Otra vez el embajador Velasco: arremetida contra Israel empaña gira de Boric por Europa

"(El canciller) hará referencia a la necesaria llamada al orden que corresponde en un caso como este”, dijo el Presidente desde Suecia, donde abordó las declaraciones del representante diplomático de Chile en España, quien dijo que las diferencias entre ambos países eran una oportunidad para negociar con nuevos proveedores de armamentos.


Había concluido la visita al Parlamento de Estocolmo en Suecia, cuando -pasadas las 17.00- el Presidente Gabriel Boric improvisó una reunión en Riddarholmen, lugar en que a sus espaldas se ve el ayuntamiento de esa ciudad. Ahí, junto al canciller Alberto van Klaveren; el ministro de Justicia, Luis Cordero; y la directora de comunicaciones de Presidencia, Nicole Vergara, el Mandatario discutió los detalles de lo que sería su punto de prensa, el que realizaría unos minutos después.

El Jefe de Estado quería ultimar las bajadas comunicacionales de los temas de interés de la jornada, entre ellos, uno que causó revuelo en Chile: la intervención del embajador de Chile en España, Javier Velasco.

Velasco, quien es amigo de Boric, según consignó ayer el diario El País, abordó -en el marco de una charla organizada por MSH Global- la decisión del gobierno de excluir a Israel de la Fidae y aludió a que las diferencias entre ambos países eran una oportunidad para negociar con nuevos proveedores de armamentos e invitó a la industria española.

“Es una oportunidad para otros socios: fue en esa instancia que ELS Industries, ITP e Indra (empresas españolas) se sentaron a pensar en cómo podría ser un futuro donde el sector israelí podría compartir espacio con otros socios”, señaló el representante diplomático.

Así, en la improvisada reunión con sus ministros y asesora, se terminó por zanjar una decisión que ya se venía conversando: que quien respondería al tema sería el titular de Relaciones Exteriores, con el objetivo de que no escalara al Mandatario y evitar que se empañaran las otras materias de la gira.

“Esto con el canciller lo conversamos y estamos totalmente alineados. Él se va a referir al tema y hará referencia a la necesaria llamada al orden que corresponde en un caso como este”, señaló Boric, evitando profundizar en la polémica y dejando la respuesta en manos del canciller.

Así, esta es segunda vez que el Mandatario tiene que llamar al orden al embajador. Ya lo había hecho en 2022.

Cuestionamientos en la delegación

En la delegación presidencial -que acompaña a Boric en la gira- la conclusión de la intervención de Velasco fue solo una: que fue un error y que lo harían notar. Así, el diputado Diego Schalper (RN) -quien forma parte de la comitiva- se acercó al canciller para plantearle sus reparos y su desacuerdo con las palabras del representante diplomático.

Así, el tema también se tomó parte de las conversaciones de la comitiva. El diputado socialista Tomás de Rementería, en tanto, intentó bajarle el perfil al asunto, mientras que Schalper fue quien más cuestionó a Velasco.

“El embajador Javier Velasco, del que tengo la más alta apreciación en el rol que cumplió como embajador en España, sobrepasó un poco el límite de una opinión que puede tener un funcionario sobre una situación en particular. Creo que acá no correspondía que él señalara eso, pero desdramatizaría”, dijo De Rementería.

En Santiago, en tanto, la materia también escaló. El diputado PPD y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores Raúl Soto manifestó que “una vez más el embajador chileno en España está involucrado en polémicas, en temas que no son de su competencia, y generando ruido a la diplomacia chilena”.

Y añadió: “El canciller tendrá que dar cuenta de la gestión de este embajador ante la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. Creo que ha sido demasiado imprudente”.

En tanto, su par de Evópoli Francisco Undurraga afirmó que “el embajador de Chile en España se excedió completamente en sus atribuciones. La compra de armamento para la defensa de Chile es de carácter técnico y no de carácter político, adicionalmente, esta se lleva a través de las Fuerzas Armadas, del Ministerio de Defensa y de los agregados militares. Luego, el Presidente de la República tiene que ser capaz de controlar al embajador en estas materias”.

En medio de las críticas, el canciller -en su punto de prensa- sostuvo que “en mi calidad de ministro de Relaciones Exteriores soy el jefe de la Cancillería y soy a su vez el jefe directo de todos los embajadores, incluyendo por supuesto al embajador Javier Velasco. Respecto de sus declaraciones en el día de ayer, ya estoy en contacto con él y le he solicitado un informe, justamente para dar cuenta de lo que exactamente dijo, además del contexto en el cual lo dijo. Obviamente tengo que conocer su propia versión, antes de tomar cualquier medida al respecto”.

En esa línea, sostuvo que “obviamente si las versiones que han circulado responden exactamente a lo que él dijo, creo que se ha excedido en sus competencias” y que “no lo puedo adelantar (las medidas) porque obviamente depende de la versión que entregue, y depende también del contexto en que dijo sus declaraciones. No lo puedo adelantar”.

Y remató: “Hay temas que son competencias de embajadores, hay temas que no pertenecen directamente a la esfera de competencias de los embajadores. Eso hay que determinarlo según las circunstancias, no puedo decir nada más hasta conocer su versión”.

Las otras polémicas

Velasco, quien no tenía experiencia previa en cargos de índole diplomático, no es la primera polémica que enfrenta.

El militante de Convergencia Social, quien fue asesor legislativo del diputado Gonzalo Winter, durante un foro en Madrid durante septiembre de 2020 responsabilizó a los “30 años” de la ex Concertación de la crisis social del 18 de octubre, lo que desató incomodidad en un sector del oficialismo.

También protagonizó otro impasse diplomático, cuando no asistió a la recepción anual que ofrece el rey de España al cuerpo diplomático. Además, generó revuelo cuando se supo que él estuvo detrás del reconocimiento que le hizo Boric, en julio de 2023, al juez Baltasar Garzón, en el marco de un acto de conmemoración de los 50 años del golpe de Estado en Madrid.

El gesto del Mandatario provocó duras críticas desde la oposición.

Pero también hubo una controversia de otra índole, en septiembre de 2022: cuando circularon unas fotografías del representante diplomático, en las que aparece acariciando los pies de una mujer. En esa ocasión, Boric lo llamó al “orden y la prudencia”.

“Cuando somos autoridades tenemos que saber habitar los cargos”, dijo el Jefe e Estado en la ocasión.

Dos meses después, el Mandatario -en medio de los cuestionamientos por algunas designaciones en su administración- señaló que “el embajador de España no está por ser mi amigo”.

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