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¿Cuánto queda del poder de Letelier en la VI Región?

Dieciséis años después del "Caso Coimas", el histórico senador PS enfrenta un cuadro complejo e incierto a raíz del escándalo judicial en Rancagua. Es muy temprano para saber si pasará por lo mismo que el 2003, pero no para examinar parte de sus redes en la zona.


Año del Señor del dos mil tres. El senador PS Juan Pablo Letelier Morel, contra todo pronóstico en una época en que no solían reventar casos de platas políticas, corrupción o como se les llame -y sin tener al gobierno en contra, estaba el Presidente Ricardo Lagos-, cae preso en el Anexo Cárcel Capuchinos durante la investigación judicial del denominado “Caso Coimas”. Varios otros parlamentarios son desaforados, pero a nadie le llueven tantas muestras de pesar y apoyo como a él: hasta lo visitan parlamentarios de la UDI en el penal. “The Clinic” le dedica una portada caricaturizándolo como Jesucristo portando la Cruz camino al Gólgota, reclamando por qué lo habían traicionado.

“Jesucristo” le llaman algunos actores del reparto político, tanto por su parecido -dicen en broma- como por su “inmortalidad”. Esa vez, al decimotercer día Letelier salió de la celda, afirmando estar “muy tranquilo” y “no sentir pena ni dolor”. Fichó a Jorge Bofill como abogado y terminó ganando el caso en la Corte Suprema.

Su peor momento es recordado por sus pares, pero también hacen ver que hoy está recién empezando el escándalo judicial que devora Rancagua. El senador está complicado desde que supo, con fotos y todo, de su encuentro con los magistrados investigados, pero de momento no se ha destapado una arista judicial en su contra.

Más allá de que él haya reclamado -desde Qatar, volvería a Santiago mañana- que hay una maquinación en su contra, el asunto ya tiene revuelto al Partido Socialista a poco más de un mes de la elección interna (26 de mayo), con presentación al Tribunal Supremo y todo. En el intertanto, entre quienes comparten y han compartido con Letelier en el Congreso observan que todo esto también pone a prueba las redes de poder que ha tejido durante décadas en la zona.

Entre éstas se suele mencionar al empresario Carlos Cardoen. Y el episodio de los jueces, comentan en la zona, podría ser una consecuencia de lo que le pasó el 2003: una lección de que no había que descuidar el flanco judicial. “Pero como la otra vez el caso estaba en el sistema antiguo, parece que ahora no le prestó atención al Ministerio Público”, apunta un viejo conocido suyo.

A nivel político, entre los parlamentarios de la zona no proclaman amistad. Es conocida la animadversión que lo separa del diputado socialista Juan Luis Castro, con quien ha tenido más de un roce. Y si bien tenía una nexo “colaborativo” con otro histórico legislador de la zona, el diputado UDI Ramón Barros, ambos tuvieron una fuerte discusión hace algunos meses, durante una ceremonia local del Instituto de Desarrollo Agropecuario. Un testigo dice que desde entonces no se saludan.

Pero no quiere decir que haya perdido sus redes. Una de las muestras que suelen repetir en la VI es el caso de la directora regional del Instituto de Previsión Social (IPS), Norma Tatiana Ramírez -al decir de los locales- muy cercana al senador. Intentó ser alcaldesa de Nancagua, pero le fue mal. El dato que se subraya en la zona es que no le pidieron la renuncia cuando asumió la primera administración Piñera, y ahí sigue.

En el oficialismo aseguran con convicción que Nicolás Monckeberg, ministro del Trabajo -entidad de la que depende el IPS- nunca tuvo y menos tiene en su planes deshacerse de ella, porque estaría interesado en contar con el voto del senador Letelier para la reforma a las pensiones. El asunto incluso habría motivado reclamos de legisladores gobiernistas.

Es que Letelier, remarcan tanto en ese bando como en la oposición, ha tenido buenos nexos con la derecha. Cuando cayó en Capuchinos, lo fueron a ver el entonces también senador por la VI Región, Andrés Chadwick; el senador por la VII Juan Antonio Coloma, y el entonces diputado (también de la Región de O’Higgins), Eugenio Bauer. Hasta su madre, Isabel Morel, les dio entonces las gracias, y Letelier decía que los consideraba sus “amigos”, especialmente a Chadwick.

Dudoso que se repita el gesto. “No nos corresponde a nosotros como gobierno pronunciarnos sobre ello porque es a él (senador Letelier) a quien le corresponde determinarlo, señalarlo y clarificarlo”, dijo ayer jueves el ministro del Interior, que como tal tiene poco margen para reedita aquellas delicadezas y caballerosidades.

Otro reverso: el 2003, cuando salió de Capuchinos, el senador se declaraba emocionado, diciendo que “siento que el gesto de mi partido ha sido absolutamente inesperado, algo tremendamente hermoso en lo humano de que pongan las manos al fuego, al igual que mis colegas parlamentarios”. Hoy tampoco es lo mismo: dado que él es tercerista al igual que el presidente del colectivo, Álvaro Elizalde, los gestos públicos podrían inclinarse hacia la prudencia conforme se acerque la fecha.

¿Qué tanto mito hay en torno al poder suyo en la zona? “No hay ninguna duda que el senador Letelier goza de amplias redes de poder en la región. Muchos pensamos que de repostularse al Senado cumpliría cuarenta años en el Congreso, algo que me parece completamente fuera de lugar”, hace ver el diputado Barros.

Y el ex diputado UDI y hoy consejero regional Eugenio Bauer recalca que “en esta actividad, es lógico que uno va creando en su entorno conocimiento, poder o lo que sea. Pero no creo que en su caso sea más que eso”. ¿Lo ve muy complicado, como lo estuvo en el Caso Coimas? “Bueno, él está en la palestra; espero que se arregle”, contesta, y de inmediato aclara que “siempre he tenido una muy buena relación con él, así que no tengo nada que decir”.

 

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