La incierta “neutralidad” del coronel Coloma ante la pugna por el control de la UDI

Juan Antonio Coloma (udi)

Por un lado está Víctor Pérez, quien fue su secretario general y brazo derecho cuando presidió la UDI. Por otro, su hijo, el diputado Juan Antonio Coloma Álamos, es el jefe de campaña de Javier Macaya. El senador ya apostó por este último el 2018 contra JVR y perdió. Esta vez no se sumó a la lista de la disidencia, y detrás de la del exministro está Longueira, cuya reaparición de hace meses desordenó una interna donde algunos lo veían como una alternativa de consenso. Si se mantendrá sin tomar partido hasta el final o no, es por ahora un misterio.




“Neutralidad”. Así, entre comillas, porque no es la palabra que a él le define exactamente lo que le pasa puertas adentro ante esta competencia. Y porque tampoco está 100% seguro de que se mantenga explícitamente al margen y sin tomar partido ni por la lista de Víctor Pérez ni por la de Javier Macaya en los 18 días que quedan para que los militantes UDI definan en votación presencial cuál de las dos facciones controlará el partido durante los cruciales 2021 y 2022. Lo que tiene Juan Antonio Coloma Correa (64), el último de los coroneles presente en el Congreso, es una duda que algunos dibujan con mayúscula, otros con minúscula, y que según cómo se despeje podría incidir en este lance que lo definirá quién movilice más gente.

Lo que leen en ambos bandos es que el senador por El Maule (VIII) y dos veces expresidente del colectivo figura en los hechos tironeado por una maraña de lealtades cruzadas. A él le preocupa que este lance se esté librando en medio de convulsiones, fracturas y cuentas por cobrar que el caso de algunos dirigentes linda casi en lo personal, y que además ocurra en medio de un agitado calendario electoral. Y con un pronóstico que estaría mirando con un desenlace incierto. Veamos.

Lo de tironeado es porque por un lado está Pérez, que fue su secretario general cuando Coloma presidió la UDI (2008-2012) y le tocó enfrentar y vencer dos veces a su entonces retador José Antonio Kast. Sigue siendo su amigo, recalcan allá, y estuvo a su lado cuando el Senado votó la semana pasada la acusación constitucional. Pero por otro lado su hijo, el diputado Juan Antonio Coloma Álamos, es el jefe de campaña de Macaya y está jugado a más no poder con el bando que hasta la semana pasada estaba alineado detrás de la jefa de bancada de diputados, María José Hoffmann.

Pero detrás de la lista de Pérez están Pablo Longueira y la presidenta saliente Jacqueline van Rysselberghe. Con el primero el senador no conversa hace un tiempo, aunque los suyos no reportan ni un quiebre ni nada. Otros en la UDI reportan algún bache en la relación entre ambos debido a que -dicen- Coloma habría esperado encabezar una lista de consenso que evitara más riñas gremialistas, pero que la reaparición del otro coronel lo habría impedido; los leales al dos veces exjefe UDI aclaran que no es así, que él no buscó ese papel de líder unitario en esta vuelta, sino que se lo plantearon varias veces. No le gustó que Longueira se jugara por el Apruebo. Con la senadora JVR tiene en la cuenta no haberse jugado por ella en la última interna (2018) sino por Macaya -entre otras razones- porque esa vez su hijo diputado también estaba alineado con esa lista. Esa vez Coloma quedó en el bando de los derrotados.

En el bando de Pérez y Longueira creen que Coloma se terminará alineando de nuevo con Macaya y el sector de Hoffmann y la mayoría de la bancada. El senador por la VII no estuvo en el encuentro de “desagravio” dedicado a Pérez (martes 17, al día siguiente de zafar del castigo del Senado) en Colina y organizado por el alcalde Mario Olavarría. Entonces se dijo en aquel bando que no estaba invitado, aunque otras versiones dicen que no hubo parlamentarios convocados.

Pero aunque esté su hijo al medio, el senador por la VII tampoco se inscribió en la lista de la disidencia, hacen notar a modo de pista en el bando de Macaya. La noche del pasado jueves 19, cuando este último y Hoffmann se reunieron con Pérez en la casa del diputado Jorge Alessandri, Coloma estuvo allí junto al también expresidente y ministro de Justicia, Hernán Larraín. Pérez y Larraín se retiraron y Coloma se habría quedado un instante más, pero eso tampoco cuenta como señal de alineamiento con el bando retador: describen que fue muy poco rato (otras versiones estiran eso hasta una hora) y que se fue antes de que Hoffmann planteara bajarse y que encabezara la lista el diputado por la VI Región.

En la disidencia hay voces que piensan que esta vez el senador jugará el papel de “suizo” o neutral, aunque subrayan que “esperamos que nos ayude y que lo haga públicamente”. En la interna del 2018 Coloma mantuvo un misterio inicial pero terminó cuadrándose, y de igual forma JVR ganó. Esta vez, con una elección presencial, las cuentas de ambos bandos -cada uno se da por ganador y apuesta a que la lista rival se baje- indican que será crucial quién movilice o acarree más gente a votar, y que todo se decidirá en Santiago y en algunas regiones.

En eso de apostar a que el rival se baje, recuerdan que aquello ya le pasó Pérez contra Ernesto Silva en las internas del 2014; al otro lado apuntan que Hoffmann ya se bajó y cedió paso a Macaya.

Lo de Santiago y regiones lleva a los próximos movimientos. La lista de Macaya quemará cartuchos este fin de semana con varios actos de campaña fuera de la capital, centrándose en las zonas donde el diputado perdió ante JVR el 2018. Según la programación como está hasta este mediodía, se desplegarán en el Maule, la misma región del senador Coloma, y la visitará precisamente su hijo, el diputado. También irán a Arica, Iquique, Antofagasta, Los Ríos y Los Lagos.

En esa misma región, la lista liderada por Pérez tiene operativos y a full, dicen en esa vereda, al diputado Ignacio Urrutia (Distrito 18, Linares, Parral, Cauquenes), pese a que hace mucho rato que renunció a la UDI para irse al Partido Republicano de José Antonio Kast.

A Los Ríos irían a hacer campaña Hoffmann y Macaya. Es una zona prioritaria porque allí el diputado perdió por mucho el 2018 (sacó 15%, recuerdan) y allá la senadora Ena von Baer no está con ellos -reconocen, pese a alianzas anteriores-, sino que con el bando de Pérez y JVR.

La otra duda es qué pasará en la VI Región, zona por donde Macaya quiere ser senador, pero donde en esta elección interna tiene en contra a casi toda la UDI local. Con el alcalde de Rancagua (ex militante, pero nominal), Eduardo Soto, tiene una reyerta casi pública, y el también saliente diputado Ramón Barros es el candidato a secretario general de la lista de Longueira y maneja buena parte de la máquina allá, incluyendo seremis y otras autoridades.

Es la misma zona por donde fue diputado y senador Andrés Chadwick, cuyo rol -una vez más- levanta especulaciones internas. Con una UDI tan revuelta, con su rol de histórico padrino político de Macaya pero con su amistad con Pérez y -pese a todo- con Longueira, también figuraría encajonado. Un dilema similar al de Coloma. En la VI, Macaya ganó el 2018 por casi 90/10 a JVR pese a perder en la nacional.

En esa interna, la senadora ganó por 52% contra 48%, una victoria menos holgada que la que consiguió sobre Jaime Bellolio el 2016 (62,4% v/s 37,6%).

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