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Fuente-Alba: Fulgor y caída del general de los Audi

Autor: Ivonne Toro

El excomandante en jefe del Ejército entre 2010 y 2014 compraba Audis que manejaba por meses y propiedades de más de $500 millones. Hoy la ministra Rutherford le formulará cargos por malversación de fondos públicos. Según el exministro Francisco Vidal, el patrimonio nunca fue tema a la hora de su designación. Ravinet, en tanto, lo recuerda como un profesional "muy responsable".


En su libro de memorias “Al encuentro de la verdad”, el primer director de la Central Nacional de Inteligencia (CNI), Odlanier Mena Salinas –quien se suicidó la madrugada del 28 de septiembre de 2013 en protesta por el cierre del Penal Cordillera, donde cumplía condena, y el traslado de reos al Penal de Punta Peuco-, asegura que el general(R) Juan Miguel Fuente-Alba Poblete (65) tiene, entre muchos defectos que le atribuye, uno imperdonable: no reconocer sus orígenes. Según Mena Salinas, al apellido de Fuente-Alba le sobra un guión, que le habría sido agregado por el militar para traer más alcurnia a su existencia.

La referencia a que en rigor el excomandante en jefe del Ejército es un común “Fuentealba” se convirtió en un mito urbano en las filas castrenses, pero no ha podido ser constatado: en su partida de nacimiento, el nombre de su padre, también militar, posee el signo de separación y todos sus hermanos detentan el mismo símbolo de la discordia. Tal vez, sostienen fuentes del mundo uniformado, la historia ficticia del apellido (en honor a los datos, Fuente-Alba sí es Fuente-Alba) se alimentó de otros antecedentes reales de ostentación del general que sí parecen de leyenda, pero que no lo son.

El más llamativo: la afición del militar a los Audi que le valió un apodo, “el Señor de los Anillos”, cuando aún no era investigado por la ministra en visita, Romy Rutherford, que lo procesará por presunta malversación de caudales públicos, gastos reservados y viajes al extranjero; ni por el persecutor, José Morales de la Fiscalía Centro Norte, que también indaga cómo un militar de carrera se convirtió en una figura con un patrimonio superior a los $1.100 millones.

Desde mediados de la década de 2000 en adelante, las arcas de Fuente-Alba Poblete comenzaron a crecer de manera desorbitante para su salario de alrededor de $4 millones al pasar a retiro y la escalada no frenó cuando llegó al máximo cargo en el Ejército. Antes de ser designado en noviembre de 2009, compró una propiedad en el Edificio Polo Ecuestre de Santa María 5610, con bodega y tres estacionamientos por 19 mil UF. Al precio de la UF hoy ($27.548) se trata de una inversión de más de $523 millones. En 2012, lo vendió para adquirir una serie de propiedades, entre ellas, una con la que cerró su administración, la Parcela o Lote G cuatro de la subdivisión del Proyecto de Parcelación del Fundo Santa Filomena por 18.490 UF. Durante ese periodo, realizó además una serie de compraventas con dos de sus tres hijos -Rodolfo, ingeniero comercial y Juan Miguel, oficial del Ejército, ambos menores de 30 años en esa época – en que el General adquiría un departamento, lo vendía a uno de sus hijo que a su vez le revendía la propiedad, que luego le compraba el otro heredero. Su esposa, con actividades laborales esporádicas, también tenía fondos para invertir en propiedades.

Caso aparte eran los Audi y otros vehículos de lujo que usaba por un periodo máximo de un año –algunos Audi los manejó por sólo cinco meses antes de cambiar el modelo- y que tuvieron su auge mientras dirigía el Ejército. Sin embargo, el derroche automovilístico no encendió alarma alguna.

No se investigaba el patrimonio

Al parecer, a nadie le llamaba la atención que Fuente-Alba Poblete manejara tanto dinero.

El exministro de Defensa de Michelle Bachelet, Francisco Vidal, quien zanjó su ascenso, asegura que “al momento de su designación no había ninguna denuncia en su contra. Nada. Era un buen nombre. El General fue nominado en noviembre de 2009, pero su gestión fue durante los cuatro años de Piñera 1. Sobre lo que pasa ahora, le puedo decir que hay que esperar para ver cómo avanza el proceso y qué dirá un fallo definitivo, porque si uno comenta fallos intermedios, se puede meter en un tremendo lío”.

Vidal y el general fueron compañeros de preparatoria, y coincidieron además en la Escuela Militar. “Después no nos vimos en cuarenta años y me lo volví a encontrar cuando yo era ministro de Defensa y él era el segundo en el Ejército. Las vueltas de la vida, ah”, comenta. Se siguieron encontrando en otras instancias, cuando Vidal asumió como parte del Consejo Asesor del Ejército, cargo en el que estuvo hasta junio del año pasado, pero afirma que no percibió en todo ese tiempo que algo anduviera mal.

“Lo cierto es que en esos tiempos no era un criterio de evaluación para los ascensos el patrimonio de la gente. La mayor investigación se producía en el tema de los derechos humanos. Hasta 2010 no se investigaba el patrimonio. Sí se veían antecedentes comerciales menores, si estaba en el Dicom, asuntos de ese tipo. A raíz de todos estos casos, se empezó a poner el foco en este tipo de cosas, antes no”.

Jaime Ravinet, el ex DC que fue el primer ministro de Defensa de Sebastián Piñera en su anterior administración –posteriormente estuvieron en el cargo Andrés Allamand y Rodrigo Hinzpeter-, asegura que “trabajé un año con él como comandante en jefe y siempre lo noté muy profesional, muy responsable, no tuve ningún problema con él. Muy buen militar, en mi experiencia”.

Detalla que los recursos de los que disponía el General “nunca fue tema de ninguna conversación, no se estilaba” y precisa que a su criterio “es mejor esperar en estos casos que la justicia funcione. Cualquier cosa es conjetura y es malo juzgar a las personas por la prensa”.

Una carrera austera

Fuente-Alba Poblete siguió la tradición de su familia e ingresó en 1970 a la Escuela Militar del Libertador Bernardo O’Higgins y se graduó como subteniente de Infantería en 1972. Posteriormente, realizó una serie de cursos de perfeccionamiento que lo mantuvieron con profesor castrense.

También hizo carrera en el extranjero, como agregado militar a la Embajada de Chile en Argentina en 1999. Retornó al país para seguir con estudios que le permitieron asumir como director de la Escuela Militar. Fue ascendido a General de Brigada en 2002 y en 2006 a General de División y nombrado como agregado de Defensa y Militar a la Embajada de Chile y jefe de la Misión Militar de Chile en Washington DC, Estados Unidos. Estuvo allí durante un año.

Su gestión como comandante en jefe públicamente estuvo marcada por el terremoto del 27/F, para lo cual operó a través de la División Fraternidad. También por las críticas que recibió por su postura frente a los condenados por violaciones a los derechos humanos -pidió en su momento una mirada más humanitaria- y por su defensa irrestricta al general Juan Emilio Cheyre, hoy encausado en el caso Caravana de la Muerte, cuando se hizo público el caso Lejderman.

En aquel entonces, no había cuestionamientos a su patrimonio. Tan así es que en 2014, al cierre de su mandato, concedió una entrevista a revista Caras en que se refería a la necesaria austeridad castrense. “La vocación de servicio de un militar no mira tanto el resultado económico. Sin duda, las mejores expectativas de Chile en el último tiempo han reducido el interés por incorporarse a la carrera militar, aunque especialmente el último año ha sido muy bueno el ingreso a la Escuela Militar”, manifestaba.

La indagatoria de la ministra Rutheford da cuenta de que la pregonada sencillez no corría puertas adentro y hoy está previsto que le formule cargos por la malversación de $2.500 millones.

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