José Miguel Insulza (PS): “La centroizquierda se juega hoy su vigencia y sus posibilidades de ampliación”

Jose Miguel Insulza

Insulza: “Fue una gran desilusión que Paula Narváez no apoyara a Provoste”.

El senador socialista, quien hace unas semanas se declaró “el último concertacionista”, prevé un buen resultado parlamentario para su partido, y vislumbra que el Nuevo Pacto Social seguirá siendo una “fuerza política relevante” en el país. Agrega que, pase quien pase a segunda vuelta, la centroizquierda debe apoyarse inmediatamente. “Nosotros somos de izquierda y no votaríamos jamás por un candidato de derecha”.




Desde Arica, y antes de partir a votar al North American College, en el centro de la ciudad, José Miguel Insulza cuenta que la mañana está fría, a diferencia del calor anunciado en el centro del país. “Esta región va a contracorriente. A pesar del calentamiento global, en los últimos dos años la temperatura ha bajado y ha aumentado el frío”, comenta el otrora llamado “Panzer” de la Concertación.

-¿Y cómo ve el clima hoy en la centroizquierda?

-La centroizquierda, me refiero a la coalición que gobernó con mucho éxito en los primeros 20 años de la transición (Concertación), se juega hoy su vigencia, sus posibilidades de ampliación y la posibilidad de apuntar a los grandes cambios que está viviendo el país. Ahora en ningún caso, la centroizquierda se juega su supervivencia, porque mi partido, el Socialista, va a sobrevivir muy bien después de estas elecciones.

(Insulza hace una precisión antes de la segunda pregunta) Muchos hablan de los 30 años de la coalición. ¡No!, yo siempre hablo de los primeros 20 años, porque después vino Sebastián Piñera, quien no era precisamente de izquierda, y después la Nueva Mayoría, que era una coalición distinta.

-A su juicio, ¿el Frente Amplio dio el sorpasso a la ex Concertación? Me refiero a este término italiano (adelantamiento), que se ocupó mucho en España cuando se decía que Podemos había desplazado al PSOE.

-No lo sé. Creo que la parte presidencial en esta elección será distinta a la parlamentaria. Yo apuesto a que habrá un Parlamento tripartito, por así decirlo, con un tercio relevante de la centroizquierda, que tendrá mucho más fuerza que la demostrada hasta ahora en la parte electoral (presidencial). No estoy diciendo que en la parte electoral (presidencial) no vayamos a tener fuerza. También puede ser un Congreso cuatripartito, si José Antonio Kast consigue sacar algunos de sus candidatos.

“Tal vez sea yo el último concertacionista”, señaló hace unas semanas en una entrevista radial.

-(El senador ríe al otro lado del teléfono) Fue una frase nomás, aún quedamos un montón de concertacionistas, como nuestra candidata Yasna Provoste, que siempre se ha declarado como heredera de todos esos años, apelando a un gran electorado que hoy existe. Cuando usted analiza las encuestas, los resultados de los apoyos políticos son muy distintos, a cuando ve qué piensa la gente sobre determinadas cosas. Le quiero decir que el electorado chileno sigue siendo de centroizquierda.

-¿Por qué cree que Paula Narváez no apoyó a Provoste?

- Mire, habría que preguntarle a ella. Fue una gran desilusión, porque en realidad, ella y nosotros detrás de ella, habíamos sido los que más habíamos exigido la consulta ciudadana. Y las consultas y las primarias tienen sus reglas. Uno puede ir o no ir, pero si vas tienes que respetar los resultados. Y ella simplemente desapareció. Yo lo puedo entender desde el punto de vista humano, pero, desde el punto de vista político, no tiene mucha presentación.

-¿Cree que el Nuevo Pacto Social se mantenga como alianza política en el Congreso?

-Sí, yo creo que sí. Yo aspiro a que en el nuevo Senado tengamos lo que tenemos hoy: una mayoría muy consolidada, donde se producen de repente algunos desgranes, pero que participamos con gente de la izquierda independiente y del Frente Amplio.

“Lo que ha fortalecido a Kast y a Boric es que ellos han planteado cosas claras”

-¿Cuáles son las causas que llevaron a que su bloque dejara de tener la influencia y el poder que tuvo en los 30 años de la transición?

-Creo que en los primeros 20 años se cumplió la mayor parte de las tareas y las razones que habían motivado a la coalición, como consolidar un régimen democrático, una reducción muy sustantiva de la pobreza, el desarrollo de grandes obras de infraestructura, la ampliación de la educación, etcétera. Todos esos objetivos hoy se dan por cumplidos. Ahora, sin duda, hubo dificultad para renovarse: la coalición no fue capaz de levantar consignas e ideas nuevas para ir más allá, sobre todo en los grandes temas de la desigualdad, que si bien no se ha agudizado en Chile (las cifras muestran que ha disminuido un poquito), pero que todavía es muy hiriente cuando se trata de los sectores medios cercanos a una pobreza, y que sienten que no están progresando lo que deberían progresar.

-¿La ex Concertación debió haber defendido su obra con más fuerza?

-Por cierto que sí, yo la defiendo siempre y soy muy claro en decir que lo que se planteaba después de los primeros 20 años era una línea progresista que superara a la anterior, pero que se basara en la anterior. Como le decía, hoy ya nadie se plantea el problema de la democracia protegida, de la extrema pobreza que había en el país, o de la falta absoluta de infraestructura y el hecho que muchos niños no tenían escuela... Pero sí se planteaban otros problemas y en eso fuimos lentos en reaccionar.

-¿Cree que la ausencia de una centroizquierda más cohesionada hizo crecer la opción de José Antonio Kast?

-No. Lo que ha fortalecido la opción de Kast, y también la de Boric, es que ellos han planteado cosas claras. La centroizquierda, sin embargo, se ha debatido en una cierta incertidumbre respecto de si están en una cosa o en la otra. A veces nos cuesta mucho votar juntos en el Parlamento y eso no es bueno en momentos de crisis. La gente busca certezas y nosotros no le hemos dado suficiente certeza. Como socialistas, en el Congreso hemos tratado de ir todos en la misma línea y lo hemos conseguido. Por ejemplo, si usted mira las votaciones de la semana pasada en el Senado, por ejemplo, que fueron emblemáticas (cuatro retiro, fuerza militar en La Araucanía, y acusación contra Piñera), nosotros votamos en bloque en las tres cosas. Y no se lo digo como ninguna gran alabanza, lo digo porque pensamos que hay que ser capaces de proponer soluciones claras, porque si unos van por un lado, y otros van por el otro, eso desorienta a la gente.

“No defino a Boric como izquierda radical, él ha mostrado sensatez en momentos complicados”

-¿Se siente como una de las figuras cuestionadas desde el FA?

-No, para nada, puede que me hayan criticado porque era más conocido, tal vez, pero no he tenido grandes choques con el Frente Amplio, que yo recuerde…

-Si hoy ganara Boric, como señalaban las encuestas, ¿en qué posición debería situarse la centroizquierda y, particularmente, el PS?

-No me pida eso, me está pidiendo que le adelante el resultado de la elección. Sí le voy a decir una cosa: nosotros somos de izquierda y no votaríamos jamás por un candidato de derecha. Por lo tanto, no se trata de poner condiciones para lo que vayamos a hacer en segunda vuelta si fuera necesario. Recuerdo, por ejemplo, cuando a fines del 99, el Presidente Ricardo Lagos le ganó por muy poco a Lavín, y en la segunda vuelta mi amiga Gladys Marín dijo que había que ver qué se hacía ahora y que había que condicionar su apoyo, porque ella había sacado entre un 5% y un 6% de los votos. Pero eso no se lo creyó nadie, porque todo el mundo partía de la base que el Partido Comunista no iba a votar por Lavín. Es lo mismo que ahora, cómo puede partir alguien de la base de que el Partido Socialista va a votar por Kast, eso no ocurriría jamás.

-Es decir, de pasar hoy Boric al balotaje, ¿es partidario de que el PS hoy mismo en la noche llame a votar por él?

-Gane quien gane, yo no soy partidario de entrar en largas negociaciones para ver si apoyamos o no apoyamos. Si nosotros lo apoyamos a él, o ellos nos apoyan a nosotros, porque estamos en el mismo sector político, somos colindantes.

-”Boric es la izquierda radical”, señaló Ernesto Ottone. ¿Cómo lo definiría usted?

-Yo no lo defino como izquierda radical. Él ha mostrado sensatez en los momentos más complicados. Y esto no lo digo por primera vez ni en vísperas del resultado electoral. Es bien gracioso esto, porque había mucha gente del Frente Amplio y del Partido Comunista que no les gustaba el acuerdo del 15 de noviembre. Sin embargo, lo que más ha distinguido a Boric en la campaña fue el acuerdo.

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