Historias de Cuarentena y Helga y Flora: Por qué se convirtieron en dos series chilenas imperdibles

Helga y Flora. Foto: Canal 13.

El crítico de TV de La Tercera analiza las dos producciones que la pantalla chica ha estrenado en los últimos días. Una en Mega y la otra en Canal 13, ya escalan entre lo mejor del año.




El año pasado se estrenaron apenas tres series chilenas en TV abierta (La vida simplemente, Amor en línea y Tira), por lo que el debut de dos series locales, la semana pasada, resulta inesperado y un buen escenario para un género más demandado que nunca, en un mundo en distanciamiento social.

Historias de cuarentena es el inequívoco nombre de la ficción estrenada de Mega, hecha en marcha en tiempo récord y que sobresale particularmente por sus libretos empáticos, reales y emocionantes. Tras ellos está el guionista Rodrigo Cuevas, quien gracias a Los 80 y Martín, el hombre y la leyenda, ya se había impuesto como el mejor escritor de la televisión nacional, precisamente por la facilidad con que sus diálogos conectan con la audiencia.

Historias de cuarentena.

Fue Cuevas quien propuso esta idea de un sicólogo (Francisco Melo) atendiendo por videollamada a personajes confinados en la pandemia, con historias mínimas que han permitido el lucimiento de Paola Volpato, María Gracia Omegna, Constanza Mackenna, Gonzalo Valenzuela o Héctor Noguera. Una idea que recuerda a la serie In treatment en su estructura, aunque acá las historias tienen un hilo conductor y está grabada con el nervio de la pantalla dividida y libretos que los actores reciben solo dos días antes.

Un experimento televisivo casi sin baches (salvo la torpe musicalización, que remarca escenas tristes o graciosas) y que es lo mejor que ha hecho Mega en el último tiempo. Mientras el resto de los canales saca refritos de sus bodegas, la estación ha tenido un arrojo aplaudible, dando cuenta que su área dramática está no solo viva, sino que un paso adelante de los demás. Para fortuna de los televidentes, la versión local de 100 días para enamorarse se quedó sin episodios, por lo que Historias de cuarentena ha tomado el horario estelar, con bastantes más ideas y sincronía con el público.

Helga y Flora.

Helga y Flora, el otro estreno, no va en el horario prime que merece, porque en Canal 13 creyeron que lo mejor era darla los sábados, a las 23:45. Lo más escondida posible, porque está hecha con fondos del CNTV y a la estación, se nota, no le interesa. Su debut, con 8 puntos de rating, le ha robado a muchos la posibilidad de ver otra serie sorprendente. Ambientada en los años 30, trata sobre las dos primeras mujeres detectives chilenas (Amalia Kassai y Catalina Saavedra), que son enviadas a un pueblo en el extremo sur, para investigar la desaparición de un caballo fina sangre. Es una caja de sorpresas.

A simple vista, la serie tiene una fotografía y dirección de arte apabullantes, pero acierta del todo en su libreto, enfocándose en el género policial sin perderse en el camino. Su primer episodio es ágil e intrigante, además de ver a Alejandro Sieveking en una actuación póstuma inmensa.

Helga y Flora también es lo mejor que ha emitido Canal 13 en mucho tiempo, pero la estación ha optado por reservar el prime a programas irrelevantes. Exactamente lo contrario a lo que ha hecho Mega ahora. No es gratuito que uno arrase con sus ficciones chilenas mientras el otro lleve varios fracasos a cuestas. Coherencia programática.

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