Presidenciables vs. partidos: las dificultades para unificar un guión ante el cambio de elecciones

Abanderados presidenciales de distintos sectores políticos defendieron pública y anticipadamente la opción de aplazar comicios a contrario de las directivas de sus partidos. La descoordinación generó ruido en las colectividades y, sobre todo, entre los candidatos a los cargos que se eligen -todavía- el 10 y 11 de abril.




Los presidentes de la DC, Fuad Chahin, y del PS, Álvaro Elizalde, recibieron decenas de llamados de candidatos el viernes pasado. Todos manifestaban su preocupación y querían claridad sobre la posición de sus partidos luego de que las candidatas presidenciales Ximena Rincón (DC) y Paula Narváez (PS) se adelantaran a pedir públicamente la postergación de los comicios del 10 y 11 abril, en que se elegirán concejales, alcaldes, gobernadores regionales y convencionales constituyentes.

La primera en hacerlo fue la abanderada socialista, Paula Narváez, quien a eso de las 12.45 del viernes, paralelo a una reunión liderada por el Presidente Sebastián Piñera para analizar la opción de aplazar las elecciones, hizo público un video en el que señalaba que “frente a la crítica situación de la pandemia, el llamado que hago es a la unidad tras el objetivo más importante: salvar vidas, frenando contagios y apoyando económicamente a las familias. En este contexto, lo razonable es posponer las elecciones del mes de abril”.

Casi una hora después, la candidata democratacristiana, Ximena Rincón, hizo lo mismo. “#Salud #Seguridad y #Vida de chilenas/os está primero. #Elecciones del 10 y 11 abril deben suspenderse, pero gobierno debe entregar certezas de criterios a utilizar para fijar nueva fecha, implementar voto a distancia y recursos para que municipios puedan asumir alza de contagios”, escribió en su cuenta de Twitter.

Tanto Elizalde como Chahin se vieron obligados a contener la preocupación de sus candidatos, quienes han insistido en no modificar el calendario, alegando falta de recursos y el desgaste propio de la campaña electoral. Ambos timoneles desdramatizaron la salida comunicacional de sus cartas a La Moneda, transmitiendo que era entendible que ellas se cuadraran públicamente con una medida que puede ser de “sentido común”. Pero, asimismo, llamaron a sus candidatos a la calma y les reiteraron que buscarían alternativas.

El hito refleja la dificultad que tuvieron los partidos políticos de distintos sectores para unificar un guion común con sus candidatos a la más alta magistratura. Esto, porque mientras las colectividades debían analizar las consecuencias políticas y prácticas de la postergación de los comicios, los abanderados presidenciales, en varios casos, optaron por salir a definirse en una postura que, según las últimas encuestas, tendría mayor apoyo ciudadano.

En la DC aseguran que la senadora estuvo en contacto permanente con la mesa del partido. De hecho, ese día se encontraba en Puerto Montt con el secretario general del partido, David Morales. Sin embargo, pese a lo que dicen en la tienda, la descoordinación entre Rincón y Chahin se hizo aún más evidente cuando el fin de semana se filtró un audio en que el timonel decé advirtió sobre una serie de problemas jurídicos que se abrirían con el cambio de fecha de las elecciones, además de plantear que la forma en que el Ejecutivo ha conducido la pandemia y sus consecuencias -a su juicio “sabotear el proceso constituyente”- amerita una acusación constitucional.

En el PS, en tanto, admiten la descoordinación entre Narváez y Elizalde. La exvocera de gobierno no estuvo en contacto con la mesa directiva antes de hacer sus declaraciones y el senador por El Maule se enteró ex post de la decisión de ella de salir a hacer el punto político.

Desde el comando de la presidenciable PS señalan que sus dichos llamando a postergar las elecciones fueron “considerando la impactante información sanitaria que le entregó su equipo técnico y su mirada centrada en las personas”, además de tener en cuenta las declaraciones que el propio Elizalde había dado al respecto.

Añaden que antes de que Narváez diera a conocer su postura, la jefa de campaña, Nivia Palma, consultó la opinión de los exministros de Salud Soledad Barria y Álvaro Erazo, y también habló con el jefe de bancada de diputados del PS, Marcelo Schilling.

Ante la misma presión de sus candidatos, los presidenciables del PPD, Heraldo Muñoz, y del PR, Carlos Maldonado, quienes además son presidentes de partido, optaron por ser más cautos. Ambos eran conscientes de que no podían ser ellos quienes lideraran públicamente una ofensiva por postergar los comicios, si en la interna tenían que dar garantías también a sus candidatos a concejales, gobernadores regionales, alcaldes y constituyentes.

De hecho, Muñoz el mismo viernes pidió ante las declaraciones de Narváez y Rincón “mantener la prudencia en este momento tan difícil para la ciudadanía”. Mientras que Maldonado optó por plantear que “lo que corresponde es atenerse a los criterios técnicos, en lo referido a su posible aplazamiento, y, si se toma tal decisión, pensando también en la trascendencia de las decisiones democráticas que deben adoptarse, la elección no debería moverse más de un mes, confiando en una atenuación de la pandemia por las actuales medidas de confinamiento”, algo que fue leído en la oposición como un mensaje intermedio ante la presión que surgió también entre las bases radicales.

Chile Vamos

El mismo cuadro se dio en Chile Vamos, donde reconocen que “nadie quería aplazar las elecciones”, pero que ante la situación crítica a causa de la pandemia, “no había otra alternativa”. En la UDI, por ejemplo, dicen que por su estilo y, además, porque era poco esperable que públicamente dijera otra cosa, las declaraciones de Joaquín Lavín no generaron mayores repercusiones. Por ser juez y parte, el alcalde se limitó a decir que “las decisiones que involucran la salud de la población deben primar por sobre las decisiones económicas y también por sobre las consideraciones políticas. Creo que en este momento las cifras de contagios hablan por sí solas”.

Evelyn Matthei, por su parte, optó por no opinar. “Soy candidata, por lo tanto encuentro de mal gusto dar mi opinión, porque va a ser interpretado como eso es lo que me conviene”, dijo el viernes la alcaldesa de Providencia.

Mientras que en RN aseguran que las declaraciones de Mario Desbordes en todo momento fueron en línea con la postura que defendió el presidente de su partido, Rafael Prohens.

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