Rectora de la UMCE y falta de profesores: “No vamos a solucionar esa brecha con un año de buena matrícula”

La rectora Elisa Araya.

Elisa Araya celebra el aumento de las postulaciones y selecciones en las carreras de pedagogía, pero igual muestra cautela y sostiene que ojalá "ratifiquen su interés por servirle al país a través de las pedagogías".


Luego de la entrega de los resultados de la Prueba de Acceso para la Educación Superior, una de las novedades fue el incremento en los porcentajes de postulantes (53,8%) y seleccionados (51%) en las carreras de pedagogía. Esto en un marco en el que se pronosticó un déficit de 32 mil docentes para 2025.

La rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) para el periodo 2021-2025, Elisa Araya, celebra las cifras de la PAES. Profesora de educación física y doctora en educación de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, se muestra feliz por la situación, aunque sostiene que hay que esperar a ver cómo se comporta la matrícula. Respecto al alza de seleccionados en educación diferencial, afirma: “Demuestra que hay una sensibilidad social a las necesidades de incluir a todas las personas, es un cambio cultural muy potente”.

La exdirectora del Departamento de Educación Extraescolar del Ministerio de Educación hace un llamado a que los alumnos que quedaron seleccionados “ratifiquen su interés por servirle al país a través de las pedagogías”.

¿Cuál es su evaluación con los resultados de las postulaciones en mano?

Es una buena noticia que exista un aumento del interés por estudiar pedagogía, pero hay que ver cómo se comporta la matrícula. Es una buena noticia que se debe a la PAES. Efectivamente, al mirar con detalle, generó más oportunidades, hay más mujeres, chicas y chicos de técnicos profesionales, estudiantes con discapacidades que entran, estudiantes que vienen de colegios municipales que habitualmente quedan afuera. Uno podría en principio, de una manera preliminar, decir que esta prueba efectivamente generó más oportunidades. Va a entrar más gente, cerca de 61 mil personas, y dentro de esos jóvenes hay un aumento del interés por las pedagogías. Ese es el primer cuadro, hay que ver que la foto no se mueva mucho y en marzo tenemos los matriculados, que son el paso siguiente. De todas maneras, los matriculados, al ser otro tipo de estudiante, nos generan un desafío porque nosotros sabemos que la educación técnica profesional tiene una formación distinta a los científico-humanistas, entonces vamos a tener que acompañarlos mucho más de cerca. Es otro el perfil.

La pedagogía en educación diferencial fue la que más aumentó sus seleccionados, con cerca de un 80% de incremento ¿Cuál es el análisis?

El discurso de la inclusión y de la atención a la diversidad ha ganado profundamente en la sociedad chilena, y eso es muy interesante porque en la educación diferencial uno podría discutir después teóricamente si es que tiene que ser transversal o una pedagogía particular. A mí me parece que esa cifra demuestra que hay una sensibilidad social a las necesidades de incluir a todas las personas, es un cambio cultural muy potente.

Sobre las matrículas, ¿cuáles son las expectativas?

Hay un número interesante de postulantes, esperamos por supuesto que los que postularon den el paso y se matriculen. Y que de verdad ratifiquen su interés por servirle al país a través de las pedagogías.

Respecto a los requisitos para entrar a pedagogía, desde su punto de vista ¿están correctos?

Es interesante eso, porque han ido cambiando. La lógica es que el mejor alumno va a ser el mejor profesor, pero a veces el estudiante que tiene más dificultades es el que se da cuenta de cómo se aprende y cómo se superan ciertos contenidos. Enseñar es una habilidad blanda. Las habilidades para un profesor o profesora son bastante más complejas que puntajes. Hay que conocer las variables que hacen el tipo de perfil para educar a cierto tipo de población, no es lo mismo ser profesor en un colegio particular pagado que en uno de una comuna marginalizada o empobrecida en cualquier parte del país. Eso es lo que tiene que cambiar. Sería fantástico que los puntajes altos coincidieran con las habilidades y con el interés de estudiar pedagogía.

¿La PAES es la prueba indicada para pedagogía?

La PAES acaba de empezar, nosotros entendemos que plantea problemas más que memoria y contenido. Lo que importa es que seas capaz de resolver problemas, y en ese sentido la PAES es una buena prueba para las pedagogías porque lo que hace un profesor en el aula, en las interacciones múltiples, está pendiente de lo emergente para incorporarlo en los objetivos de la clase. Siempre hay una situación en la sala de clases que uno tiene que resolver.

Déficit de docentes

Hace un tiempo los pronósticos hablaban que para 2025 iban a faltar alrededor de 32 mil docentes. ¿Cuál es la predicción ahora?

Nosotros no vamos a solucionar esa brecha con un año de buena matrícula, esta tendría que ser la década de la pedagogía; si tú quieres tener un sistema robusto, profesores robustos, tú tienes que estar diez años formando y fortaleciendo la carrera de pedagogía en todos los niveles y en todas las disciplinas.

Cuando la escasez de profesores recién entraba en la agenda pública, se implementaron las mesas de trabajo para la atracción de jóvenes al área. Desde su punto de vista, ¿que hoy haya subido el interés es gracias a éstas?

Todo sirve, sirve sentarse a conversar entre distintos actores, que incluso tenían distintas perspectivas, y esa genera espacios enriquecidos para atacar los problemas. Además, estas mesas generan un discurso público que dice que estamos preocupados por lo que está sucediendo. Vamos a ver cómo se concentran las matrículas ahora. Lo que ahora importa es sostener medidas, ya no mesas, medidas políticas concretas. Hay que mirar la carrera docente, que sea atractiva para los jóvenes; y trabajar una política de reconocimiento de la labor docente.

¿Esas políticas se están gestionando ahora?

Yo espero que surjan de las distintas instancias en donde el ministro (Marco Antonio Ávila) ha convocado, y yo creo que hay voces en las universidades, en las universidades públicas, en el Consejo de Rectoras y Rectores de Universidades de Chile (Cruch), y en distintos organismos y el Ministerio de Educación. Tienen conciencia de que hay que avanzar en un sentido positivo, que es reafirmar la importancia de la escuela y reafirmar la importancia del profesorado, yo creo que eso está. Hay una crisis de números de profesores que no se va a resolver con esta matrícula, por muy buena que sea. Por lo tanto, hay que sostener políticas de apoyo a las pedagogías, universidades y facultades que enseñan la pedagogía, mejorar la carrera docente para que sea atractivo ser profesor y quedarse en el aula, y hay que aumentar los niveles de prestigio de la pedagogía que tiene socialmente.

¿Hablamos de incentivos u otras materias?

Tiene que ver con incentivos, de todas maneras. Las remuneraciones son un sentido muy importante, pero también tiene que ver con el discurso hacia el profesorado. Metafóricamente, cuando hay un problema donde la escuela como institución está involucrada o la educación, al que hay que ponerle un micrófono adelante es al profesor, hay que hacer visible el discurso pedagógico en los temas que atañen a la escuela. Después vendrán los economistas, sociólogos, psicólogos y políticos; primero hablan los profesores, porque son los que saben lo que sucede al interior de las aulas. Esa es una visión que todavía no se tiene, tú le preguntas a todo el mundo y después hablas con un profesor de manera anecdótica.

¿Desde la política, cómo incentivamos estos cambios?

Es bueno tener un ministro de Educación que sea profesor, eso ya es una buena señal.

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