Por qué el gobierno no podía acompañar a Chadwick ayer en el Congreso

Foto: Andres Perez

Aunque ayer se repitió la peregrinación de ministros, autoridades y parlamentarios que le daban ánimo al ex ministro vía WhatsApp, el gobierno estuvo ausente en la sala y Luis Hermosilla lo defendió solo. Parte de su argumentación fue que después de que dejó Interior "han seguido ocurriendo situaciones que son no solo complejas, sino que son reprochables".




Los suyos dicen que preguntó, preguntó y de verdad pensó si ir al Congreso ayer a defenderse personalmente de la primera fase de la acusación constitucional que perdió en la Cámara de Diputados y que -a menos que se cumplan las esperanzas que la derecha cifra en un par de nombres del PS y la DC- tiene posibilidades ciertas de ser ratificada en el Senado en dos semanas más. No lo hizo. Su amigo de décadas, el abogado Luis Hermosilla, lo defendió solo desde la testera, sin ningún ministro, subsecretario ni funcionario de gobierno que lo escoltara.

A la misma hora, al menos en dos grupos de WhatsApp que integra el Presidente Sebastián Piñera seguían de cerca los detalles de una jornada que casi todos en el gobierno sabían que terminaría mal para Andrés Chadwick. En uno, el de los ministros (que el ex número dos de Palacio dejó tras perder su cargo el 28 de octubre), algunos integrantes lamentaron sentidamente el desenlace de 79 votos a favor, 70 en contra y una abstención. Otros enviaron saludos al acusado. En otra sala más poblada, que reúne a ministros, subsecretarios, senadores y diputados de la UDI, más la directiva del colectivo y el caído ex ministro del Interior, hubo profusión de saludos y deseos de ánimo para "nuestro amigo", como lo han hecho en ocasiones anteriores.

Piñera, al decir de algunos testimonios, no escribió nada. Pero durante la tarde y días anteriores había estado consultando cómo avanzaba la lucha en Valparaíso. Lo mismo el ministro de la Segpres, Felipe Ward. Pero en contraste con las palmadas en la espalda y los emocionados respaldos a través del teclado de los teléfonos celulares, allá adentro, en la arena del hemiciclo, el gobierno eligió no estar junto a Chadwick.

No se podía. ¿Por qué? Porque parte de la defensa que argumentó Hermosilla en la sala (quien reconoció ahí mismo que tuvo que improvisar su relato luego de escuchar al diputado acusador Gabriel Boric) estribaba en que al ex ministro no se le podía culpar por las violaciones a los derechos humanos que describía la acusación, que no se le podía culpar por hechos posteriores a ese 28 de octubre en que dejó el cargo: "En este mes han seguido ocurriendo situaciones que son no solo complejas, sino que son reprochables".

En simple, dicen en el partido de Chadwick, en esas condiciones era imposible que su sucesor, Gonzalo Blumel, asistiera y se sentara allí. Tanto, que en la UDI recalcan que si de ser justo se trata, serían muchos más los casos de personas que han sido heridas, violentadas o que han perdido sus ojos a manos de la acción de Carabineros después de que el joven ministro de Evópoli entró en funciones, en comparación a lo ocurrido bajo el mando del histórico UDI. "Es cosa de contar, antes y después del 28 de octubre", asevera uno de los suyos.

Menos podía estar el gobierno junto al acusado si, además, Hermosilla agregó otra frase que fue leída por algunos como una demarcación: "Se ha puesto a la persona de Andrés Chadwick como casi un objetivo seleccionado del conjunto de las autoridades para ser responsabilizado por todos aquellos abusos y violaciones a los DD.HH. ocurridos en el último mes y medio, como si esto hubiera sido su gobierno, como si este hubiera sido la única persona que estaba en una posición equivalente".

El cuadro, no está demás decirlo, es delicado porque ayer ya se dijo en sala que de prosperar la acusación en el Senado -se vota entre el lunes 9 y martes 10-, se abren las puertas a una o varias acciones judiciales penales contra el ex ministro. "Acaso no creen que no va terminar siendo acusado en los tribunales de justicia, acaso no creen que el Partido Comunista va a tratar de acusarlo por crímenes de lesa humanidad", advirtió en su turno el ex presidente y diputado UDI Patricio Melero, quien llegó a comparar su caso con el del ministro del Interior DC de Eduardo Frei Montalva, Edmundo Pérez Zujovic, asesinado en 1969 por la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP) en venganza por la matanza de Puerto Montt, donde 11 pobladores murieron a manos de Carabineros.

¿Más claro? Hermosilla dijo con todas sus letras que lo que se viene es el frente penal, y que ya hay presentadas querellas contra Chadwick, Piñera, Blumel y el general director de Carabineros, Mario Rozas.

Los ojos de Palacio apuntan a Insulza

Así, el gobierno, silente en público pero activo en privado, tiene modestas apuestas de que esto no termine peor en el Senado, donde la oposición tiene en el papel los votos para aprobar el juicio político y -más que inhabilitarlo cinco años para cargos públicos- deje servido un argumento para las ofensivas judiciales.

Los ojos de los más optimistas en Palacio y en la UDI están puestos en algunos senadores DC como Jorge Pizarro y en el senador PS José Miguel Insulza, por dos razones. Una, que estuvo en el mismo cargo, que sabe lo rudo que es aplicar orden público y que "tal vez", dicen, haya algún ejemplo en el historial de la Araucanía que les permita argumentarlo lejos de las cámaras. Dos, que de algo debería servir al ex ministro que su hermana Teresa Chadwick esté casada con el ex senador PS José Antonio Viera-Gallo, amigo de toda la vida de Insulza y ex hermanos de exilio de la dictadura en Roma.

Pero como sea, el destino de Chadwick en esto parece estar atado al de Piñera, cuya acusación debería votarse en la Cámara de Diputados a más tardar el 12 de diciembre, unos dos días después que el Senado selle el destino del ex ministro (lunes 9 o martes 10). El subentendido es que la oposición castigara a uno y evitará hacerlo con el gobernante. Ayer hubo parlamentarios UDI a los que sus adversarios opositores les dijeron, palabras más o de menos: "No podemos salvar a los dos, lo sabes".

Como sea, hasta última hora en el oficialismo tenían remotas, pero esperanzas al fin, de no perder como ayer. Ese fue uno de los argumentos que pesaron entre los amigos de Chadwick para que éste decidiera no ir al Congreso ayer. Quería hacerlo para dar la cara, pero en contra le jugaba que la última vez que había ido había enfrentado un fuerte rechazo, con carteles y gritos en su contra, y que de reaparecer en escena eso habría enervado más el ambiente y habría espantado a eventuales indecisos que al final no fueron tales.

Minutas y el reclamo indignado por Erika Olivera

Tras bambalinas, en todo caso, La Moneda trató de quemar sus naves por Chadwick. Ayer la Segpres envió su informe de contingencia a autoridades de gobierno y parlamentarios de Chile Vamos recalcando que "la acusación busca culpar injustificadamente al exministro de una supuesta responsabilidad en casos de violación de DD.HH. ocurridos durante el estado de emergencia".

Y, además, se enumeraron algunos de los argumentos de su defensa, entre ellos, que Chadwick "siempre se preocupó por la modernización y profesionalización de las policías, así como el resguardo de los DDHH, política que se ajusta completamente a las recomendaciones de Human Rights Watch, materializada a través de proyectos de ley, la creación de un sistema para la interposición, tramitación y resolución de reclamos de la ciudadanía del actuar indebido de Carabineros, entre otros".

También añadieron que "el compromiso y respeto por los DDHH promovido por el exministro del Interior durante su gestión fue corroborado por el General Director de Carabineros, y por el Director de la PDI, quienes aseguraron que en todo momento la autoridad le solicitó resguardar los derechos fundamentales de las personas".

En la minuta, además, se advirtió que "existe división en el sector de cómo abordar la acusación considerando escenario actual de crisis en tanto posición frente a la institucionalidad que está siendo atacada y posterior acusación en curso al Ejecutivo".

De hecho, en el WhatsApp de las autoridades y parlamentarios UDI, que integra Chadwick, ayer más de cinco de sus integrantes criticaron indignados que una diputada RN, Erika Olivera, se abstuviera en la votación de la cuestión previa. La ex atleta se ausentó de la votación final, en medio de trascendidos que describían que en su bancada había más diputados que habrían estado dispuestos a expresar su molestia contra su gobierno, cuyo Presidente pesa 12% en las encuestas, en la sala. Cosa que no ocurrió.

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