece que lo correcto es dar una nueva sorpresa, abrir la cancha con alguien inesperado en el escenario presidencial actual, pero que refleje lo que ha sido la identidad de Evópoli en los últimos 12 meses”, les dijo Felipe Kast a sus partidarios.

El senador había aceptado inicialmente representar a su colectividad, en el entendido de que Evópoli debía llevar sí o sí a uno de los suyos a las primarias y no endosar anticipadamente el respaldo a alguien de afuera. Sin embargo, tanto Felipe Kast como la directiva del partido eran conscientes de que no querían “terminar repitiendo el error del PRO y de Ciudadanos” de personalizar todos los esfuerzos en una misma figura, como les ocurrió con Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco. En Evópoli se hablaba, incluso, de evitar que el senador terminara sufriendo “el síndrome ME-O”.

Con el mayor sigilo, el mismo Kast había liderado una jugada que involucraba a la mesa directiva de Evópoli y varios de sus parlamentarios y dirigentes regionales con miras a convencer al ministro de Hacienda, Ignacio Briones, que acepte ser el abanderado presidencial de Evópoli.

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Con el mayor sigilo, Felipe Kast había liderado una operación que involucraba a la mesa directiva de Evópoli y varios de sus parlamentarios y dirigentes regionales con miras a convencer al ministro de Hacienda, Ignacio Briones, que acepte ser el abanderado presidencial de Evópoli.

Operación en curso

La idea comenzó a fraguarse hace unos dos meses y medio. En el partido dicen que fue después de un encuentro del senador por La Araucanía con la juventud de Evópoli cuando se percataron del respaldo interno que tenía el nombre del jefe de las finanzas públicas.

Kast sondeó el tema con el presidente de Evópoli, Andrés Molina; con la bancada de diputados y algunos consejeros nacionales de la colectividad. Y si bien muchos se declararon sorprendidos e insistieron en que él era la carta natural, la propuesta de que fuera Briones el abanderado presidencial caló hondo al interior de las filas. “La idea es arriesgada, pero permite mover el tablero presidencial”, le respondieron.

A lo menos dos encuestas encargó Evópoli para medir electoralmente a Briones y otras figuras del partido, entre ellas el diputado Luciano Cruz-Coke y la ministra de Transportes, Gloria Hutt, frente al resto de los abanderados oficialistas. “Briones marcaba un buen desempeño, señalan en la colectividad, pese a que no han dado a conocer los números que arrojaron esos sondeos.

En Evópoli recuerdan que en 2017 Kast marcaba sólo un 1% de apoyo en las encuestas hasta mayo de ese año, un mes antes de las primarias, donde sacó el 15,4% de los votos. En muy poco tiempo, lograron levantar la campaña e instalar la agenda de la infancia y el eslogan de “los niños primero” como parte de la agenda nacional. Por lo mismo, confían en que aún tienen tiempo para posicionar a una figura como Briones.

“Para nosotros sería sumamente bueno y un orgullo que Ignacio Briones aceptara ser el candidato presidencial de Evópoli. Él nos refleja en la forma en que nosotros pensamos que se tiene que hacer política. En las conversaciones que hemos sostenido nos ha dado la impresión de que estaría disponible”, dijo el timonel de Evópoli, Andrés Molina, al ser consultado por La Tercera para este artículo.

Como timonel del partido, aun cuando la idea lo entusiasma, Molina aclara que tras la bajada de Kast de la carrera presidencial, confían en que el partido nominará por consenso a un nuevo abanderado, pero que si llegara a haber competencia, tanto él como el resto de la directiva darán garantías de imparcialidad en el proceso de designación.

En diciembre de 2019, Felipe Kast, Andrés Molina, la secretaria general del partido, Luz Poblete, y el jefe de la bancada de diputados de Evópoli, Luciano Cruz-Coke, se reunieron con Briones en el Ministerio de Hacienda para plantearle formalmente la idea. “Briones puso paños fríos a la propuesta, pero sin descartarla de plano”, señalan dirigentes de Evópoli. “Él estaba sorprendido, no era algo que estuviera buscando y él mismo adelantó las dificultades que veía, pero dejó la duda”, añaden las fuentes.

Aunque la posibilidad de asumir la carrera presidencial le entusiasmó, Briones advirtió la complicación que era para él dejar el gabinete del Presidente Piñera y salir de Hacienda en medio de la crisis social y económica provocada por la pandemia y cuando aún falta cerrar algunas negociaciones cruciales con la oposición, entre ellas la reforma previsional.

En ese sentido, Briones marcó una fuerte diferencia con el paso dado por Desbordes y Sichel, recalcando que por responsabilidad, no podía dejar el gobierno en diciembre o enero, por lo que requería de más tiempo antes de lanzar su candidatura.

Desde entonces, la presión sobre el ministro Briones para convencerlo de que asuma el desafío se ha intensificado. Tanto Felipe Kast como los miembros de la mesa directiva han hablado varias veces con él después de ese encuentro de diciembre, para insistir en que acepte la nominación que sería propuesta oficialmente el 30 de enero próximo, durante el consejo general del partido.

Briones, ingeniero comercial de profesión, con magíster en Ciencias Políticas y un posgrado en Economía Política en el Instituto de Estudios Políticos de París, era uno de los principales orejeros y asesores de la campaña de Felipe Kast hasta este fin de semana. En Evópoli destacan su trayectoria profesional y política, no sólo ahora como ministro de Hacienda, en uno de los periodos más complejos del actual gobierno y del país. También destacan el “aporte intelectual” que hizo a Evópoli desde la fundación Horizontal.

En Evópoli están convencidos de que el eje de la próxima disputa presidencial no será entre derecha e izquierda, sino entre populismo y cambios con responsabilidad, por lo que el nombre de Briones como carta presidencial toma para ellos aún más fuerza.

“Ha estado dispuesto a quemar su popularidad por defender propuestas que son altamente impopulares, como el retiro del 10% de los fondos de las AFP, y eso es algo que se valora en él”, señaló Kast.

Si hasta junio de 2020 Briones marcaba un 56% de aprobación según la encuesta Plaza Pública Cadem, los debates por los dos retiros de fondos de las AFP golpearon con fuerza la popularidad del jefe de las finanzas públicas. En la última semana de noviembre pasado, la misma encuesta Cadem le daba apenas un 30% de respaldo.

Para entonces, la relación de Briones con algunos sectores de Chile Vamos también se había resquebrajado. Desde RN, el diputado Camilo Morán, cercano a la principal carta presidencial de Renovación Nacional, Mario Desbordes, critica duramente al ministro de Hacienda por su rol en la discusión del retiro del 10% de los fondos de las AFP y la falta de propuestas que ordenaran al oficialismo.

El camino para Briones, sin embargo, no es fácil. Al interior de Evópoli hay otros liderazgos disponibles para asumir la carrera presidencial, entre ellos los diputados Luciano Cruz-Coke y Francisco Undurraga, y la ministra de Transportes, Gloria Hutt. Además, varios recuerdan que en la historia de Chile nunca un exministro de Hacienda ha logrado llegar a la Presidencia. Y ejemplos hay varios. Ni Gustavo Ross, en 1938, Hernán Büchi el 89, ni Andrés Velasco en 2013 lo lograron, algo que no desalienta a los partidarios de Briones.

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