Desinterés, desinformación y percepción sobre la Convención empeoraron de un año a otro en Valparaíso

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Así lo refleja una encuesta de Ipsos Chile para la Fundación P!ensa hecha en la región en 2021 y 2022, donde además se da cuenta que el año pasado más gente esperaba cambios positivos para su vida diaria.


A poco más de dos semanas del plebiscito que definirá si la ciudadanía aprueba o rechaza la propuesta de nueva Constitución elaborada por la Convención, distintos estudios y encuestas han intentado reflejar qué piensan los votantes de cara a esa elección. Pero también sobre el proceso que significó el armado del borrador.

Una de ellas es la encuesta de opinión realizada por Ipsos Chile para la Fundación P!ensa, específicamente en la Región de Valparaíso en 2021 y 2022, con 1.650 encuestados y un margen de error de 2,4%.

“Esta no es una encuesta electoral. P!ensa viene haciendo un esfuerzo desde hace 8 años por aportar datos de calidad en la región de Valparaíso. Los resultados de este estudio, más que para especular sobre lo que va a pasar el 4 de septiembre, nos sirven para comprender el impacto del último año de trabajo de la convención constitucional. En esa línea, los resultados no son para nada buenos”, señala Pedro Fierro, investigador de la Fundación P!ensa a cargo del área de opinión pública.

Esos resultados, a los que tuvo acceso La Tercera, comparativamente muestran que la percepción positiva en torno al proceso baja claramente desde 2021 (cuando se realizaron las mismas preguntas) a 2022. Y, al mismo tiempo, que la mirada negativa de un año a otro aumenta.

Así, por ejemplo, a los encuestados se les preguntó si es que una nueva Constitución generaría cambios positivos, negativos o derechamente no los generaría en siete niveles: comunal, regional, país, democrático, vida, modelo económico y social de Chile, y la forma en que se relacionan las personas. En todos ellos, la respuesta que apuntaba a “cambios positivos” bajó drásticamente de 2021 a 2022 (ver imagen a continuación) y ninguno supera el 50%.

Con todo, cabe destacar también que quienes contestan “cambios positivos” en 2022 siguen siendo mayoría -por sobre “cambios negativos” o “no generará cambios”- en todas las categorías antes mencionadas.

Donde también se ve un cambio importante es en la evaluación de todo el proceso constituyente. Y es que, si en 2021 un 19% le ponía nota 6 o 7, en 2022 aquella evaluación fue dada por un 14%. Y si en 2021 la evaluación mala (de 1 a 4) fue de un 54%, este año subió a un 63%.

Asimismo, a los encuestados de la región se les pidió que evaluaran con nota de 1 a 7 el borrador de nueva Constitución: 14% le puso 6 o 7 y 67% entre 1 y 4. Esto, detallado por ideología política, tiene matices: quienes peor evalúan el borrador son los que se identifican de derecha (86% mala y 6% buena), los que dicen ser de centro también tienen clara tendencia (69% mala y 8% buena), mientras que quienes se confiesan de izquierda tienen una mirada más positiva que negativa (33% mala y 39% buena).

De igual manera, la encuesta da cuenta de que el análisis del borrador por nivel socioeconómico es mayoritariamente malo, con tendencia a ser peor en los más bajos: mientras el ABC1-C2 un 61% le puso nota entre 1 y 4 y un 21% 6 o 7, en los niveles C3-D-E un 70% le puso nota entre 1 a 4 y 11% de 6 o 7.

Pero no es lo único. Si en 2021 un 58% se mostraba “bastante” o “muy” interesado y un 41% “nada” o “poco” interesado en el proceso constituyente, en 2022 los números cambiaron: 47% “bastante” o “muy” y 53% “nada” o “poco”. En esa línea, si el año pasado 39% se declaró “bastante” o “muy” informado y 61% “nada” o “poco”, este año las cifras cambiaron a 30% “bastante” o “muy” y 69% “nada” o “poco”.

El desinterés sube 12 puntos porcentuales. Esto es una pésima noticia para las elecciones que vienen”, señala Fierro, quien argumenta que “lo natural es que a medida que nos acerquemos al 4 de septiembre el interés suba, pero de igual forma habrá que analizar el trade off (relación entre dos acciones) que se produzca entre este desapego ciudadano y la instauración del voto obligatorio. Algún impacto en la participación debiese tener”.

El también académico de la U. Adolfo Ibáñez asegura que “el creciente desinterés y la autopercepción de desinformación deben comprenderse en un contexto de pesimismo”. ¿Por qué? “El año pasado existía una percepción mayoritaria de que una nueva Constitución generaría cambios deseables, tanto a nivel país, comunal, regional y personal. Esta percepción positiva se acercaba, en la mayoría de los casos, al 65% de los encuestados. Eso baja considerablemente este 2022: terminada la labor de la Convención, ese 65% baja más de 20 puntos porcentuales”.

Los datos del 2021 fueron recogidos entre el 7 de julio y el 13 de septiembre de ese año. “Esto es importante, pues luego vino un proceso en donde se prometió trabajar en los aspectos verdaderamente interesantes para la ciudadanía”, dice Fierro, quien asegura que los resultados que ahora presentan muestran que “al menos en la región de Valparaíso, esa promesa fue más bien incumplida. Lo cierto es que, con el trabajo del último año, la Convención perdió adeptos, aumentando el desinterés y la sensación de información en el proceso”.

“Si miramos la mala evaluación del proceso y, en paralelo, la muy significativa baja en el optimismo que genera una nueva constitución, podríamos interpretar que la Convención le ha hecho un tremendo daño al proceso”, cierra el investigador.

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