Lucía Santa Cruz: “Me gustaría que el eje ya no fuera el Sí o el No, sino la política racional versus el populismo”

14 de Diciembre de 2017 Lucia Santa Cruz ,Historiadora. retratos para Politica del Diario La Tercera foto: Marcelo Segura LUCIA SANTA CRUZ SUTIL - ACADEMICA - INVESTIGADORA - ENTREVISTA

Para la historiadora, el factor determinante en estas históricas elecciones constituyentes “será si el electorado se divide por lo que está en juego o el eje divisorio sigue siendo la lealtad al pasado y a las diferencias de culturas”.


Desde su casa en la playa, donde ha pasado gran parte de la pandemia, Lucía Santa Cruz cuenta que este fin de semana viajará a votar a Santiago con “entusiasmo y plena seguridad”. “Los mayores ya estamos vacunados y se han tomado las medidas necesarias de tiempo y espacios para que esta elección sea sanitariamente segura”.

La historiadora, una de las figuras intelectuales de la centroderecha, confiesa también que acudirá a las urnas con cierto “temor”. “Habría que ser muy irresponsable para no tener algo de temor, cuando hay tanto en juego, tanta incertidumbre y un clima poco propicio para generar los acuerdos que se necesitan para construir esa Casa de Todos y para que nadie gane todo y nadie pierda todo”.

-Hace un año, en una entrevista aquí en La Tercera, usted tenía una mirada escéptica ante el proceso constitucional, ¿mantiene hoy sus dudas o está más optimista?

-Sigo escéptica, tratando de mantener esperanzas, pero sin caer en la falta de realismo. Mis aprensiones se deben a las desmedidas expectativas que ha generado una nueva Constitución. Estoy convencida de que muchos problemas actuales no se pueden atribuir a la Constitución, ni tampoco puede la Constitución, por sí misma, resolverlos. Tenemos dificultades políticas por un sistema electoral que privilegia la representatividad por sobre la gobernabilidad, y que no es coherente con el presidencialismo que nos ha acompañado a través de nuestra historia.

-Pero justamente materias como esta pueden ser discutidas en la convención constituyente…

Sí, pero desde el acuerdo de noviembre de 2019 han surgido hechos poco compatibles con la deliberación pacífica y racional de estos temas, como, por ejemplo, la idea de cambiar las reglas que ya fueron aprobadas en el plebiscito o las amenazas de rodear la convención por la fuerza y la violencia. Pero tengo confianza de que la moderación de la mayoría sea más fuerte que la radicalidad de unos pocos.

-¿Qué está en juego en términos de las ideas de la derecha?

-No solo las ideas de la derecha, en estas elecciones están en juego dos visiones sobre el futuro de Chile y cuáles serán los ejes sobre los que se construirá la Constitución. En la convención se va a dirimir cuál será la naturaleza de nuestra Constitución: ¿Será la expresión del constitucionalismo moderno, en el sentido de organizar la arquitectura del poder político, establecer equilibrios y contrapesos a los gobiernos por medio de mecanismos como la separación de poderes y derechos individuales, o va a pretender ser un instrumento de cambio radical?

-Hay muchas dudas -alimentadas por opiniones contradictorias- sobre qué temas definirá la Constitución. ¿Cómo le explicaría a una estudiante que irá hoy a votar?

-Que la Constitución decidirá qué temas serán definidos por un proceso de deliberación democrática, y cuántos serán objeto de decisiones judiciales contradictorias con la voluntad del Congreso, en temas claves donde existe diversidad y pluralidad. Está en juego, por ejemplo, cuáles serán los derechos de los ciudadanos, el tipo de democracia que vamos a tener y si ella va a ser liberal representativa o de corte asambleísta; el sistema económico que nos va a regir y si éste se basará en mercados regulados por leyes aplicables para todos, pero libres y competitivos, o vamos a retornar a una economía centralizada con predominancia del Estado. Está en juego el derecho de propiedad, la libertad de enseñanza y otros valores, que no son patrimonio de la derecha, sino de amplios sectores de centro y de izquierda democrática. Por ello, para mí el factor determinante será si el electorado se divide por lo que está en juego, o el eje divisorio sigue siendo la lealtad al pasado y a las diferencias de culturas. Me gustaría que esta vez el eje ya no fuera el Sí o el No, sino la política racional versus el populismo; la economía de mercado con discusiones respecto de los roles relativos del Estado y cuánta libertad individual vamos a resguardar versus cuanta coacción estatal es necesaria para el bien común.

“A Piñera le ha faltado apoyo y lealtad”

-¿Cree que la alta desaprobación que tiene el gobierno afecte la votación de la centroderecha en estas elecciones?

-No, creo que la popularidad y la impopularidad no son transferibles. Las decisiones electorales dependen de consideraciones más permanentes y de filiaciones menos volátiles.

-El filósofo Daniel Mansuy planteaba que “ya no se habla del legado del gobierno, porque suena una ironía cruel”. ¿Comparte esta evaluación del rol de Piñera como líder de su coalición en medio de la crisis?

-Uno de los problemas de nuestra cultura política es que a los gobiernos se les exige mucho y como contrapartida en la distribución de responsabilidades se lo culpa de todo. Atribuirle al Presidente la responsabilidad por el estallido social, por la pandemia, por el bajo crecimiento económico y por todos los males habidos y por haber es una simplificación que ignora la complejidad causal de todo lo que nos ha ocurrido en estos últimos años.

-Pero en un régimen presidencialista como el actual, el Gobernante es quien tiene el poder de ejecutar…

-Sí, pero en su gobierno han influido muchos factores, por ejemplo, la falta de una mayoría en el Congreso, un bajo crecimiento económico de arrastre, cambios culturales de los últimos 15 o más años, el surgimiento en todo el mundo del populismo, el predominio de las fake news, que muchas veces terminan primando por sobre la realidad. A ello sumemos el debilitamiento de principios esenciales, como la importancia del Estado de Derecho y del imperio de la ley y la falta de sistemas de inteligencia para enfrentar a los grupos terroristas, los cuales no se pueden crear de la mañana a la noche, porque son procesos largos.

-¿Qué responsabilidad le atribuye a Chile Vamos en la baja aprobación del gobierno de Piñera?

-Al Presidente le ha faltado apoyo y lealtad de una parte significativa de su coalición, que en el último tiempo ha abandonado principios fundamentales de la derecha democrática, como es el respeto a la institucionalidad vigente y, en los hechos, ha sido cómplice en la apropiación de iniciativas exclusivas del Presidente en materia de gasto público y de medidas inconstitucionales que nos llevarán a los tribunales internacionales, porque van contra los tratados internacionales, el respeto a los contratos vigentes y representan una expropiación ilegal.

-¿Se refiere a los retiros previsionales, obviamente?

-Específicamente al problema de las rentas vitalicias y la reforma constitucional que obligó a las compañías a adelantar hasta el 10% de estas rentas contratadas por sus clientes.

-Dicho todo eso, a su juicio, ¿cuál será el legado de Piñera para la centroderecha?

-No sé cuál va a ser, pero sí tengo una opinión de lo que debería ser: primero, la mantención del aparato productivo intacto, pese a todas las amenazas tanto de la violencia insurreccional como de la pandemia; la forma en que en un momento de crisis aguda -en noviembre de 2019- veló por la primacía de la resolución institucional y pacífica de una crisis sin precedentes, cuyo objetivo, no nos olvidemos, era derrocar al gobierno. Y, por cierto, debería haber un reconocimiento al manejo de la pandemia, tanto por la gestión de los sistemas de salud integrados, la disponibilidad de camas, ventiladores... Y sobre todo por la provisión de vacunas en forma rápida y extendida. Valoremos que Chile esté mejor situado que muchos países europeos.

Matinal, el nuevo capital

-¿Ante la dispersión actual de la centroizquierda, ve posible que la centroderecha continúe gobernando?

-Un ministro inglés dijo “A week is too long in politics” (una semana en política es un tiempo muy largo). A diferencia de elecciones presidenciales anteriores, hoy no hay nada escrito, ni nadie ha clavado la rueda de la fortuna.

-¿Cree que José Antonio Kast y su partido Republicanos aporta o resta a la derecha?

-No es el partido con el cual me identifico, pero creo que aporta.

-¿Con qué presidenciable se siente más identificada?

-Nunca he creído que un candidato o candidata pueda ser un traje hecho a mi medida o de cualquier persona. Le puedo decir que concuerdo casi con todo lo que postula Sebastián Sichel; Ignacio Briones es mi amigo y comparto con él también prácticamente todos sus postulados; Evelyn Matthei tiene una fuerza y un coraje muy necesarios en estos tiempos convulsos, pero el voto depende de consideraciones pragmáticas, y por ahora, Joaquín Lavín es el mejor posicionado para ser competitivo en una segunda vuelta.

-Cómo ha dicho Lavín, ¿cree que esta sea la primera elección presidencial de las últimas décadas, en que la centroderecha no se enfrentará a un candidato de la ex Concertación, sino a alguien de la izquierda más dura?

-Le insisto, creo que nada está decidido aún. ¿Quién había previsto la irrupción de la senadora Yasna Provoste? Nadie. Y si ella, que es muy de izquierda, termina siendo la candidata de consenso de la ex Nueva Mayoría. Porque la opción de una izquierda dura tiene pocas probabilidades de alcanzar el 51% de los votos, en un país que es moderado, donde la gente quiere acuerdos y se define de centro.

-¿Cómo entiende entonces el fenómeno Pamela Jiles, que en la encuesta del CEP figuró entre los personajes políticos mejor evaluados?

-Esta semana apareció otra encuesta que sitúa a Julio César Rodríguez con un punto menos que ella, lo que demuestra que ser de la cultura de matinal es un gran capital político. Ella conoce las armas del populismo y las ejercita bien. Es más inteligente de lo que la gente cree, es consistente con sus objetivos y es la demostración de que el atributo más popular de un candidato hoy es ser de la farándula.

-¿Qué le parece que la política esté tan presente en los matinales de TV?

-La denigración de la política se debe, en gran medida, al hecho de que los climas de opinión y las creencias imperantes se estén gestando en un ambiente de farándula, donde priman la exaltación de las emociones, la simplificación maniquea de temas complejos, donde se respeta poco o nada los datos objetivos y donde quienes son sus rostros emblemáticos -los animadores- actúan como activistas de sus propias causas, promoviendo opiniones subjetivas más que ser mediadores entre los invitados y el público.

-Pero diariamente participan representantes de todos los sectores, incluido el oficialismo, representado por sus ministros, parlamentarios, analistas…

-Sí, pero quienes controlan el libreto son los rostros que, según mi opinión, no representan para nada el pluralismo político hoy en el país. Es lo que Mario Vargas Llosa llamó la cultura del espectáculo. Incluso, los noticieros se han transformado en un espectáculo que privilegia la crónica delictual y las noticias políticas, y a mi juicio, no cumplen con los estándares de pluralismo y fair play necesarios para tener un público informado.

“Atribuirle al Presidente Piñera la responsabilidad por el estallido social, por la pandemia, por el bajo crecimiento económico y por todos los males habidos y por haber, es una simplificación que ignora la complejidad causal de todo los que nos ha ocurrido en estos últimos años”.

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