Colegios ligados al Opus Dei dicen no a educación mixta y valoran la formación “diferenciada”

Foto: Nadia Perez /La Tercera

En tanto, la directora del Villa María Academy dice que no ha habido una petición de los apoderados en ese sentido.


La votación del Instituto Nacional, que descartó el ingreso de niñas al establecimiento, reflotó la idea de legislar para que todos los colegios municipales y particulares subvencionados, que reciben fondos públicos, sean mixtos por ley. Pero también surge la pregunta de si este cambio educacional también debiera ser aplicado en la educación particular pagada.

Actualmente, hay nueve colegios privados solo de niños y once solo de niñas, que reúnen casi 14 mil estudiantes, y seis de ellos pertenecen a Seduc, una corporación educacional ligada al Opus Dei, con más de 4.500 alumnos. Se trata de los colegios Los Alerces, Los Andes y Huelén, que solo admiten niñas, y los colegios Tabancura, Cordillera y Huinganal, donde solo ingresan niños.

¿Están abiertos a ser mixtos? Desde Seduc afirman, en una respuesta oficial a La Tercera, que “no se ha planteado la posibilidad de cambiar esta opción pedagógica”, lo que se sustenta en las diferencias que tienen ambos sexos.

“La educación diferenciada busca precisamente atender a esa diversidad entre hombre y mujer, potenciando la igualdad de oportunidades, con idéntica exigencia y contenidos pedagógicos para unos y otros”, agregan.

“Confiamos en el Estado”

¿Y si una ley los obligara? En la organización, dicen que sus colegios “siempre han actuado conforme a la normativa vigente”, pero confían en que “el Estado velará por mantener la libertad de los padres para optar por el proyecto educativo que considere más conveniente para sus hijos, ya sea una modalidad mixta o una diferenciada”.

Otros colegios privados, religiosos y monogenéricos, coinciden en defender la libertad de enseñanza. Ana María Tomassini, rectora del Villa María Academy, que con 1.400 alumnas es el establecimiento privado para niñas más grande del país, dice que un cambio a la modalidad mixta “no es hoy una preocupación mayor, ya que a nivel de apoderados no es una solicitud que se plantee al colegio”.

“Uno conversa sobre este tema porque está actualmente en la agenda noticiosa, pero para la comunidad de este colegio no es en estos momentos una inquietud importante”, agrega.

A su juicio, no hay un modelo educativo mejor que otro. “Ambos son válidos y lo que destacamos es que existan diferentes modelos y opciones para que los apoderados puedan escoger según el proyecto educativo que les sea más cercano o los identifique a la hora de educar a sus hijos”.

Si una ley los obligara a ser mixtos, agrega, cumplirían la legislación, “pero creemos en la libertad que tienen hoy los padres para escoger el colegio según su proyecto educativo”.

“Cada colegio debe decidir”

En las agrupaciones de colegios, por su parte, creen que este es un debate legítimo, pero se suman a la defensa de la libertad de enseñanza. El presidente de la organización de establecimientos privados FIDE, Guido Crino, dice que “cada colegio, de acuerdo a su proyecto educativo, debe decidir si quiere ser monogenérico o mixto. Y defendemos ese principio, que es constitucional”.

“En términos pedagógicos, si es conveniente o no tener establecimientos monogenéricos es un asunto de debate. Hay ventajas y desventajas en ambos sistemas, por lo que trataría de ponderar qué es más conveniente”, agrega Crino, para quien “poner en juego en el colegio el modelo de sociedad, supone que hombres y mujeres deben participar en tareas comunes”.

Hernán Herrera, presidente de Conacep, se pregunta también si los colegios particulares subvencionados, que reciben fondos públicos, deberían ser obligados eventualmente a cambiar a mixtos. “El hecho de recibir recursos del Estado no debería pasar por sobre el proyecto educativo de los colegios, porque eso es anterior al financiamiento. ¿Por qué la legislación debería pasar por obre una cosa que incluso la Ley de Inclusión respetó?”, plantea.

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