Cita con la Suprema, cambios en las tablas y la duda sobre Aróstica: Así será el debut de Brahm al frente del TC

Maria Luisa Brahm

09 de Agosto 2019 La nueva presidente del Tribunal Constitucional, Maria Luisa Brahm, en la sede de la entidad. Foto: Andres Perez

A menos de 48 horas de asumir la testera del TC, aún no se extingue el conflicto con la facción que encabeza el saliente presidente, Iván Aróstica. La ministra no podrá incidir en la nueva conformación de las dos salas hasta fin de año, pero sí en qué causas abordará preferentemente el organismo.




Las apuestas en el edificio de Huérfanos 1234 se inclinan por un ceremonial corto y con poco margen para delicadezas decimonónicas entre el saliente Iván Aróstica Maldonado y la entrante María Luisa Brahm Barril. Ni hablar de sincera cordialidad, agregan algunos. Pasado mañana miércoles, a las 8.50 horas, la presidencia del Tribunal Constitucional pasará de las manos del primero a la segunda, en el final de temporada de una saga de intrigas internas que dividió en facciones a los magistrados del bloque cercano a la derecha y reordenó alianzas internas que nadie sabe cuánto van a durar.

Con el ambiente interno revuelto, la abogada de la Universidad Católica y ex jefa de asesores presidenciales de Sebastián Piñera en su primer período se prepara para asumir con una batería de cambios que aún no socializa con sus pares, aunque decidida a al menos dos cosas. Una, marcar una diferencia con la gestión de su predecesor, buscando que la suya sea -dicen allí- "participativa", que tienda a pacificar los ánimos,  y que restablezca y repare las relaciones con los otros poderes del Estado. Dos, tratar de no exacerbar más el historial de pugnas con Aróstica, más allá de si este último renuncia o no a su cargo, como lo insinuó el sábado en El Mercurio.

Una de las dudas es si, en este nuevo escenario, Brahm podrá desarticular la denoniminada Sala VAR. Así le llaman a la Primera Sala del TC por las iniciales de los apellidos de los ministros Juan Ignacio Vásquez, Aróstica y Juan José Romero, cuyos tres votos han impuesto una mayoría conservadora que ha ralentizado causas de derechos humanos y llegó a ponerle freno de mano a la causa contra el ex comandante en jefe del Ejército, Humberto Oviedo.

Los cambios con que Brahm se jugará su sello dependen también de cómo haga cumplir sus atribuciones y el diálogo con el resto de los magistrados. Una señal, comentan, es que en los últimos días habría mejorado, al menos en las formas, su relación con el ministro Romero.

Pero con Aróstica están a años luz todavía: hasta hoy, aseguran algunas versiones, él no habría permitido que ni su sucesora ni su equipo se apersonen en las instalaciones de la presidencia, ni siquiera para resolver cómo ocuparán las oficinas. Brahm apostará por un breve juramento a las 8:50 con la mano sobre la Constitución, al que ha invitado a sus hijos. Subirá unos peldaños y encabezará de inmediato la sesión de pleno.

Cambio de mano

Una de las primeras decisiones la hará saber este jueves, cuando "proponga" a sus pares la tabla de causas a revisar la próxima semana, y el criterio para fijarlas. Decidir qué se verá es una facultad de quien preside el TC, y lo de "proponer", es un decir: se informa el mismo día de cada semana qué se revisará la que viene. Por lo general se priorizan las causas más antiguas, pero también inciden preferencias o urgencias: casos de derechos humanos, recursos de protección, materias que afectan a reos o personas privadas de libertad, casos como los relacionados con los juicios a comandantes en jefe, y otros.

Lo delicado es el asunto de las salas. Aróstica, Vásquez y Romero están en la primera, que completan la ministra María Pía Silva Gallinato y el ministro Domingo Hernández. Brahm integra la segunda, junto a los ministros Gonzalo García -ex subsecretario de Guerra de la Concertación y circunstancial aliado suyo en esta vuelta-, Cristián Letelier (ex diputado UDI y amigo suyo), Nelson Pozo y Miguel Ángel Fernández.

Para desarmar la tríada "VAR", hay al menos dos herramientas. Una, es la asignación de causas a cada sala, a la hora de fijar tablas. De momento, Brahm optaría por plantear un sistema "aleatorio y objetivo", que termine con el mecanismo "a dedo" con que Aróstica -como se le criticaba- se autoasignaba las controvertidas causas. ¿Será sorteo? Dicen en el edificio de Huérfanos que no, y que todavía no han decidido cuál.

El otro camino es reconfigurar la composición de las dos salas. Para eso Brahm tendrá que esperar hasta diciembre, mes en que -según la normativa que rige al TC- los tres ministros más antiguos deciden quién se queda en cuál sala. El asunto es que ese triunvirato lo conforman la misma Brahm, García... y Aróstica. ¿Votarán? De momento dicen que todavía queda tiempo. Y que aún queda por ver si el saliente presidente además cumple su anuncio de renunciar (su período expira el 2022), lo que de ser así tendría que notificarlo al Presidente Piñera.

De cualquier modo, a ojo de entendidos en estas lides, la gestión de la nueva mandamás del TC probablemente deba encarar otros asuntos que lleguen hasta el organismo: algunos creen que podrían recibir recursos que impugnen, por ejemplo, el proyecto de ley de las diputadas comunista Camila Vallejo y Karol Cariola que rebaja la jornada laboral a 40 horas (si alguien invoca como causal que solo el Ejecutivo puede proponer leyes asociadas a gasto fiscal), o que alguien recurra en contra del proyecto de ley que fija penas para delitos ambientales.

De momento, la agenda de Brahm ya tiene confirmada una cita protocolar con el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito, a quien visitará este viernes a las 9:15. Hasta esta mañana aún no había fecha ni hora para su encuentro con Piñera, ni con los presidentes de la Cámara y el Senado, las otras tres autoridades civiles que la preceden en protocolo.

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