Kelly Preston: la turbulenta vida de la actriz junto a John Travolta

John Travolta y Kelly Preston en mayo de 2018, en el Festival de Cannes. Foto: Anne-Christine POUJOULAT / AFP

La intérprete fallecida este domingo a los 57 años tras batallar contra el cáncer de mamas tuvo una carrera irregular, con títulos como Gemelos y Jerry Maguire, y un complejo pero extenso matrimonio con el actor de Pulp fiction.




En enero de 1989 la comedia The experts no marcó un impulso crucial en la filmografía de Kelly Preston, por entonces una veinteañera actriz que un mes antes había estrenado su rol de mayor relevancia, en Gemelos junto a Danny DeVito y Arnold Schwarzenegger. Tampoco energizó particularmente la de John Travolta, inmerso en un momento gris de su carrera luego de los éxitos de fines de los 70, Grease y Fiebre de sábado por la noche.

Pero dos años antes, en 1987, las pruebas de cámara de la película les permitieron conocerse. Preston se acababa de divorciar de su primer marido, el actor Kevin Gage, y Travolta no tenía en ese instante una relación conocida. Eso sí, previo a convertirse en esposos, la actriz fue pareja de George Clooney y de Charlie Sheen, con quien llegó a estar comprometida y tuvo un extraño incidente, en que ella recibió un disparo en el brazo supuestamente de manera accidental. La estrella de Pulp fiction, en tanto, en 1977 sufrió la pérdida de la actriz Diana Hyland, su novia de esa época, cuando ella tenía 41 y él 23, a raíz de un cáncer de mamas.

Tras casarse en septiembre de 1991, el matrimonio Travolta-Preston se mantenía como una de las parejas más longevas de Hollywood, hasta que este domingo la intérprete nacida en Hawái falleció por complicaciones derivadas del mismo tipo de cáncer, detectado hace dos años. “Al optar por mantener su lucha en privado, ha estado recibiendo tratamiento médico por algún tiempo, con el apoyo de su familia y amigos más cercanos”, informó el representante de la familia a la revista People ante la muerte de la intérprete a los 57 años.

John Travolta y Tom Hanks posan junto a sus esposas Kelly Preston y Rita Wilson en 1995.

Integrantes de la Cienciología, la pareja había mantenido una permanente colaboración en la pantalla grande, incluso en este siglo, con la comedia familiar Papás a la fuerza (2009) y en Gotti (2018), donde ambos encarnaron al mafioso John Gotti y a su esposa, Victoria. Esta última se mostró fuera de competencia en el Festival de Cannes –mientras Travolta también festejaba las cuatro décadas de Grease–, pero fue recibida no sólo como una de las peores películas de la historia del evento, sino que también como uno de los mayores desastres de la carrera de ambos y de los estrenos de ese año.

En esa ocasión, en la Costa Azul, aprovecharon de revisar su historia y sus momentos más complejos. “El próximo septiembre celebramos 27 años de matrimonio y eso en Hollywood es como 67 años”, indicó la actriz a El País en sus actividades de prensa ante el debut de la cinta.

Lo cierto es que la pareja había vivido toda clase de dificultades, quizás como pocos nombres en la industria estadounidense. En enero de 2009 perdieron a los 16 años a su hijo mayor, Jett. El joven, que sufría el síndrome de Kawasaki (una rara enfermedad que genera la inflamación de los vasos sanguíneos), falleció luego de un episodio convulsivo en la ducha y mientras la familia estaba de vacaciones en Bahamas.

“Creo firmemente como madre, al igual que mi esposo, que hay ciertos factores determinantes que producen al autismo. Y algunos de ellos son en gran medida los químicos presentes en nuestro medio ambiente y en nuestra comida”, dijo Preston a fines de 2012 al programa de CBS The doctors, en su primera entrevista sobre la muerte de su hijo y donde reveló que este padecía autismo. También agregó que procuraba mantener un estilo de vida orgánico y libre de químicos con sus otros hijos, Ella y Benjamin, entonces de 12 y 2 años.

Antes durante ese mismo año, la actriz entregó otros detalles de su vida al hablar del nacimiento de su hijo menor, en 2010. “Es diferente porque soy mucho más sabia (…) Yo también soy muy diferente. Ahora ya no bebo. Ya no fumo. Ya no consumo drogas. Todo eso viene con un ‘nunca más’. Solía hacer todo y mucho de todo”, señaló.

Una serie de declaraciones que llegaron después de un inicio de 2012 que fue un huracán para la familia. Esto porque aparecieron múltiples acusaciones de hombres en contra de Travolta, detallando situaciones de acoso y abuso sexual. Entre ellos, dos masajistas lo denunciaron por agresiones sexuales, una ocurrida presuntamente en enero en un hotel de Beverly Hills y otra durante el mismo mes en Atlanta. Hechos que siempre fueron negados por el actor a través de sus abogados.

Pese a los rumores, el matrimonio se mantuvo inquebrantable y unido a su vínculo a la Cienciología. Al cumplirse la primera década desde la muerte de su hijo, la estrella de Contracara aseguró: “La iglesia nunca se apartó de nuestro lado durante dos años (…) No sé si lo habría logrado sin su apoyo”.

En lo profesional, después que la actriz hiciera Jerry Maguire (1996) con Tom Cruise –otro conocido cienciólogo– y Jack Frost (1998) junto a Michael Keaton, la pareja protagonizó Batalla final: Tierra (2000), adaptación de la novela de ciencia ficción L. Ronald Hubbard, fundador de la religión. Un proyecto que Travolta intentó llevar a la pantalla durante años.

Recordado hasta el día como uno de los mayores desastres en taquilla y crítica de las últimas décadas, el filme nunca fue motivo de arrepentimiento para el matrimonio. Por cierto, a diferencia de otros astros de Hollywood, como el mismo Cruise, nunca escondieron su pertenencia a esa iglesia.

Ante la muerte de Preston, Travolta volvió a recurrir a su cuenta personal de Instagram, tal como cuando celebraron 28 años de casados en septiembre pasado. “El amor y la vida de Kelly siempre serán recordados. Me tomaré un tiempo para estar con mis hijos que han perdido a su madre, así que perdón por adelantado si no tienen noticias nuestras por un tiempo. Pero tengan en cuenta que sentiré su derramamiento de amor en las próximas semanas y meses a medida que nos curamos”, escribió.

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