Cómo fueron las 27 horas de alarma en La Moneda por Chadwick

Entre las 8 de la mañana de anteayer lunes y las 11 de ayer martes -aproximadamente- los ministros políticos y el resto del gabinete estuvieron en alerta roja ante la delicada situación política del jefe de Interior, hasta que hubo certeza que se alejaba el peligro de que una acusación constitucional en su contra pasara el filtro de la Cámara. Así y todo, advierten, "no hemos ganado la guerra".


A las 7.30 horas de mañana jueves, Andrés Pío Bernardino Chadwick Piñera emprenderá viaje a la IX Región de La Araucanía, con una agenda que incluye encuentros con diversos gremios de la zona, víctimas de hechos de violencia y otras actividades. El ministro del Interior y Seguridad Pública volverá, así, a la zona donde detonó el conflicto que lo ha tenido políticamente contra la pared durante los casi dos meses que han transcurrido desde el homicidio de Camilo Catrillanca (14 de noviembre). Y que en los últimos dos días tuvo uno de sus episodios más tensos, con un clima que instaló por momentos la duda sobre su permanencia en el cargo, y que obligó al gobierno a estirar sus líneas para conjurar cualquier asomo de ese peligro.

Desde que anteayer lunes en la mañana circulara la versión del general retirado de Carabineros Mauro Victtoriano, que aseguraba haberle dicho al ministro desde el día uno que Catrillanca no iba armado la tarde en que recibió un balazo en la nuca y que no hubo enfrentamiento, la maquinaria política de la administración Piñera se volcó en pos evitar que el testimonio ganara terreno en la opinión pública e involucrara irremediablemente a Chadwick.

Pero también en tener certezas que un nuevo intento opositor por destituirlo vía una acusación constitucional no encontrase ni de lejos los votos suficientes como para pasar el primer filtro de la Cámara de Diputados.

Ministros, subsecretarios, asesores y cercanos al Presidente Sebastián Piñera, y parlamentarios gobiernistas relataron -bajo anonimato- a La Tercera PM cómo fue el tráfago de gestiones, negociaciones, preocupaciones, análisis y señales internas durante esas horas, las que tuvieron sus pasajes más críticos la noche del lunes. Desde que la “versión Victtoriano” detonó, pasaron al menos 27 horas, hasta las 11  de ayer martes, antes de que La Moneda tuviera certezas que el brazo derecho de Piñera no iba a correr peligro en el Congreso.

Con todo, el diagnóstico de anoche y de esta mañana oscilaba entre quienes, por un lado, sostienen que “la situación está superada”, hasta quienes subrayan con tono serio que “no se ha ganado una guerra, y ni siquiera tal vez esta batalla; vamos día a día”. Una constatación, dicen, de la inquietud que genera el desgaste del ministro, por mucho que nadie piense en serio que el Presidente lo vaya a sacar del cargo.

Primer asalto, en contra

En La Moneda y entre los cercanos al ministro reconocen que las primeras reacciones, cuando se enteraron de la declaración de Victtoriano, fueron erráticas y lentas. Por un lado que el mismo Chadwick dijera que “había una muy mala comunicación e interferencia, por lo tanto el general me pudo haber dicho lo que señala, pero no fue recibido adecuadamente”. No sólo fue criticada y su verosmilitud puesta en duda en las redes sociales, sino que aceleró la decisión opositora de pedir casi en masa su renuncia y reactivar una acusación.

Lo otro, subrayan en el Ejecutivo, fue “una respuesta lenta”, en el sentido de que se dejaron pasar horas en que se cedió terreno para que la versión de Victtoriano se asentara, por un lado, y que los partidos opositores coparan la agenda con sus críticas. Una autocrítica que en Palacio no esconden, y que para algunos ministros se explica en parte por la cautela y dudas al enfrentar nuevamente fuego desde la oficialidad de Carabineros en retiro.

Con ese marco, el final de la tarde pintó un cuadro en que el PS, el PPD y el PC se inclinaban por reactivar un juicio político contra Chadwick al cual le han hecho el quite hasta ahora por que temían que las redes del ministro en la oposición les quitaría aún más votos. La duda era la DC.

La noche del lunes, recalcan en el Patio de los Cañones, “nos fuimos a dormir con un sabor amargo” y “con una preocupación profunda”.

El WhatsApp del gabinete, en ascuas

Al despuntar el martes el libreto era otro. Pasadas las 6.30 horas, el Presidente Piñera y el ministro de Defensa, Alberto Espina, emprendían vuelo a Punta Arenas y luego a Puerto Williams. Además de cumplir con su agenda en la zona, el gobernante quería quedarse hasta el domingo junto a su esposa, Cecilia Morel. El primer cambio de planes fue ese: la Primera Dama no viajó.

A esa hora aún había dudas sobre si Chadwick corría peligro inminente o no. Cerca de las 8 horas -o poco después, afirman algunas versiones-, aún en vuelo, el Presidente decidió cambiar de planes y volver el mismo día a Santiago para estar cerca de su “hombre fuerte”, como relatan en el gabinete. El resto de la jornada no se desconectó de la situación, impartiendo instrucciones a sus ministros.

En La Moneda, en tanto, ya se había decidido salir a corregir los errores de la víspera, partiendo por refutar la versión de Victtoriano. El segundo de Chadwick, el subsecretario Rodrigo Ubilla -quien hasta el día anterior estaba de vacaciones en Brasil- acusó al general retirado de tratar de involucrar al ministro y de “alterar la verdad con intencionalidad política”, en una entrevista con La Tercera PM. En Palacio dicen que pusieron la mira en cuadros policiales que quieren pasarle cuentas a La Moneda, y no -esta vez- en atacar a la oposición.

Pero tampoco lo hicieron por otra razón. En la mañana ya se habían activado las gestiones para conversar con los partidos de oposición y tratar de negociar con ellos, sobre todo con la DC, tienda clave para saber si había piso o no para una acusación. Llevaron esas conversaciones el subsecretario de la Segpres, Claudio Alvarado (quien en el primer gobierno jugó ese mismo rol varias veces), su ministro, Gonzalo Blumel, la ministra vocera Cecilia Pérez, y el mismo ministro Chadwick, quien echó mano a sus variados contactos en la vereda rival, según recalcan en Palacio.

Así y todo, a esa hora también circulaban otros análisis en el piñerismo. Aunque la convicción de que Chadwick no debía renunciar y que tampoco iban a estar los votos era repetida por muchos en el bloque, también hubo voces -consultadas por La Tercera PM- que advirtieron una lección: que en su primer gobierno, Piñera había porfiado en mantener en Interior a Rodrigo Hinzpeter demasiado tiempo, al punto que tuvo que pasar por dos acusaciones constitucionales antes de ser reemplazado, precisamente, por Chadwick. Si bien libró de ambas, su desgaste fue enorme y contagió al mandatario, quien en privado ha reconocido que se equivocó y que al menos “estiró” su sobrevida un año.

De la inquietud del gobierno por las gestiones con la DC supo el resto del gabinete casi en tiempo real, a través de un grupo de WhatsApp que comparten. A lo largo del día, además, varios se preocuparon de enviarle mensajes de apoyo al jefe del gabinete, según cuentan al menos tres integrantes de éste.

“Todo el ánimo, Andrés”; “tu liderazgo y tu trayectoria te avalan” fueron algunas de las frases, según describen en el equipo ministerial. Nombres como Alberto Espina (Defensa), Isabel Plá (Mujer), Marcela Cubillos (Educación), Emilio Santelices (Salud), Baldo Prokurica (Minería), Felipe Larraín (Hacienda) y Hernán Larraín (Justicia), figuraron entre ellos. Este último, además, fue comentando apreciaciones sobre lo que ocurría en el Congreso, como cuando acotó que, según él veía, el Partido Radical no se iba a sumar a la ofensiva contra el Número Dos.

Además, las instrucciones también ordenaban “salir a cerrar filas” en público apoyando a Chadwick y tratando de copar espacios, algo que también -cuentan- se le pidió a los partidos. Durante la tarde, hubo variados posteos en Twitter de sus dirigentes en se sentido. Uno de los únicos ruidos que empañó el operativo fue la crítica del diputado RN Andrés Celis, quien cuestionó al ministro por la “excusa de kinder” al decir que hubo “interferencia” en la comunicación. Su propia bancada de diputados se dio de bruces durante el almuerzo de ayer (al que él no asistió) al enterarse de sus dichos, los que criticaron durísimamente.

Alivio, pero momentáneo

Mientras esto pasaba, el intendente de La Araucanía, Jorge Atton, se comunicaba también con Chadwick para decirle, subrayarle e insistirle que por ningún motivo se le ocurriera cancelar su visita de mañana jueves a La Araucanía. El ministro, sostienen en el gobierno, tampoco pensó en echar pie atrás.

Cerca de las 11 horas, las gestiones de Alvarado, Blumel, Chadwick y Pérez arrojaron claridad de que, al menos por ahora, la oposición no tenía los votos (78) como para hacerle pasar un susto. Por mucho que se estime imposible o muy difícil que un juicio político pase el filtro siguiente, el del Senado, en el gobierno comentaban que el cuadro político ya era delicado, y que una derrota en la Cámara sí podría ser casi letal como señal.

Así, el ministro -quien fue en la tarde de ayer al Congreso- pudo salir después a agradecerle a la DC por “no apoyar prematuramente” la acusación en su contra. Mientras, Piñera venía volando de regreso, con la intención de llegar a reunirse con sus ministros políticos en la noche. Dicho encuentro se pospuso para esta mañana (el mandatario regresó a Santiago cerca de las 22 horas), y en él se analizó el nuevo cuadro, con el peligro del juicio político más alejado. Eso, aunque pasado el mediodía de hoy los diputados PS y DC insistieron en pedir la renuncia de Chadwick y en que estudiarán presentar la acusación.

Por lo mismo, poco después de las 13:30 el Presidente salió nuevamente a respaldar su brazo derecho desde los patios de Palacio y a advertir que “confío en que los Diputados, respetando la letra y espíritu de la Constitución, no iniciarán un proceso de acusación constitucional que, además de evidentemente injusto, significaría un uso inadecuado de este instrumento constitucional”.

En Palacio agregan que será clave hoy en el Senado la revisión del proyecto para modernizar la gestión institucional de Carabineros. Interior apuesta que la iniciativa sea aprobada en general con casi unanimidad de los parlamentarios, lo que, añaden las mismas fuentes, será una señal de “la fortaleza de Chadwick”, quien es quien ha encabezado las conversaciones para llegar a un acuerdo en la materia.

Con todo, En La Moneda reconocen que si bien se fueron a dormir más aliviados anoche, hay plena conciencia de que esta es una saga que está experimentando vuelcos casi todas las semanas o casi a diario, y por eso recalcan que “no hemos ganado la guerra”. Las esperanzas están cifradas en parte en el receso veraniego: de momento y salvo nuevos cambios, los ministros políticos, incluido Chadwick, no saldrían de vacaciones hasta antes de fines de mes.

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