Gloria Naveillán renuncia al Partido Republicano: “Funciona como una secta y no estoy para eso”

FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

La diputada presentó hoy su dimisión a la colectividad que fundó el exabanderado presidencial José Antonio Kast. La parlamentaria, quien ya había sido marginada de la bancada hace unos meses, dice que ese partido es "más de lo mismo" y que, en la práctica, lo maneja Kast y su asesor, Cristián Valenzuela. "Es la persona que manda las pautas, pero no solo las pautas, sino que además les dice a los diputados cómo deben votar", afirma.


El mismo día que el Rojo Edwards dejó la presidencia al Partido Republicano, la diputada por La Araucanía presentó hoy su renuncia. Dice que estaba cansada de “los castigos” que le imponía esa colectividad por plantear posturas diferentes en ciertos temas. Votó a favor del quinto retiro, lo que le costó que la marginaran de la bancada, y acusa que no la dejaban ni almorzar con el resto de sus pares. La parlamentaria asegura que José Antonio Kast y Cristián Valenzuela manejan el partido y que este último les dice cómo deben votar en las distintas materias. “Es como Rasputín”, afirma. Además, sostiene que continuará como independiente, pero se sumará a la bancada del Partido De la Gente.

¿Por que decidió renunciar?

Me tienen fuera de la bancada en la práctica. Los castigos que me estaban aplicando todo este tiempo, que son castigos infantiles, por ejemplo, no puedo ir a almorzar con ellos, no puedo participar en los puntos de prensa con ellos, me quitan la posibilidad de tener tiempos para hablar cuando lo determina la bancada, no permitirme usar los recursos de comité que fue lo último: no podía usar fotógrafos, nada, es como cuando los niños juegan a la pelota y uno se pica. La verdad, son castigos infantiles que me daban un poco lo mismo, pero desgraciadamente ya venía en mi mente y corazón gestándose la decisión.

¿Qué día presentó la renuncia?

Yo ya renuncié a republicanos. Hoy día en la mañana me liberé porque la verdad es que este partido desgraciadamente funciona más como una secta y yo no estoy en política para pertenecer a una secta. Yo ingresé a la política representando a la gente, eso es lo que me importa. Cuando hay votaciones importantes yo pregunto y hago lo que la gente, de alguna manera, me transmite. Yo no voto porque el líder de la secta me lo ordena. Yo voto porque la gente busca que yo los represente.

¿Rojo Edwards, quien renunció hoy a la presidencia, fue un poco víctima de esto?

No lo sé. Me enteré recién de la renuncia del Rojo Edwards a la directiva, me imagino que es algo que se venía cocinando hace rato porque así funcionan las cosas en este partido. Me imagino que la renuncia del Rojo fue porque los líderes del partido decidieron que era mejor que hoy hubiera otra persona. (...). Yo entré al Partido Republicano pensando que era distinto, que no iba a ser más de lo mismo, que no iba a actuar de la misma manera que los partidos tradicionales y que de alguna forma buscaba interpretar a la gente, que era lo más le importaba. Por eso yo entré. Pero la verdad, después que ganó José Antonio Kast en la primera vuelta, ya desde el día siguiente me di cuenta que no era así. Al final del día, a todos los que habíamos salidos electos diputados nos dejaron de lado para la segunda vuelta y se incorporó toda la gente de Chile Vamos, ellos manejaron toda la segunda vuelta, junto con Cristián Valenzuela que es como Rasputín, el líder en las sombras, que está en la oreja de José Antonio Kast permanentemente y esto continuó.

¿A qué se refiere?

Comprenderás que la bancada de diputados debe tener la posibilidad de tomar decisiones autónomas desde el partido, porque somos los que estamos acá (...). Pero cuando tú ves que, incluso la bancada de diputados, sigue las órdenes que vienen desde el partido. El presidente del partido en el papel todo este tiempo era el Rojo Edwards, pero en la práctica quien maneja el partido y todas las organizaciones que dependen del partido es José Antonio Kast y Cristián Valenzuela. Valenzuela es la persona que manda las pautas, pero no solo las pautas, sino que además les dice a los diputados cómo deben votar, los proyectos y todo.

¿Le atribuye a él el trato con usted?

No me cabe duda que todos estos castigos absurdos y de cabros chicos que me pusieron todo este tiempo, desde que se me ocurrió votar distinto a ellos en el quinto retiro, también vienen ahí mismo. No me cabe la más mínima duda.

¿Cree que Kast y Valenzuela van a colocar al próximo presidente de los republicanos?

No me cabe la más mínima duda. Por supuesto que van a hacer toda la parafernalia de la reunión en que todos votan, que no sé que más, pero al final del día, no me cabe ninguna duda que el nombre debe ya estar elegido. No tengo idea de cuál será.

¿Vio otras cosas en el Partido Republicano que le incomodaran?

Los castigos y estas órdenes de cómo hacer las cosas, que yo sé que les incomodaba a muchos, pero que finalmente todos acatan. Yo no tengo idea si esto es como una especie de embrujo que tiene el señor Valenzuela principalmente sobre la gente. No sé cómo ejerce su poder. Pero finalmente yo sé que a pesar de la incomodidad, a pesar de no estar de acuerdo muchas veces con planteamientos para votos o cosas así, al final del día todos acatan.

¿Esa jerarquización se va a dar ahora respecto a la participación del partido en el proceso constituyente? Quizás algunos querían participar más pero se les negaba la posibilidad, ¿o no?

No lo sé. El domingo en la noche, cuando escuché el discurso del Rojo Edwards, me empezó a doler la guata. Cuando vi en la tele que subió José Antonio Kast al escenario, casi como “yo soy el máximo líder y toda esta votación es gracias a nosotros”... ¡Pero, por favor! No entendieron nada. Acá la gente votó porque la gente recuperó su patriotismo, su libertad y ejerció su voto libremente. Eso no es un triunfo de ningún partido político. Todos los partidos que han pretendido, incluido el Republicano, arrogarse esto como un triunfo propio, discúlpame, pero eso es no entender nada.

¿Ha podido conversar esto con Valenzuela o Kast?

No tengo nada que conversar con ninguno de ellos. Mi última conversación con José Antonio Kast fue el día en que se votó el quinto retiro. Él me llamó al mediodía, me saludó muy amable, pero la conversación fue derivando a poca amabilidad.

¿Le gritó?

No, él nunca grita. Me dijo “yo que te ayudé tanto, mira cómo me respondes”. Eso me dejó bastante impresionada, porque yo no tengo nada que responderle a nadie, excepto a la gente que votó por mí. Y después me dijo, tal cual, que si yo no votaba como el resto de los diputados de la bancada o no me salía de la sala para no votar, me olvidara que él existía. Y yo le dije: “Ok”. Y me olvidé de que existe. Nunca más he vuelto a hablar con él.

Por reglamento debe estar en alguna bancada, ¿ha pensado militar en otro partido o a cuál unirse?

Me voy a mantener como independiente. La verdad es que después de 30 años en la UDI, que era otro tipo de partido y después de haber tenido este experimento de pensar que este era un partido distinto y darme cuenta después de que era más de lo mismo, no estoy dispuesta a militar en ningún partido. He tenido conversaciones, he tenido ofertas de un montón de bancadas para integrarme a ellas, y a partir de hoy, me integro definitivamente a la bancada del PDG. ¿Por qué? Simple, porque el PDG escucha a la gente. Permite que haya diferencias de opinión, escucha la opinión de la gente y de los parlamentarios. Finalmente, no es una secta, sino que realmente es un partido político.

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