Fuad Chahín defiende libertad de acción en la DC: “Imponer una decisión es un error profundo que nos va a llevar a un quiebre definitivo”

Fuad Chahín: “Desde el primer día, en la ceremonia inaugural, me sentí muy incómodo (…). Luego en muchos momentos del proceso sentí que formaba parte de un país distinto al que había en la convenció (…). Pero después fui entendiendo los dolores en algunos, la rabia en otros y la inexperiencia de muchos” FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

“¿Que hará Yasna Provoste, por ejemplo, si la Junta Nacional acuerda respaldar el Rechazo, si ella ya dijo que iba a aprobar?", se pregunta uno de los nueve expresidentes del partido que ayer enviaron una carta al timonel DC Felipe Delpin pidiéndole "libertad de acción". El único convencional de esa tienda hace un crudo balance del proceso constituyente y dice que, independiente cual sea el resultado del plebiscito de salida, "ésta no será una Constitución que nos una como país”.


“Desde el primer día, en la ceremonia de inauguración, me sentí muy incómodo”, confiesa Fuad Chahín (45), el único democratacristiano entre los 154 convencionales, al hacer un balance en el epílogo del proceso constituyente. El exdiputado recuerda que esa misma mañana del domingo 4 de julio del año pasado, cuando la relatora del Tricel, Carmen Gloria Valladares, intentaba dar inicio a la sesión inaugural de la Convención en medio de manifestaciones, “sentí que esto iba a ser muy, muy difícil”.

Y asegura que lo fue comprobando a medida que pasaban los meses de trabajo en el ex Congreso: “Mucha gente tenía prejuicios con uno por venir del mundo de la política, por haber sido parlamentario y expresidente de un partido. En muchos momentos sentí que formaba parte de un país distinto, desde el punto de vista de los códigos y las formas de relacionarse. Yo creo mucho en tratar de construir acuerdos, en que las ideas hay que sopesarlas por lo que son y no por de quién provienen, y vi que una mayoría quería cancelar una visión de la sociedad y refundar todo, mientras otros creíamos que esta era la oportunidad de hacer una casa de todos, donde todos nos sintiéramos incluidos”.

A pesar de ello, el representante de La Araucanía cuenta que esta etapa, pese a todas las dificultades que relata en esta entrevista, fue “muy enriquecedora”. “Fui entendiendo los dolores de algunos, la rabia en otros, escuchando algunas historias personales y comprendiendo la inexperiencia de muchos. Obviamente que me hubiera gustado que las cosas fuesen muy distintas, pero conocí a gente muy comprometida, con quienes tuve diferencias, sí, pero fui comprendiendo que pertenecían a una cultura o a una generación distinta a la mía, con una manera diferente de entender las cosas, de mirar el país y de relacionarse, de los cuales fui sacando un gran aprendizaje”, cuenta.

La semana pasada incendiaron la hostería de un familiar suyo en La Araucanía, ¿cree que esa acción está relacionada con su rol como constituyente de la zona?

Es evidente que aquí hay un ánimo de amedrentar, pero yo estoy lejos de ser la única víctima en la comuna o en la región. Este es el tercer ataque que recibe mi familia, esta vez fueron unos primos. Hace dos años le quemaron la casa a mis padres, cuatro cabañas, un hostal y maquinaria en un sector donde no hay una comunidad mapuche en 30 kilómetros a la redonda. Afortunadamente ellos no estaban en la casa, sino hubiese sido una tragedia humana. Luego vino una ocupación en las termas donde parte de mi familia tiene participación. Esto no es casualidad, pues quienes están detrás de esto no son comunidades de Curacautín; son comunidades de Ercilla y de Teodoro Schmidt que han llegado hasta ahí y cuyos dirigentes tienen vínculos con actores políticos de la propia Convención.

¿Qué sensación tiene a días de terminar su trabajo como convencional?

Que fracasamos quienes creíamos que esta era la oportunidad de hacer una casa de todos, donde todos nos sintiéramos incluidos. Eso es una evidencia, toda vez que las encuestas indican que el país está dividido entre Apruebo y Rechazo, está quebrado de cara al plebiscito de salida e, independiente del resultado del 4 de septiembre, esta no será una Constitución que nos una. Me voy con la tranquilidad de haber hecho, desde el primer día, un tremendo esfuerzo por tratar de ser puente entre personas que pensaban muy distinto. No logramos el objetivo en muchas cosas, pero sí hicimos aportes muy importantes desde el Colectivo del Apruebo.

A su juicio, ¿cuál fue el principal error cometido en la Convención?

Intentar partir desde cero, con una mirada refundacional y una especie de ánimo de cancelación que se generó en el grupo. No había espacio para quien opinaba o tenía una visión diferente de las cosas, y yo siempre creí que este proceso era más bien de evolución que de revolución, de dar un salto hacia el futuro reconociendo las cosas buenas que tiene nuestro país y nuestro ordenamiento institucional, corregir las malas y asumir los nuevos temas más que tratar de partir de cero. Lamentablemente eso no pasó.

“Estoy en una situación de indecisión”

Imagino que ya tiene claro si votará Apruebo o Rechazo.

Voy a esperar el texto final, luego de que se vote -la próxima semana- el Informe de Armonización. Creo que eso es lo responsable como miembro de la Convención, como dirigente político y como ciudadano. Hay muchos aspectos positivos de la propuesta constitucional que yo valoro y creo que de ninguna manera pueden desecharse de cualquier texto constitucional en el futuro. Pero también hay aspectos negativos, sobre todo en lo sistémico, que me tienen en una situación de indecisión. Estoy conversando con mucha gente, analizando no sólo el contenido, sino sus efectos y las posibilidades reales de poder hacer cambios, ya sea al texto propuesto por la Convención o eventualmente poder abrir espacio a un proceso distinto al actual. Todos esos elementos políticos voy poner en la balanza.

¿Cuáles son los aspectos positivos que pondrá en un platillo?

La norma que establece que “Chile es un Estado social y democrático de derecho”, el impulso descentralizador del país, el tema del feminismo y el cuidado al medio ambiente.

¿Y los negativos?

Un sistema político que, creo, va a ser fuente de conflicto e inestabilidad política y democrática permanente. La desintegración del Poder Judicial y las normas en materia de seguridad que amarran las manos al Estado para enfrentar una de las principales amenazas que tiene hoy nuestro país, que es la seguridad y el orden público.

Pero, ¿qué podría cambiar de todo esto de aquí al 4 de julio?

Es que aparte del texto mismo, creo que también es importante analizar los escenarios que se abren, por ejemplo, lo que se ha llamado la tercera vía. Esto, ante la dificultad que se ha creado a la opción de “aprobar para reformar”, que me parecía una buena alternativa. Lamentablemente son tantas las materias protegidas por un alto quórum, referéndum y consulta indígena, que hacen que sea un camino tremendamente difícil.

"Estoy analizando no sólo el texto, sino sus efectos y las posibilidades reales de poder hacer cambios", cuenta el convencional de la DC.

“Imponer una postura puede ser un quiebre total de la DC”

Usted fue uno de los nueve expresidentes de la DC que suscribieron la carta enviada ayer al timonel Felipe Delpin, solicitando libertad de acción de cara al plebiscito del 4 septiembre, ¿cómo surgió esta iniciativa?

Juan Carlos Latorre y Ricardo Hormazábal tomaron la iniciativa, porque se entiende que como partido nos une la convicción de que Chile necesita una nueva Constitución, pero claramente hoy en la DC nos divide si esta que propone la Convención es la que el país necesita.

El problema es que la directiva ya convocó a una junta nacional para el 16 de julio, argumentando que se basa en “lo establecido por los estatutos del partido para determinar este tipo de posiciones”.

Creo que imponer una decisión, según lo que decida la Junta Nacional, es un error profundo que nos va a llevar a un quiebre de la Democracia Cristiana. ¿Qué hará Yasna Provoste, por ejemplo, si se impone el Rechazo en la Junta? ¿Se le va a obligar a cambiar de posición? Al revés también, si hay personas que están convencidas por el Rechazo, cómo la junta los va a obligar a cambiar de postura.

Pero la Junta Nacional es la máxima instancia partidaria.

Sí, pero el problema es que gran parte de sus miembros pertenecen a órganos que están absolutamente vencidos en sus mandatos desde hace cuatro años, por lo que tiene un problema grave de legitimidad. Además, es una junta convocada con muy poca anticipación, sin un debate previo dado al interior del partido sobre las distintas posiciones frente a la nueva Carta Magna. Creo que la única manera de tomar una definición que sea legítima y que permita fijar una posición real, es a través de un plebiscito de un militante, un voto. De lo contrario, lo que tendría que hacer el partido es dar libertad de acción y respetar la conciencia de cada uno de los militantes, como lo sugerimos los nueve expresidentes. Espero que se recapacite. No creo que la directiva esté dispuesta a llevar al partido a un quiebre definitivo.

Pero tantas veces se ha hablado de un quiebre total en la DC y el partido sigue “vivito y coleando”…

La DC ha sufrido bastantes quiebres en los últimos años que han derivado en la fuga de muchos militantes muy importante. Pero creo, de verdad, que ahora puede haber un quiebre total si el partido impone una postura que será muy difícil de cumplir.

Bueno, el haber sido el único DC electo en la Convención podría ser un fiel reflejo del difícil momento que vive hoy la colectividad...

Sin duda. La DC hoy sigue siendo muy fuerte en el ámbito territorial, somos el partido con más gobernadores, más alcaldes y el segundo con más concejales, pero en la política nacional el partido no ha sido capaz de entender, sin complejos, cuál es su rol hoy día.

¿Y cuál sería?

Creo que en lugar de seguir tratando de hacer una especie de mérito para que le abran las puertas del gobierno o para que nuestros exsocios -que nos dejaron botados- nos hagan algún gesto, la DC debería volver a representar un mundo de centro que hoy está huérfano de representación política y que el partido ha dejado de representar. Eso significa pagar ciertos costos, por cierto, y entender que tenemos que tener una estrategia común, más allá de las disputas internas, que creo está siendo un elemento tremendamente autodestructivo.

Finalmente, ¿cuáles son sus planes después del 4 de julio?

Voy a dedicarme a hacer pedagogía hasta el plebiscito, voy a recorrer mi distrito explicando mi postura, explicando las normas buenas y las malas que tiene la propuesta constitucional para que cada persona se forme su propia opinión, más que intentar imponer mi postura. También estoy invitado a exponer a varias partes del país.

Chahín emplaza a Felipe Delpín a dar libertad de acción a la militancia frente al plebicito de salida de la nueva Constitución, para evitar una nueva crisis. FOTO: SEBASTIAN BELTRANGAETE/AGENCIAUNO

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