El precio de las suspensiones: los millones que dejó de recibir el fútbol en este mes sin partidos

Futbol

Los casi 30 días de inactividad del balompié nacional golpea duro las arcas de los elencos profesionales. Alargar el certamen obligará a los equipos a extender el vínculo a los futbolistas que terminaban contrato. También hay costos de amistosos e incluso hasta pérdida de auspiciadores.




Los casi 30 días de inactividad del fútbol chileno pasan la cuenta. En los escritorios de los clubes se acumulan gastos, mientras las boletas que registran los ingresos son cada vez más escasas. Los dirigentes sacan cálculos, dividen y algunos ya recurren a los ahorros para costear noviembre. El estallido social deja secuelas.

Es que suspender por quinta vez consecutiva el reinicio del torneo nacional golpea las arcas de los elencos nacionales. No solo al Sifup, que dejó claro la urgencia de retornar a la actividad pues muchos jugadores reciben bonos por presentación. El estallido obliga a los clubes profesionales a asumir costos que no estaban presupuestados y, de paso, dejan de percibir dinero que asumían como fijo para costear planillas y otros compromisos adquiridos.

Según las estimaciones que hace el fútbol chileno sobre los ingresos promedio por recaudaciones en 2019, las cinco fechas reprogramadas, considerando el clásico entre Universidad Católica y Colo Colo, dejaron sin recibir a los clubes $3.300 millones. El promedio por fecha es cercano a los $650 millones. Las instituciones reconocen el golpe. Asumen que el dinero recibido durante estas semanas les ha dificultado el pago de las planillas. "Ha afectado los ingresos en todas las áreas de negocios. No escapa a lo que ha sucedido en el país", admiten en Universidad Católica.

En Palestino el costo de los cinco partidos suspendidos significará casi $80 millones, según dicen desde el club. ¿El motivo? Casi la mitad del plantel termina contrato al fin de temporada, lo que en un principio estaba pactado para el 8 de diciembre. El alargue del certamen hasta el fin de semana del 21 de diciembre obligará a pagar 15 días más de plantilla: "Desde el punto de vista de lo económico todos los clubes hemos perdido. Ahora, el costo real va a depender de cuándo realmente se vuelve a jugar. Hay costoso fijos, como el borderó de un estadio, pero en el caso de Palestino casi que quedamos empatados con los gastos que se incurren por la organización del partido. Lo que sí está fijo son $80 millones por el alargue del torneo que, según la reunión de la semana pasada, terminará el fin de semana del 21 de diciembre", comenta Jorge Uauy, presidente del cuadro árabe.

En Iquique, en tanto, la situación fue aún más desfavorable. Los Dragones Celestes perdieron un millonario contrato pues la empresa no quiso asumir los costos frente a la suspensión por el estallido social. Desde el norte aseguran que el contrato les aseguraba un ingreso de $50 millones. A eso, se le debe agregar casi $40 millones por concepto de amistosos y viajes con concentración que realizó el plantel para no perder el ritmo de competición. Los del norte contaban con una recaudación de $60 millones para el duelo que los enfrentaría frente a Colo Colo, en Arica, pero que finalmente no se pudo realizar.

En Coquimbo, por su parte, intentan mantenerse al margen de la disputa por los costos en los que debieron incurrir. Asumen que la urgencia del país está por sobre cualquier gasto institucional. Pese a ello, reconocen que tendrán que desembolsar un dinero extra por el alargue del certamen. "Por el hecho de postergar 14 días mas vamos a tener un costo mayor, pero ese costo es ínfimo a lo que ha perdido el país en estos días del estallido social", dice Jorge Contador, a La Tercera.

En Universidad de Concepción, en tanto, reconocen que debieron recurrir a ahorros para cubrir las cinco fechas suspendidas:"Hemos recurrido a algunos ahorros para enfrentar la falta de fútbol, pero no ha sido algo relevante, porque nuestras actividades las hemos seguido realizando en nuestra ciudad", dice Mario Parada, presidente del Campanil.

En la Primera B el gasto es mayor. Para los equipos que no clasifican a la liguilla, el certamen terminaba en noviembre. Hoy, con el nuevo calendario, el torneo terminará en diciembre para los 16 equipos que disputan la categoría. No habrá excepciones. "La B tendrá que pagar otro mes que no estaba contemplado para algunos elencos. Por eso el Sifup desde el año 2017 viene pidiendo la estandarización de los tres campeonatos para que empiecen y terminen la misma fecha: desde fines de enero a diciembre. También es necesario ayudar a los clubes de Segunda División", explica Alfonso Canales, abogado del Sifup. Cobreloa, uno de los elencos que viajó la semana pasada a Santiago para enfrentar a Magallanes, y que su duelo fue suspendido, reconoce que han debido desembolsar más de $25 millones. "Ha sido un gasto enorme. Piensa que viajamos a Santiago, no pudimos jugar y de vuelta perdimos el vuelo porque pensamos que lo podríamos reprogramar para el día siguiente. A eso súmele el hotel de Santiago. Nuestro escenario fue siempre entrar a la liguilla, al menos, pero estas cinco semanas tuvimos que sumarle amistosos, que incluyó viajes a Iquique para no perder el ritmo de competencia", dice Walter Aguilera, presidente loíno.

En Barnechea, otro club de la B que pelea en la parte alta, asume al dificultad que ha traído el estallido social. En total aseguran haber desembolsado cerca de $25 millones en arriendo de canchas para entrenamientos, reservas aéreas y hoteleras, arriendo de estadio, alimentación y cinco amistosos disputados.

En la Segunda División la situación es más alarmante. El certamen terminaba este fin de semana y se alargó hasta mediados de diciembre: "A nosotros nos ha afectado mucho porque tenemos que viajar muy lejos. Perdimos dos pasajes a Santiago y la agencia de vuelos no nos quiso devolver los $13 millones", dice Carlos Ferry, presidente de Arica. "El alargue del torneo es otro tema. Me implica pagar otra planilla más de $15 millones. A eso se le suma un mes más de arriendo del complejo que bordea los $10 millones. Está difícil. Sería bueno que la ANFP nos ayude", cierra el timonel nortino.

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