Retrofuturismo político: ¿Por qué Piñera prometió el 2005 bajar las horas de trabajo para el 2010?

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SEBASTIAN PIERA - EMPRESARIO - SALUDANDO - PROCLAMACION - CANDIDATURA - CANDIDATO PRESIDENCIAL - RN - FORMAL - RENOVACION NACIONAL - POLITICA - SANTIAGO - CHILE

Al Presidente lo han criticado y trolleado por Twitter luego que la diputada Vallejo le recordara que hace 15 años, como candidato RN -compitiendo al mismo tiempo contra Michelle Bachelet y Joaquín Lavín-, prometió bajar el umbral a 42 horas. ¿Fue solo una frase muy entusiasta o era una propuesta programática?




"Aspiramos a reducir, hacia el Bicentenario (2010), la jornada de trabajo en tres horas,

a 42 horas semanales. Lo cual va a significar duplicar el tiempo libre de tres a seis horas,

para las cosas más importantes de la vida, como la familia".

Esas eran las palabras exactas, sílaba por sílaba, con que ese 4 de agosto del 2005 el empresario y candidato presidencial de Renovación Nacional (RN), Sebastián Piñera Echenique, prometía bajar el horario de carga laboral. Así figura en los recortes de prensa que se han ventilado por twitter y redes sociales desde las 19:35 horas de ayer, cuando la diputada comunista Camila Vallejo -impulsora de que dicho umbral se baje a 40 horas- le recordó por esa vía al hoy Presidente sus promesas del pasado:

"Las vueltas de la vida Presidente

! Lo más notable de todo es que Ud se dirigía a la

. Creo que es hora de cumplir sus promesas con l@s trabajadores del sector público y promover Ud mismo la reducción de jornada a los que están por Estatuto Adm

La nota y el dato han alimentado en estas horas, notas, críticas y trolleos al mandatario, dado que su administración ha rechazado y cuestionado la demanda de las #40horas. Ha sido tanto, que durante esta mañana el "recordatorio" al pasado campañero de Piñera hizo salir a la cancha al ministro secretario general de la Presidencia, Gonzalo Blumel, quien en Emol dijo que "nuestro proyecto es mejor, establece la posibilidad de pactar jornadas mensuales, y las jornadas mensuales de 180 horas van a permitir que en promedio tengamos jornadas semanales de 41 horas".

Portaestandarte de la reticencia del gobierno a la demanda de reducir la carga laboral hasta las 40 horas semanales ha sido el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg. Quien, a todo esto, el 2005 -cuando Piñera, que era presidenciable de RN, realizó esta declaración- era diputado de ese partido pero militaba en el bando de los "lavinistas", un grupo de parlamentarios que era más leal al entonces candidato presidencial UDI, Joaquín Lavín.

La nota de prensa que ha provocado este debate es una de Emol titulada "Piñera propone reducir la jornada laboral en 2010". Fuera de la frase, cuenta un par de cosas más. Uno, que eso lo dijo mientras participaba en un seminario convocado por la Asociación de Empleados Fiscales (ANEF), junto a dos de sus contendores, la entonces abanderada de la Concertación, Michelle Bachelet, y el de Juntos Podemos, el hoy diputado humanista Tomás Hirsch. Y dos, que a comienzos de ese año 2005, la jornada laboral se había reducido de 48 a 45 horas semanales.

¿Realmente prometió eso en campaña? ¿Fue una frase que dijo solo fruto del entusiasmo campañero o había una propuesta detrás? La Tercera PM hizo rewind en el tiempo, y todo parece indicar que tuvo más de lo primero que de lo segundo.

Frase entusiasta más que propuesta oficial

El 2005, Piñera era solo el candidato de RN. Las relaciones en la derecha llevaban casi cinco años al ritmo de una guerra civil más que de una alianza. El empresario y el entonces líder UDI Pablo Longueira eran, más que adversarios, casi enemigos naturales (lo que con los años olvidarían), y la animadversión se trasladó a la campaña presidencial. Cuando el comando de Joaquín Lavín comenzó a elaborar su programa de gobierno -principalmente en manos del hoy jefe de asesores presidenciales, Cristián Larroulet-, excluyó de varias áreas claves a los equipos de RN.

En represalia, Piñera y el Instituto Libertad (IL) armaron su propias propuestas, y poco después sorprendió a Lavín lanzando su propia candidatura, la que derrotó a su rival en primera vuelta y lo dejó fuera del balotaje (aunque al final ganó Bachelet).

Su programa de gobierno se confeccionó contrarreloj, en apenas tres semanas, y con un despliegue y recursos bastante más discreto de lo que puso encima de la mesa para la elección 2009-2010, cuando sí sabía que podía ganar. En el texto trabajó él y sus entonces asesores en el IL, partiendo por María Luisa Brahm, quien después sería su jefa de asesores en su primer gobierno (y que,  desde entonces, mantiene una suerte de rivalidad con Larroulet). También estaba quien fue por años cabeza del organismo, Roberto Ossandón (hermano mayor del senador Manuel José y de la diputada Ximena)

En ese equipo también estaba José Miguel Izquierdo, quien trabajó bajo las órdenes de Brahm en el primer gobierno piñerista, Rodrigo Flores, y una entonces recién llegada Lorena Recabarren, hoy subsecretaria de Derechos Humanos. El área económica de dicho staff no pretendía competir -recuerdan aún hoy- en cantidad de personal con los equipos que tenía Larroulet en Libertad y Desarrollo (él era su director ejecutivo), pero sí tenían especialistas como Juan Luis Correa, quien hoy trabaja en la Universidad Andrés Bello.

El asunto es que ninguno de los integrantes de dicho equipo recuerda hoy que hayan elaborado dedicadamente una promesa de campaña de reducir las horas semanales de trabajo a 42. Hecha la prevención, eso sí, de que han pasado casi quince años.

"No recuerdo que hayamos preparado una propuesta para reducir la jornada en ese sentido", dicen en ese equipo del recuerdo. "Igual era una trema controversial", agregan. Y hacen ver que Piñera -entonces y ahora- "hacía medir y calcular todo, todo, todo",  y que "puede ser que solo lo haya dicho, aunque ha pasado tiempo".

Otra versión sostiene que, a lo más,  se barajaron ideas como reducir las horas, pero en combinación con los feriados. Recalca también que las casi cien páginas del programa se hicieron a la rápida y con poco personal, pero especialmente que no era extraño que Piñera "soltara" esas frases al calor de la cerrada lucha que sostenía con Lavín. Este último, por ejemplo, llegó a prometer que si ganaba la elección construiría una "cárcel-isla" (evocando a la mítica Alcatraz) como medida antidelincuencia.

El acápite laboral de ese programa de gobierno no considera la medida que le recordaron hoy a Piñera. Habla de la movildad laboral, de las jornadas extraordinarias, del Consejo Nacional del Trabajo y de la flexibilidad laboral. Todo, en menos de tres páginas.

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