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Los últimos pasos para aclarar el suicidio de Katy Winter: Fiscalía alista cierre de caso y padres apuntan a obstrucción de la investigación

Autor: Ivonne Toro

La madrugada del 22 de mayo de 2018, la joven alertó a amigos del extranjero sobre su decisión de no seguir y ellos intentaron, sin éxito, hacerla recapacitar. Los peritajes a su teléfono y computador, además de las cámaras al Starbucks donde se suicidó permiten al Ministerio Público iniciar el cierre de la causa. Los padres de Katy, sin embargo, apuntan a que aún faltan testimonios clave: la de alumnos que, convocados por el colegio Nido de Águilas, declinaron entregar su testimonio sobre el acoso que sufrió la adolescente.


Las cámaras del Starbucks de avenida Ricardo Lyon en Providencia el 22 de mayo de 2018, registran pasadas las 15:00 horas el ingreso de Katherine Winter (16) al local. La joven está sola y no mantiene en el recinto contacto con otros clientes. Posteriormente, sube al segundo piso del café e ingresa al baño. Son sus últimas horas y el detalle de lo que vivió la adolescente antes de tomar la decisión de no seguir han sido peritados por orden del fiscal jefe de Ñuñoa y Providencia, Álvaro Pérez Galleguillos y descartan, con un informe ya establecido, la existencia del único delito que puede ser perseguido penalmente en este caso: auxilio al suicidio.

La muerte de la estudiante del colegio de élite Nido de Águilas remeció al país. Era joven, talentosa, privilegiada en el plano socioeconómico, pero arrastraba –según los testimonios que ha reunido el Ministerio Público- una relación tormentosa con una expareja y entre el 20 y el 21 de mayo un fuerte acoso en un grupo de Facebook, que era administrado por alumnos de su colegio y que se denominaba Millard Forso. Aquí fue denostada Katy por 48 horas tras asistir a una fiesta de cumpleaños en Mokaii Club, una disco ubicada en la Plaza San Enrique, donde besó a un escolar que pololeaba con otra alumna. Los autores de los mensajes en contra y a favor de la muchacha han sido relatados por cercanos y excompañeros. Tras su muerte, el grupo fue eliminado y por lo mismo, no hay mayor información.

Sin embargo, sí existe un dato clave en la indagatoria. Tras varios meses, la Brigada de Homicidios de la PDI evacuó un documento que contiene la revisión de los dispositivos tecnológicos de Katy, un computador y un iphone que fueron entregados por sus padres, con las claves respectivas, al iniciarse la investigación sobre las circunstancias de su muerte. Allí figuran mensajes a través de chat enviados a cercanos extranjeros la madrugada del 22 de mayo donde pide ayuda y advierte que está muy mal. Fuentes vinculadas a la causa aseguran que sus amigos intentaron darle ánimo, lo que no fue suficiente. Durante la mañana, en tanto, Katy dejó en su computador una carta en que relata que nuevamente está en un rincón muy oscuro y anuncia su decisión de suicidarse, además de sus deseos póstumos. Parte al colegio como cualquier día, pero no ingresa y se retira en un Uber. La alarma sobre su desaparición se da a las pocas horas y su padres descubren el escrito y realizan la denuncia sobre la presunta desgracia.

Con todos estos elementos sobre la mesa, Pérez Galleguillos se alista a conversar con los papás de Katy, Evanyely Zamorano y Emmanuel Pacheco, para anunciarles el siguiente paso: el cierre de la investigación por no existir elementos que permitan establecer responsabilidades en la muerte de la adolescente, quien además presentaba cortes en sus brazos de larga data. Las autolesiones, atribuidas a una crisis derivada de una relación tóxica con un joven, y su reconocida veta artística –era cantante y admiradora de Taylor Swift- han permitido perfilar a Winter como una muchacha con una personalidad sensible en un ambiente escolar donde no se sentía integrada y donde terminó siendo agredida.

Obstrucción

Ni Zamorano ni Pacheco consideran apropiado que se prepare la conclusión de la causa. Según aseveró Pacheco a La Tercera PM, buscarán que se realicen nuevas diligencias y, en lo específico, apunta a una eventual obstrucción a la investigación.

“El Colegio del Nido de Águilas participó y entregó lo que fue su investigación a la Fiscalía. En esa investigación del colegio llama la atención la cantidad de alumnos que el colegio cita para participar de la investigación, a lo cual sus padres por ser menores de edad, declara que no pueden participar de las consultas”, detalla Pacheco.

Agrega que “la investigación que hizo el colegio es bastante mediocre e incompleta porque no incorpora los testimonios de muchos de los involucrados. Entonces, muchas de las incógnitas que nosotros tenemos están en la cabeza de estos chicos que no han participado proactivamente, ni tampoco sus familias. La gran mayoría de los alumnos que fueron partícipes de lo que sucedió con mi hija, sus familias no los dejaron participar ni siquiera en la investigación del colegio. Entonces estamos trabajando en ver cómo esto puede ser una obstrucción a la investigación. En eso queremos que se pueda avanzar. Se mencionan muchos nombres en la investigación del Colegio, pero sus familias impidieron que participaran de la investigación”.

Por lo mismo, precisa Pachecho, se está solicitando que la PDI cite a los menores de edad que no han entregado su testimonio y que tienen datos sobre el ciberbullyng que sufrió Katy: “Ellos tienen derecho a no testificar, pero con eso no están permitiendo aclarar qué pasó para prevenir que esto vuelva a ocurrir. No hay legislación que los sancione, pero al no declarar no permiten saber qué pasó con Katy. Eso le estamos pidiendo a la Fiscalía”, plantea Pacheco.

Además, la familia comenta que no solo han revisado el tema judicial, sino que crearon una fundación para prevenir el bullyng. Cuentan que están trabajando en conjunto con el Mineduc y han dado charlas sobre esa forma de violencia. Todo esto para que lo que sucedió con Katy “sea un ejemplo y no se vuelva a repetir”.

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