La dispar realidad financiera de Colo-Colo, Católica y Universidad de Chile frente al plan retorno por la pandemia

Los tres grandes del fútbol chilenos han subido fuertemente el gasto en remuneraciones a jugadores y cuerpos técnicos en los últimos cinco años. El alza contrasta con sus resultados financieros de ganancias o pérdidas. Entre 2014 y 2019, Cruzados aumentó el gasto en remuneraciones en 127% y su gerente general responde que "es una inversión que fue necesaria hacer para mantener y potenciar nuestra competitividad en momentos de una alta inflación a nivel mundial en cuanto a las transferencias y sueldos de los futbolistas".




Es muy probable que ver un abrazo al celebrar un gol -cuando vuelva el fútbol en Chile- sea una imagen del recuerdo producto de la pandemia del Covid-19. Frente al avance de la enfermedad, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) busca volver a las canchas, pero bajo estrictas medidas, priorizando la salud de los jugadores. El trabajo no ha sido fácil.

¿En qué estado financiero encuentra un retorno en el mediano plazo a los tres grandes del fútbol chileno? Actualmente, este deporte pasa por tiempos turbulentos. Por un parte, está en pleno desarrollo una crisis de gobernabilidad por la renuncia de Sebastián Moreno a la presidencia de la ANFP, mientras entre los clubes hay tensión con el Canal del Fútbol (CDF), de propiedad del Grupo Turner, luego de que se retrasara en los pagos en los derechos de televisión en medio del freno de las actividades debido a la pandemia. A ello se suman las complejas negociaciones que, por ejemplo, lleva adelante la administración de Colo Colo -liderada por Aníbal Mosa, presidente de Blanco y Negro- con sus futbolistas, para intentar un recorte en los sueldos mientras estos acusan estar pagando los platos rotos de una mala gestión financiera.

Ante la serie de complicaciones, desde el ente rector del fútbol piden calma a los clubes que han debido readecuar sus arcas financieras a la nueva realidad, como lo admite uno de sus directores, Marcos Kaplún. “Estoy muy tranquilo, porque los clubes siguen recibiendo el aporte mensual del CDF y porque la situación financiera de la ANFP está muy sana y tiene cero deuda con los bancos”, dijo el directivo a La Tercera PM.

Lo cierto es que una “nueva normalidad” a mediano plazo encontrará a los tres grandes del fútbol en dispares realidades. Del trío, es la UC la que enfrentará el escenario en una posición de mayor solidez.

Según detallan las memorias anuales de las concesionarias enviadas a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF), entre 2018 y 2019 la UC -en línea con sus buenos resultados deportivos- subió sus ingresos en 38,3%, mientras Colo-Colo y Universidad de Chile registraron caídas de 27.2% y 8,2%, en el mismo periodo, respectivamente. En 2019, ByN registró ingresos por $17.895. Mientras en Azul Azul y Cruzados fueron $14.589 millones y $15.577 millones, respectivamente.

La caída de ByN se debió a una disminución por recaudaciones del 21,17% y también una baja de 41,73% en sus ingresos por publicidad. En cambio, en el mismo periodo los cruzados registraron un alza en sus ingresos por borderó (venta de entradas) de 33,34% y de igualmente aumentaron sus ingresos comerciales y auspicios en 27,6%. Por otro lado, Los Cruzados -a diferencia de sus pares- obtuvieron utilidades en 2019 con $1.311 millones, mientras Colo-Colo y Universidad de Chile sufrieron pérdidas por $696 millones y $1.330 millones, respectivamente.

Los mismos registros muestran un alza en el gasto en remuneraciones de los tres clubes en los últimos 5 años, donde nuevamente la UC lleva la delantera. Es así como la información detallada a la CMF revela que Cruzados aumentó el gasto en sueldos en 127,1% entre 2014 y 2019, pasando de $3.115 millones a $7.075 millones, respectivamente. Le siguen: Blanco y Negro con un incremento de 79,9% y Universidad de Chile con un alza de 76,8%.

Juan Pablo Pareja, gerente general de Cruzados, explica que “en el periodo 2014 a 2019 pasamos de tener ingresos por $9.360 millones a $15.577 millones, más de 6 mil millones de diferencia que nos permitieron tener un aumento paulatino en las remuneraciones hasta alcanzar los 7 mil millones (4 mil millones más que en 2014), inversión que fue necesaria hacer para mantener y potenciar nuestra competitividad en momentos de una alta inflación a nivel mundial en cuanto a las transferencias y sueldos de los futbolistas y entrenadores”. “Esta inversión en términos deportivos tuvo importantes réditos, obteniendo seis títulos en ese periodo y transformando esta década en la más ganadora de nuestra historia. De todos modos, nuestra inversión en remuneraciones del plantel, siempre se realizan tomando en cuenta los ingresos proyectados para el año, considerando variables como por ejemplo, la clasificación a torneos internacionales. Esto, nos permite mantener un presupuesto equilibrado”, agregó.

En Colo Colo, en tanto, se ve durante el último año un esfuerzo por controlar este alto costo. Bajo la lógica de ajustar su planilla, los albos disminuyeron en 11,2% el gasto en remuneraciones a jugadores y cuerpo técnico en 2019 en comparación con el año anterior. Mientras, en Cruzados y Azul Azul, en el mismo periodo comparado presentaron incrementos de 48,8% y 16,1%, respectivamente.

El alza sostenida en remuneraciones ha llevado a los clubes a pagar suculentos finiquitos. De hecho, en los últimos cinco años, Colo-Colo ha pagado $12.128 millones producto del termino de la relación laboral con jugadores y equipo técnico. El caso más claro es el del argentino Pablo Guede que en 2017 -luego de estar dos años frente plantel profesional y ganar cuatro títulos- recibió un finiquito de $375 millones. Un año antes el club había pagado $112 millones al arquero paraguayo Justo Villar en una operación definida por la concesionaria como de “mutuo acuerdo entre las partes” y $ 97,5 millones al colombiano Juan Domingo Cabezas.

Al otro lado de la vereda, en la U. de Chile también figuran casos con altas sumas de dinero. Ejemplo de ello es la salida de Mauricio Pinilla a Colón de Santa Fe en 2018, cuando los azules debieron pagar $99 millones en 2018. La transacción involucró la venta del 100% de los derechos económicos y 100% derechos federativos.

Un punto que une a los tres grandes es la pesada mochila de deudas, pero con ciertos matices. En efecto, Colo-Colo registra los pasivos totales más altos con $35.713 millones. Le sigue Universidad de Chile con $16.131 millones y Universidad Católica con $7.899 millones. “Este incremento en los pasivos se asocia a la contratación de nuevos jugadores e ingresos percibidos por adelantado”, consignó Blanco y Negro en su último reporte anual de 2019, publicado el pasado 16 de abril.

En este panorama, frente a las complicaciones que deja la pandemia en el fútbol, Cruzados parece mirar desde una posición más cómoda la crisis que ha provocado la paralización del fútbol.

Jaime Estévez Valencia, economista y actual director de Cruzados, cuenta que están elaborando planes para la vuelta de la actividad, pero lo que debe ocurrir primero es que disminuya el número de contagiados por Covid-19. “En este contexto no es posible”, acota.

“Haber empezado esta emergencia en una situación de equilibrio nos permite quizás absorber el golpe de mejor modo”, dice Estévez.

¿Cuál es la receta de Católica? Según el dirigente, “nosotros tenemos 9.000 abonados de 10 mil a 11 mil espectadores que van (al estadio) regularmente. Entonces, en el mismo modo se ha hecho un esfuerzo consistente en todas las áreas de trabajo, pero esto no nos inmuniza, porque sin duda que vamos a sufrir un impacto con todo esto que está ocurriendo”.

Pérdidas:

Cifras más o menos, los números son categóricos. Universidad de Chile completó en 2019 cinco años en números rojos. El año pasado registró una pérdida de $3.613 millones, cifra que se compara negativamente con la del año anterior cuando sufrió una pérdida de $752 millones. Frente a este escenario, la U ha puesto un fuerte foco por reducir sus costos. De hecho, el total de sus pasivos lo bajó en 2,72% el año pasado en comparación con 2018.

“Si bien los resultados negativos son superiores al año anterior, éstos se explican fundamentalmente por la existencia de otras ganancias del año 2018, originada de la participación en la venta del Canal del Fútbol y al devengo de ingresos por Pagos Provisionales por Utilidades Absorbidas PPUA”, sostuvo en su memoria 2019 Azul Azul. Sin embargo, a nivel operacional se logra un resultado positivo, con una ganancia bruta de $856 millones de pesos, en comparación con la pérdida bruta de $2.776 millones del año 2018. Desde el año 2015, que el club no tenía resultados operacionales positivos, agregó el mismo reporte.

Al igual que los azules, Colo-Colo también cerró en rojo el año pasado con una pérdida de $1.330 millones. Según dijo Mosa en su rueda de prensa en la última junta de accionistas, esto se debió a que no pudieron jugar ocho partidos debido al término anticipado del campeonato producto del estallido social, de los cuales cinco eran de local. “Si hubiésemos terminado el campeonato, no habríamos tenido esa pérdida”, aseguró.

Azul Azul y Blanco y Negro declinaron contestar consultas planteadas por este medio.

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