Gobernabilidad, fuga de capitales y polarización: los fantasmas y desafíos con que Pedro Castillo llega al Palacio Pizarro

Pedro Castillo levanta los brazos desde el balcón de la sede del partido Perú Libre, en Lima, tras su proclamación como presidente electo. Foto: AFP

La devaluación de la moneda local y la apertura de cuentas de peruanos en bancos de EE.UU. ante la incertidumbre política marcan el arribo del izquierdista a la Presidencia, que asumirá el próximo 28 de julio.




Tan solo nueve días antes de la ceremonia de cambio de mando, el Jurado Nacional de Elecciones de Perú (JNE) proclamó oficialmente este lunes al candidato de Perú Libre, Pedro Castillo, como el próximo presidente para el período 2021-2026, tras poner punto final a la disputa jurídica impulsada por el fujimorismo por los resultados de la segunda vuelta electoral del 6 de junio. El profesor de Cajamarca deberá impulsar a contrarreloj una serie de procesos para dar forma a lo que será su gobierno en medio de los temores de la banca y el mercado por la llegada del izquierdista al Palacio Pizarro el próximo 28 de julio.

El escenario de inestabilidad y polarización política que vivió el país por 43 días ante los cuestionamientos cruzados entre Castillo y su contrincante, la derechista Keiko Fujimori, y las acusaciones por un presunto fraude en una elección definida por un margen de tan solo 44 mil votos, ha dado paso a las dudas que generan los pasos que adoptará la administración del profesor rural que se define como “marxista-leninista”.

Para el politólogo Paolo Sosa Villagarcía, la eventual administración del presidente electo partirá indefectiblemente desde una posición vulnerable y debilitada. Primero, cabe recordar que Castillo no es una figura de liderazgo dentro de Perú Libre, que lo invitó a postular a la Presidencia. Y, por otro lado, los temores hacia su candidatura -sobre todo por sus proyectos económicos iniciales en la campaña- llevaron a una intensa polarización.

“Castillo no se presenta como un presidente electo fuerte. Tiene desventajas marcadas, como el no tener control de su partido y, además, una oposición importante encima suyo. Uno de los grandes temores que se difundió durante la campaña era que Castillo ‘es una opción comunista’ (...). Se mantiene ese temor de parte de un sector de la ciudadanía de que Castillo impulse, además, un ‘proyecto chavista’, ‘bolivariano’, ‘que reproduzca lo visto en Venezuela’. Sin embargo, por sus debilidades conocidas, yo creo que más probable que tener un régimen autoritario con Castillo es tener mucho más desgobierno que en los últimos cinco años, que ya de por sí fueron bastante caóticos”, explicó Sosa a France 24.

Simpatizantes del izquierdista Pedro Castillo se reúnen frente a la sede del partido Perú Libre en Lima. Foto: Reuters

Según la emisora peruana RPP, la principal tarea de Castillo es asegurar la gobernabilidad para evitar los bloqueos generados por el Parlamento en el pasado, lo que lo obligará a pactar acuerdos con las bancadas del Congreso debido a que Perú Libre tiene una minoría de 37 congresistas, a los que se sumarán cinco congresistas de Juntos por el Perú.

De esta manera, Castillo deberá lograr consensos con el abanico de las fuerzas políticas peruanas para evitar repetir los escenarios de tensión política que vivieron sus antecesores, como Pedro Pablo Kuczynski, que renunció días antes de ser vacado en 2018, dejando a su vicepresidente Martín Vizcarra en su lugar, el mismo que fue destituido en noviembre pasado, generando una serie de manifestaciones. En los últimos cinco años, Perú tuvo cuatro mandatarios y dos Congresos distintos.

“Considero que Castillo tendrá un Parlamento bastante difícil para dialogar o llegar a consensos. Ya hemos visto lo que sucede cuando un presidente no tiene mayoría en el Parlamento o cuando no tiene popularidad como activo político. No pinta bien”, dijo a France 24 la politóloga Kathy Zegarra.

El también analista político Paulo Vilca señaló al portal francés que la relación entre el eventual gobierno y el nuevo Congreso estará determinada por tres hitos importantes: la elección interna del presidente del Parlamento; la selección desde el Ejecutivo de su primer gabinete y la negociación para el voto de confianza, y, finalmente, qué ocurrirá con el ofrecimiento de campaña de Castillo sobre una nueva Constitución.

La agenda del candidato de Perú Libre incluye la solicitud ante el Parlamento para que convoque a una Asamblea Constituyente que modifique la Constitución de 1993, una de las promesas de la campaña y que podría transformarse en una “piedra en el zapato” para el izquierdista ante la falta de acuerdos transversales. En cambio, los expertos han señalado que su prioridad debería ser “convencer al Congreso para modificar el artículo de vacancia presidencial para evitar estar condicionado durante su período”.

Un partidario del maestro de escuela de izquierda Pedro Castillo observa los fuegos artificiales durante las celebraciones en el centro de Lima.

Según France 24, es posible que las primeras semanas de gestión de Castillo sean de “ensayo y error” y contramarchas de la ahora oposición, lo que se debe a la falta de experiencia política del presidente electo. A esto se suman las aparentes pugnas al interior de su partido, fundado y dirigido por Vladimir Cerrón, un exgobernador de la región Junín con una sentencia por corrupción. Los expertos destacan que Castillo es un miembro relativamente nuevo en el partido de Cerrón y que este es quien inicialmente impulsó el proyecto partidario hacia la presidencia. El neurólogo marxista-leninista es considerado el ideólogo del ahora mandatario electo.

Además, Castillo deberá mostrar una estrategia para la lucha contra el Covid-19 y fortalecer la campaña de vacunación, que esté en línea con la reactivación económica, aspecto clave para los peruanos. El presidente electo aseguró este martes que lo “más urgente” en la actualidad es “la salud del pueblo peruano”, dando a entender que este sector, golpeado por la pandemia, será prioritario en su gestión.

Preocupación económica y gabinete

Después de la primera vuelta de la elección peruana -el 11 de abril- se evidenció la preocupación del mercado por el eventual triunfo de Castillo. Según el diario El País, desde entonces la moneda nacional, el sol peruano, se devaluó un 8% y tanto extranjeros como ciudadanos peruanos han retirado el equivalente al 6% del PIB, lo que corresponde a alrededor de US$ 14 mil millones. “Se dispara la apertura de cuentas de peruanos en bancos de EE.UU. ante la incertidumbre política”, destacó el periódico español.

A diferencia de los comicios presidenciales de 2011 y 2016, cuando el sol se depreció en un 1,3%, los medios locales han enfatizado que ante la falta de claridad sobre el manejo económico, más de 32 mil inversionistas retiraron fondos mutuos por US$ 3 mil millones.

El profesor Pedro Castillo saluda a sus seguidores desde el balcón de su comando en Lima.

En esa línea, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú) instó a que la nueva administración debe “dar señales claras sobre el manejo económico que guiará a su gobierno, con el propósito de generar estabilidad y promover la inversión privada para la recuperación del empleo”.

Sin embargo, una de las dudas hasta ahora es el gabinete que acompañará al docente. “Todo el gabinete está completo”, manifestó escuetamente este martes Richard Rojas, secretario nacional de Perú Libre, a su salida de la casa donde se aloja Castillo, en el distrito de Breña.

Sin embargo, durante la misma jornada Castillo señaló que estaba haciendo “una convocatoria a todos los técnicos, a las personas más distinguidas y comprometidas con el país”. “Estamos estructurando un equipo de trabajo”, indicó a la prensa desde el centro de Lima. Ya el lunes, a través de un mensaje en Twitter, el ahora presidente electo había llamado a la calma respecto a la designación de su equipo ministerial. “Pedimos al pueblo no dejarse sorprender con listas y nombres de posibles gabinetes que vienen circulando: son trascendidos y especulaciones”, escribió.

Entre algunos de los nombres que han resonado en los últimos días aparece Roger Najar para ser presidente del Consejo de Ministros. No obstante, la figura de Najar no está exenta de polémicas. El diario Perú 21 sostiene que la aparición del excongresista incomodó a Castillo debido a que su eventual arribo al gabinete, posibilidad lanzada por Frank Zegarra, jefe de prensa de Perú Libre, no fue discutida, sino que sería una presión de Vladimir Cerrón.

De acuerdo con el medio, Castillo está descartando las propuestas de Cerrón, exgobernador de Junín condenado por un caso de corrupción y que, además, está siendo vinculado en el caso “Los Dinámicos del Centro”, y ahora el círculo cercano al nuevo mandatario ya no sería “cerronista” en su mayoría.

Pedro Castillo fue proclamado por la JNE como mandatario electo de Perú.

Otro de los nombres que surgieron es el de la excandidata presidencial y líder del movimiento Nuevo Perú, Verónika Mendoza, que se rumoreó podría encabezar el Ministerio de la Mujer, pero hoy indicó que se dedicará “principalmente al fortalecimiento” de su partido e impulsar el proceso constituyente. No obstante, Mendoza insistió en que espera que Castillo cumpla con su palabra de mantener fuera del Ejecutivo a Cerrón.

En tanto, tal como lo adelantó La Tercera, para el Ministerio de Relaciones Exteriores el nombre que suena con más fuerza es el del excanciller Manuel Rodríguez Cuadros (2003-2005). En tanto, al Ministerio de Educación llegaría Juan Cadillo, parte del equipo técnico de Castillo.

Desde ayer, las comisiones de transferencia del poder pusieron el acelerador al proceso que será el eje de lo que ocurrirá durante los 100 primeros días del futuro gobierno. A diferencia de sus antecesores, que comenzaron a trabajar desde inicios de julio, el equipo de Castillo deberá priorizar los temas ante la cercanía del 28 de julio y realizar una serie de reuniones con los actuales funcionarios para tener en conocimiento el estado del país.

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