Consumo de alcohol, ruidos molestos, cabalgar y acampar: las ordenanzas que buscan resguardar la convivencia en las playas

Consumo de alcohol, ruidos molestos, cabalgar y acampar: las ordenanzas que buscan resguardar la convivencia en las playas

Viña del Mar en verano. Archivo.

Según la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante, el año pasado se cursaron más de 300 infracciones por consumo de alcohol y otras tantas por botar desechos, entre estos colillas de cigarros, en la playa. Por eso los alcaldes buscan la fórmula para lograr el buen convivir.


El 15 de diciembre empezó la temporada de verano y las 68 playas habilitadas en Chile toman protagonismo para ser visitadas por aquellos que desean vacacionar dentro del país. La convivencia ha sido el principal tema de discusión en las comunidades y redes sociales, por lo que municipios como Zapallar, Puchuncaví, Antofagasta y Quinchao, entre otros, han ido incrementando sus ordenanzas que apuntan a una mejor fiscalización de las leyes e incluso a implementar nuevas reglas, sanciones y multas que pueden llegar hasta las 5 UTM.

La prohibición de quitasoles con publicidad, ingreso de mascotas, ruidos molestos, cabalgata, entre otros, son solo algunas de las restricciones que se pueden contemplar en diversas playas de Chile.

Pero no son las únicas. Entre otras que rigen los espacios públicos está la prohibición del ingreso de vehículos a las playas, verter desechos sólidos o líquidos -entre ellos las colillas de cigarro-, la ingesta de alcohol y generar ruidos molestos.

Según la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante, el año pasado se registraron por lo menos 311 infracciones por consumo de alcohol en la vía pública y tres por el desecho de colillas en la playa, donde esta última tiene una multa que va entre los 61.000 hasta los 248.000 pesos, aproximadamente. Desde el 15 de diciembre a la fecha, se han informado 100 citaciones por infracción al consumo de bebidas alcohólicas en la playa en la Capitanía de Puerto de Valparaíso y 28 en la de Algarrobo, comunas que son parte de la Región de Valparaíso, que posee el 36% de las playas nacionales aptas para el baño.

El profesor de Sociología de la Universidad Andrés Bello e investigador en el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión social (COES), Mauro Basaure, explica que el impacto de estas reglamentaciones se produce “en la medida que vienen a reforzar reglas que ya existen en la población, que son aceptadas y respetadas para la mayoría, pero que necesitan ser reforzadas cuando hay un número creciente, pero nunca mayoritario de personas que las irrespetan”. Y añade que pueden llegar a ser negativas “cuando no tienen relevancia” culturalmente.

Zapallar se ha destacado por su extensa lista de normas para la convivencia en el litoral, en las que se incluyen la negativa del uso de la playa para actividades deportivas cerca del resto de usuarios y a no menos de 20 metros de distancia de las zonas de baño. Según el alcalde Gustavo Alessandri, “buscamos que las playas tanto de Laguna, como Cachagua y de Zapallar, sean usadas por la familia, por niños y adultos mayores”.

Kay Bergamini, profesor asistente del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica, señala al respecto que “lo que tenemos que hacer en un espacio cada vez más reducido, ya que es más la gente que va a la playa, es que tiene que haber interés de ordenar las áreas para que todos puedan satisfacer sus necesidades y que no se genere conflicto en el interior”. El académico considera que las medidas “van en el sentido correcto”.

Entre la reglamentación para la comunidad de Zapallar, Alessandri agrega que “no se puede ocupar parlante, ni bajar un cooler con bebidas alcohólicas, instalar carpas para alojar, entrar mascotas a la arena y así una serie de restricciones que permiten el buen convivir dentro de la playa”.

Sobre esta última, la máxima autoridad comunal agrega: “Tenemos muchos perros que no tienen dueño, que llegan a la playa buscando comida. Ese perro hambriento, o esa jauría, puede morder a un niñito que esté jugando en la orilla del mar”.

La entrada de mascotas sin medidas de control y el baño en el mar de éstas tienen una sanción desde 3 a 5 UTM (entre 186.000 a 310.000 pesos, aproximadamente) en esta comuna. En ese sentido, el alcalde de Antofagasta, Jonathan Velásquez, se muestra abierto a los animales, “siempre y cuando sea responsable”.

Sobre esto, el académico Bergamini indica que existen otros efectos adversos del ingreso de las mascotas. “Cuando se enfrentan a estos ambientes vuelven a su instinto natural, por lo que en los sectores de nidificación se pueden comer (a los animales del lugar) y alterar la biodiversidad de la zona”. Por otro lado, advierte que “hay gente que no tiene ningún manejo adecuado -de los desechos- y después estos quedan en la arena donde llegan los niños y se producen enfermedades de orígenes zoonóticos”. En el caso de Puchuncaví, existe la inhabilitación de la cabalgata en las playas (con excepción de las institucionales), a lo cual el académico también le ve problemas.

Según la Municipalidad de Zapallar, desde la última quincena de diciembre hasta la primera quincena de enero se han registrado 10 infracciones por ingresar con mascotas a las playas, tres de ruidos molestos, una por ingreso con cooler, una por pícnic, una por uso de parlantes y una por comercio ambulante. La cifra más alta ha sido por estacionar en lugares prohibidos, con 233 infracciones.

Alessandri explicita que no es que las personas no sepan de estas normativas. “Antes de bajar a la playa hay una persona que avisa cuáles son las cosas que están permitidas, también está la supervisión de la Dirección de Seguridad Pública a través del Departamento de Inspección Municipal y hay alrededor de 10 personas (inspectores) que están encargadas de las infracciones en las playas”.

La comuna de Antofagasta aprobó desde el 1 de enero la ordenanza que se encargaría de fiscalizar y sancionar el bullicio de parlantes en los espacios costeros, el que tuvo una temporada de marcha blanca hasta este lunes: ya se han registrado cuatro sanciones.

El alcalde comenta que la iniciativa fue a partir de quejas reportadas en las redes sociales. “En diciembre recibí muchos mensajes sobre los parlantes en las playas. Aquí existen muchas culturas, ya que ha llegado mucha gente de otros países, entonces me escribían personas de la tercera edad, que se podía escuchar, por ejemplo, bachata, al otro lado cumbia, merengue, reguetón, entonces era una mezcla de distintos ritmos que hacían insostenible estar en un balneario… la gente va a la playa a escuchar el mar o las gaviotas”, dice.

Velásquez explica: “Esto viene bajo la ordenanza de ruidos molestos de 2009, que no se aplicaba. Ahora (se considera) toda persona que perturbe la tranquilidad de las demás por algún tipo de ruido molesto, ya sea parlante, perifoneo -que son cuando estas personas venden agua u otro producto- o también el comercio establecido saque parlantes a la calle”. Eso sí, advierte que hay salvedades dentro de la orden: “Si hay alguien que está con su celular escuchando música, obvio no se va a multar, o con un parlante pequeñito o grande a bajo volumen, no hay problema”.

Los encargados de la implementación y aplicación de las ordenanzas son los inspectores municipales que, según Velásquez, “van de civil y muestran su credencial al momento de multar”. Esas infracciones van desde 1 a 2 UTM (entre 61.000 y 123.000 pesos, aproximadamente).

Al respecto, Caroline Stamm, académica del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, explica que “la contaminación acústica es un problema muy común y que tiene impacto en la convivencia, pero también en la salud de las personas, por lo cual, a nivel internacional, según la Organización Mundial de la Salud, se considera que arriba de 65 decibeles estamos hablando de contaminación acústica”.

Sobre los refuerzos normativos comunales, Stamm ahonda: “No estamos hablando de algo nuevo en sí, no es algo específico de Chile. En gran parte de los países hay reglamentaciones de uso de las playas porque son espacios públicos y eso se replica en ordenanzas que se relacionan con la basura, por ejemplo”.

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