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“Conductas higiénicas inadecuadas”: La vida de encierro del asilado Assange

(AP)

El hacker australiano ingresó en junio de 2012 a la misión diplomática en Londres y fue detenido ayer por la policía británica.


La decisión de Ecuador de terminar el jueves repentinamente con siete años de asilo de Julian Assange en su embajada de Londres fue producto de un largo deterioro de las relaciones entre ambos. La policía británica arrestó el jueves al fundador de WikiLeaks, quien buscó asilo en la misión diplomática durante el gobierno del expresidente Rafael Correa.

Tras permanecer prácticamente en silencio durante casi los siete años que permaneció el hacker australiano en la embajada, los funcionarios del gobierno ecuatoriano dieron a conocer ayer lo que calificaron como un comportamiento inaceptable e ingrato de Assange. Quito señaló que gastó US$ 6,2 millones en su mantención y seguridad entre 2012 y 2018.

El 19 de junio de 2012, Assange ingresó disfrazado de repartidor en moto a la embajada ubicada en el centro de Londres, detrás de la famosa tienda Harrod´s. El diario The Guardian señaló que por ese entonces se arregló una oficina para que fuera su pieza y también su lugar de trabajo. Además, en un comienzo tuvo que dormir con un colchón en el suelo, tenía que compartir el baño y solo tenía acceso a una cocina pequeña.

El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, José Valencia, dijo que Assange había estado usando un teléfono celular que no estaba registrado en la embajada y que le había advertido al embajador en enero que había instalado botones de pánico que activaría si consideraba que su vida corría peligro.

“Es extraño que el señor Assange haya insistido en ser la víctima”, dijo Valencia a la Asamblea Nacional de Ecuador, citado por la agencia Reuters.

Mientras que la ministra del Interior de Ecuador, María Paula Romo, señaló que a Assange se le había “permitido hacer cosas como poner heces en las paredes de la embajada y otros comportamientos de esa naturaleza”.

Valencia dijo a la Asamblea que el personal de limpieza de la embajada describió una “conducta higiénica inadecuada” durante la estadía de Assange, y agregó que un abogado que representa al activista había atribuido el problema a “problemas estomacales”.

“Ha puesto heces fecales en nuestra casa, ha golpeado a nuestros guardias, a la gente de Ecuador, ha dicho que Ecuador es -no quiero repetirles la palabra- pero además que es un país insignificante en el mundo, eso es lo que éramos para él”, afirmó Moreno en un acto público en una ciudad al sur de Quito. “Le hemos quitado el asilo a este malcriado y ventajosamente nos hemos librado una piedra en el zapato”, agregó.

Si bien los abogados del hacker australiano no respondieron a solicitudes de comentarios, Vaughan Smith, un amigo de Assange y fundador del Frontline Club de la prensa de Londres, dijo a Reuters que lo visitó la semana pasada y que creía que la afirmación de las heces era falsa. “Julian ha estado bajo estrés, pero parecía estar en un estado mental balanceado cada vez que lo vi”, comentó Smith.

Cuando asumió el poder el Presidente Lenín Moreno en 2017, le ordenó al hacker australiano que redujera sus comentarios políticos, dejara de usar su skate en los pasillos de la embajada. Según The New York Times, estos paseos dañaron los pisos, murallas y puertas de la embajada. Además, se le pidió que limpiara los desechos de James, el gato que adoptó como mascota.

Amigos de Assange que lo visitaron durante los últimos meses dijeron que desde que Moreno llegó a la presidencia, casi todo el personal de la embajada fue reemplazado.

La Cancillería nombró a un nuevo embajador después de que Moreno asumió y despidió a un funcionario, Fidel Narváez, que era considerado cercano a Assange.

The New York Times habló con un amigo y señaló que el encierro le pasó la cuenta y que se había vuelto profundamente depresivo.

A principios de febrero, según memorandos del gobierno ecuatoriano divulgados por partidarios de Assange, Ecuador se quejó también con el fundador de WikiLeaks de que había apuntado deliberadamente una lámpara de estudio a una cámara de seguridad instalados en una habitación donde el hacker australiano estaba con visitantes.

Más tarde, el embajador le envió a Assange un memorando quejándose de que había “mostrado una vez más un comportamiento inaceptable” al subir el volumen de una radio mientras se reunía con los visitantes. “Esta acción perturbó el trabajo que estaba realizando la embajada”, dijo el diplomático.

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