60 estudiantes se han ido en 2022: la cronología de los hechos de violencia que se vuelven a tomar el Inba

Bus de Transantiago quemado en el INBA. Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia Uno.

Bus de Transantiago quemado en el INBA. Foto: Sebastián Beltrán Gaete / Agencia Uno.

Gonzalo Saavedra, rector del establecimiento, detalla lo que ha ocurrido desde que las clases retomaron la presencialidad y que ayer terminó con un bus del Transantiago incendiado y con él con una licencia médica tras ser golpeado. En su análisis, descarta que esto sea un problema puntual y apunta al abandono de la educación pública en Chile.




Solo en abril, dos buses del Transantiago han sido incendiados en el frontis del Internado Nacional Barros Arana (Inba). El segundo fue ayer, en un hecho que terminó con el rector Gonzalo Saavedra constatando lesiones y que derivó en que este miércoles el establecimiento amaneciera con resguardo policial y carros lanza aguas y gases en los alrededores.

“Más o menos a las 8 de la mañana salió un grupo desde el interior del colegio a hacer una barricada y como era temprano venían entrando el resto de los estudiantes”, relata a La Tercera el propio rector. Ahí, asegura, se produjo un tumulto que a su vez terminó con el tránsito interrumpido, con una micro siendo parte de la congestión. “Estos cabros hicieron bajar a la gente, al chofer y quemaron el bus”.

Según el testimonio que entregó el chofer a Carabineros, llegaron hasta el bus “alrededor de 30 sujetos”, los que a viva voz procedieron a bajarlo conjuntamente con los pasajeros, para luego comenzar a incendiarlo.

Fue ahí cuando el rector recuerda que intentó cerrar la reja para que los protagonistas de los hechos de violencia quedaran fuera y los 1.200 alumnos que sí querían clases pudieran desarrollarlas. “Cuando estoy en eso me pegan una patada por la espalda y mi cara chocó con la reja”, detalla. Después de eso debió trasladarse a la comisaría y luego a la Asociación Chilena de Seguridad, para terminar con licencia médica.

El rector ha denunciado que los hechos son liderados por un grupo minoritario de estudiantes, intervenido por personas externas –adultos incluidos- que incluso han llegado al interior del colegio. “El Inba no es esta violencia. Sé que esto vende, pero el Inba no es esto”, se apresura en aclarar Saavedra.

En ese sentido, la máxima autoridad del colegio dice creer que no hay un líder absoluto, que solo son grupos anárquicos. “He intentado hablar con ellos varias veces, algunos responden con groserías; ‘cállate sapo conch…’. ¿Qué quieren? Destruir para volver a construir”. En efecto, al intentar dar con una justificación de alguno de los protagonistas de la quema de ayer, no hay alguien claro con quién conversar.

El rector agrega: “Es una situación que se viene suscitando hace mucho tiempo no solo en el Inba, sino en liceos emblemáticos de Santiago. Lo que pasó tiene que ver con esta suerte de grupos anárquicos que no creen en nada, que hay células dentro de los colegios y que no son grupos tan grandes. Los famosos ‘capuchas’ que cortan calles y que tienen a adultos entre ellos. Esto está organizado desde afuera: andaban mujeres adultas y una amenazaba con cuchillos”.

Lo anterior es refrendado por Rodrigo Roco, director del Departamento de Educación Municipal (DEM) de Santiago: “Hay convicción de que hay gente externa que está ocupándolo como base de operaciones para hacer otras cosas y pensamos que eso no es aceptable bajo ningún punto de vista”, asegura.

En ese sentido, Marco Antonio Ávila, ministro de Educación dijo ayer en Tele13 que como autoridades creen que “esto es de carácter delictual y tiene que ser investigado”.

Antes del suceso de ayer –el 4 de abril- otra micro había sido quemada y tres días después de eso, el 7, una movilización de los estudiantes del recinto educacional dio paso a escenas violentas que, según rectoría, terminaron con 14 profesores con licencia médica, un par de estudiantes heridos producto de golpizas, término anticipado de la jornada, un millar de estudiantes evacuados y toda una comunidad afectada.

A eso se suma que a mediados de marzo y en un periodo de dos semanas, hubo cuatro ataques con bombas molotov a la vecina División de Ingenieros del Ejército y las sospechan recayeron en alumnos del mismo establecimiento escolar. Ayer, poco después de la quema del bus, otra denuncia llegó a Carabineros desde el Ejército, quienes detallaron que posterior a ayudar en el incendio, uno de sus funcionarios se percató de que cuatro artefactos incendiarios fueron lanzados al interior de las dependencias, uno de los cuales golpeó a una persona y comenzó un pequeño incendio en los dormitorios, el que fue controlado.

Qué sucede

¿Qué pasa en el Inba? ¿Por qué ha tenido un comienzo de año con episodios de marcada violencia? “Ellos quieren este caos”, resuena en distintas voces de la comunidad, pero, ¿quiénes son “ellos”? ¿Quiénes están detrás de los sucesos?

Desde el entorno del colegio dicen que es una suma de cosas, que nada puede verse como un hecho aislado y que la intervención externa a la que apuntan busca aprovecharse de la situación que vive el internado desde el estallido social. Un ejemplo de uno de los problemas son las deficiencias que, a juicio del estudiantado, tiene la alimentación del establecimiento, apuntando directamente a la Junaeb. La Tercera intentó contactar a alumnos del Inba que se refirieran a esto, pero todos declinaron por temor a represalias.

Sin embargo, los hechos dicen que hace poco se viralizó una imagen de un desayuno que incluía medio vaso de leche y un huevo duro, algo que derivó en las movilizaciones ya descritas del 7 de abril, en comunicados internos y en reuniones de la comunidad educativa con la alcaldesa Irací Hassler, con el encargado de Educación municipal y con el subsecretario de Educación.

“Una buena alimentación para estudiantes es fundamental. Mejorarla en nuestros 44 establecimientos y en el país es muy necesario, y especialmente urgente en el caso del Inba, por ser un internado. Fuimos con su comunidad a reunión con el subsecretario de Educación y el director (s) de Junaeb. Salimos con buenas noticias para el Inba, definiendo una alimentación más contundente y la separación de la once y la cena”, dijo en ese minuto la edil de Santiago.

En ese sentido, a la comunidad se le ha explicado que aunque parte de los líos se han resuelto, también hay otros que serán de más lenta solución, por los recursos que esto implica o debido a procesos lentos de licitación.

“Es una serie de problemas: alimentación, infraestructura, el abandono general a estas instituciones. El Inba es patrimonio nacional; tengo piscina, gimnasio, cancha, laboratorios, momias atacameñas, un museo maravilloso, pero está todo botado. Tengo 600 camas inutilizadas”, detalla el rector Saavedra.

Desde la DEM, Roco aporta su mirada: “En el Inba hay una comunidad que viene fragilizándose desde hace al menos una década. En nueve años ha habido seis rectorías, lo que muestra un nivel de inestabilidad importante. A nuestro juicio, en esa debilidad y resquebrajamiento se abren espacios que son copados por conductas anómicas o antisociales, por más que tomen reclamos que pueden ser justos”. Y añade: “Recordemos que en la comuna, durante la administración anterior, la represión y el castigo hacia las comunidades educativas se hizo norma. En el caso del Inba esto fue brutal, dejando un daño grave que tenemos que reparar hoy entre todos”.

Un problema profundo

Llevamos 30 años reflexionando de la educación pública y nadie hace nada”, asegura el rector Saavedra, quien con la experiencia de años en el Inba (es exalumno, fue director del internado y hace ocho meses es el rector), cree que todo esto radica en “el abandono de Chile hacia la educación pública”.

Estos problemas, asegura, se arrastran hace años. “Me atrevería a decir que décadas, aunque este abandono general es más reciente”, dice, antes de aclarar que sí tiene línea directa con el municipio y que ve en ellos compromiso. “Pero ellos también tienen las manos atadas, porque esto tiene que ver con todo el sistema en que estamos metidos. La nueva ley de Educación Pública es buena, pero está mal implementada. Es un pelo en la sopa de muchos pelos que tiene esta sopa”.

En ese sentido, varios miembros de la comunidad educativa reparan en que los hechos vividos últimamente son una continuación de lo que ocurría hasta antes de la pandemia, los que solo se habían visto pausados por las cuarentenas y las clases a distancia.

Me duele el alma, yo soy exalumno”, se sincera el rector, quien agrega que “toda la comunidad del colegio está triste, angustiada”. Por eso clama por ayuda. “El Inba todavía tiene mucho que entregar al país, a lo más preciado de una sociedad, que es la educación. Los papás y las familias también tienen que entender que tienen responsabilidad en esto. Hay que ir al inicio, abordarlo con toda la comunidad”.

Y suma: “Si estos colegios mueren, está en serio riesgo la educación pública”. Esta advertencia la hace a propósito de que aparentemente espantados por los hechos de violencia, ya han partido 60 estudiantes del Inba este año.

En esa línea, desde la DEM de Santiago, Roco asegura que están trabajando junto a la comunidad del establecimiento “para atacar los problemas de fondo que dan marco y permiten que se generen estos tipos de violencia”. Pero también están buscando tomar medidas que serán discutidas en el Consejo Escolar, como reforzar la seguridad en el acceso a las dependencias.

“Lo que sucede en el Inba y lo que hemos visto en otros liceos desde el regreso a la presencialidad, es que tras dos años de confinamiento y de una mayoritaria virtualidad, se expresan hoy dos fenómenos. Por un lado, la urgente necesidad de resocialización, de acogida y contención por parte de las y los estudiantes. Por otro lado, el que muchas de las heridas y fenómenos que ya se habían manifestado con el estallido social y antes, tienden a hacerse presentes cuando no han sido debidamente procesados. Ambas cosas van más allá del Inba, pero se expresan allí también”, analiza el director de Educación santiaguino.

¿Y sanciones administrativas a los identificados? El rector del Inba pone paños fríos. “Los colegios se rigen por el reglamento interno de convivencia escolar que indica faltas leves, medianas, graves o muy graves. Cuando tipificas alguna falta inicias un proceso y hoy las sanciones no son punitivas, son de diálogo. Hoy suspender o expulsar no es fácil y tampoco creo que vaya por ahí la solución, porque traspasarías el problema a otro”.

Contactados para conocer su mirada sobre los hechos descritos en esta publicación, el Centro de Padres y Apoderados del Inba derivó las dudas con el rector, mientras que no fue posible dar con el Centro de Estudiantes.

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