La lista que sonroja a la U antes de su nueva visita al Monumental

Rivarola Colo Colo vs U. de Chile 2001

Después de la última victoria azul en Macul, en 2001, 37 rivales han festejado en la casa de Colo Colo, pero el estigma azul se mantiene. La explicación alcanza, incluso, ribetes sicológicos.




La última vez que Universidad de Chile venció a Colo Colo en el estadio Monumental fue el 9 de septiembre de 2001. Ese 2-3 motiva que cada vez que el Superclásico en Macul se replica los protagonistas de esa tarde vuelvan a serlo durante toda la antesala. El teléfono de Carlos Garrido se llena de llamados y de mensajes y la imagen de Diego Rivarola colgado de la reja del sector sur, luciendo la polera que tiene estampado a Gohan, uno de los protagonistas de la serie animé Dragon Ball Z, pasa y vuelve a pasar por los noticieros y las páginas de los diarios. Ese ejercicio ya lleva 18 años y, más que un buen recuerdo, a estas alturas es motivo de sonrojo para los estudiantiles. Sobre todo porque la mayoría de los rivales que los albos han recibido en su feudo han sido capaces, al menos, de rescatar un triunfo.

Desde esa tarde en que el brasileño Arilson completó el listado de goleadores estudiantiles y Sebastián González y un autogol de Cristián Castañeda sentenciaron las cifras albas, Colo Colo ha disputado 428 partidos oficiales en su cancha, incluidos torneos internacionales y la Copa Chile. De ellos, 250 fueron victorias para el Cacique, 95 terminaron en empates y en 83 ocasiones quienes celebraron fueron los forasteros; 37 visitantes lograron quedarse con la victoria. Esa estadística, sumada al riesgo de descenso que atraviesa el equipo de Hernán Caputto, alimenta el morbo en las horas previas a una nueva edición del partido más importante del fútbol chileno. La U ha jugado 17 partidos en el Monumental contra Colo Colo (con cuatro empates y trece derrotas).

Por contrapartida, la UC ha sido la visita más ingrata para el Cacique. Los cruzados se han impuesto a los albos en un tercio de los encuentros que han disputado en su estadio: nueve de 27. En cantidad de victorias, el que sigue al equipo de Las Condes es Universidad de Concepción, que acumula ocho festejos en sus 22 visitas. El tercero es Palestino, con siete triunfos en 21 pasos por Macul.

"Miedo institucional"

Ayer, en el marco de una presentación conjunta del partido, que incluyó el llamado a la cordura de los fanáticos, el lateral azul Matías Rodríguez arengó a la U para salir airosa del desafío. "Hay que plantarse y jugar de igual a igual. Tenemos todo en contra, tenemos que sacar esa rebeldía e ir a ganar ese partido", declaró el argentino. También destacó el valor que tendrían los tres puntos que, eventualmente, pueden conseguir, sobre todo en la compleja situación por la que atraviesan. "Nos ayudarían mucho para seguir adelante con lo que viene", dijo.

Lo que nadie puede explicar es por que, al menos en este extenso período, los azules entran a la cancha del Cacique virtualmente resignados. Rodríguez lo llamó "perderle el respeto" al dueño de casa. En marzo de este año, después de haber dejado la banca de la U, Frank Kudelka patentó una frase para explicar el fenómeno, que sacó ronchas entre los fanáticos azules y ha servido de slogan para los colocolinos. "Es un miedo institucional que se traspasa diciendo llevamos tantos años sin ganar. Entran con ese miedo de tantos años", dijo el actual estratega de Newell's Old Boys. Sus palabras cargaban alguna dosis de propiedad: en su único Superclásico en la banca, el 25 de agosto de 2018, lo perdió por 1-0. Esa vez, anotó Juan Manuel Insaurralde.

Enrique Aguayo, presidente de la Sociedad Chilena de Sicología del Deporte, disiente de ese enfoque. "Nunca he visto a un futbolista que vaya a un estadio con miedo. ¿A qué? ¿A perder? ¿A la agresión? Si eso no existe. Lo que hay es motivación, sobre todo en partidos como estos. Explicarlo como lo hizo Kudelka me parece desafortunado, porque, también en sicología, existe una explicación para lo que hizo que es la 'atribución externa', es decir, echarles la culpa a los demás de lo que no pudo resolver".

"Tiene que ver con la fijación. Es un trauma. Lo que se fija es que hay un pensamiento derrotista, fatalista. Kudelka detectó que había una sensación de que es imposible ganar ahí y le puso un nombre. Desde la sicología hay un paradigma que establece que no pueden ganar, pero eso tiene solución", añade Karim Shoken, quien registra experiencia en el campo de la sicología en varios clubes profesionales y  como coach de Luis Jiménez en la materia.

La receta

Desde la vivencia más directa, César Vaccia, el último técnico azul que celebró una victoria en la casa del Cacique, detecta un síntoma preocupante. "Escucho a Matías Rodríguez y no lo veo seguro de sí mismo. Todo el lenguaje es un poco negativo", explica. Y luego revela que la clave para ganar en Macul es, precisamente, la actitud con que se enfrente el duelo. "Soy coach y hay herramientas que tienen que ver con hechos e interpretaciones. El hecho es que la U no gana hace tiempo en el Monumental; las interpretaciones obedecen a muchas variables. Yo no hice nada especial, pero lo que logramos tampoco fue coincidencia, porque les habíamos ganado también el 99  y el 2000. Lo que generamos fue una motivación, hablando siempre en sentido positivo. Jamás les hablé de la mínima opción de perder. Nunca usé palabras negativas o que condujeran a la desconfianza", recuerda.

Shoken propone estrategias para enfrentar el problema. "Hay que restar sensibilidad. En el fondo, la idea sería trabajar desde el equipo con la idea de reconstruir, de ir al partido en un estado 'presente'. Es como lo que plantean algunos políticos. Hay que redirigir el pensamiento hacia lo que va a pasar, más que quedarse en lo que pasó. Lo último genera sensibilidad, miedos que se activan cada vez que viene un partido en estas condiciones. Igual ya es muy tarde para hacerlo y no sé si lo habrán hecho, pero evidentemente el problema es por una presión externa que activa ciertos miedos", explica Shoken. Ante el apremio del tiempo, el sicólogo apela a otro elementos que puede resultar clave. "Se puede neutralizar. Y lo que digan el técnico o algún compañero que ejerza un rol de liderazgo también puede ser clave. Pueden activar 'el guerrero interno'", sostiene.

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