Segunda ola: Gobierno proyecta eventual colapso de red asistencial entre el 12 y 14 de enero

Salud y La Moneda manejan tres escenarios de ocupación de camas UCI ante un rebrote de coronavirus: uno deseable, otro similar a la primera ola de contagios Covid-19 y un escenario catastrófico.

En la presentación que Salud realizó esta semana al Presidente Sebastián Piñera, a propósito de un posible rebrote de coronavirus, también se proyecta el momento en que hospitales y clínicas llegarían a su máxima capacidad UCI. Acorde al documento, en el escenario "deseable" la capacidad instalada podría dar abasto, mientras en la proyección intermedia el peak de hospitalizaciones sería el 14 de enero y en la "catastrófica", el 12.




“¿Cuál es el peor escenario?”, preguntó el Presidente Sebastián Piñera en la reunión del lunes, mientras el subsecretario de Redes Asistenciales, Alberto Dougnac, presentaba el documento “Plan segunda ola pandemia Covid-19: Propuesta inicial de la Subsecretaría de Redes Asistenciales”.

La duda del mandatario tuvo respuesta en las siguientes diapositivas: con un escenario de contagios similar al de la primera ola en el país y un peak de 6.608 casos entre fines de diciembre e inicios de 2021, el 14 de enero se registrarían 3.320 pacientes en UCI, mayoritariamente por Covid-19 y en menor proporción por otras patologías. Sin embargo, la máxima ocupación se anotaría el 22 de enero, lo que obligaría al sistema a expandirse en “300 camas la capacidad máxima histórica habilitada”, según consta en el documento. Eso, en una proyección de gravedad intermedia.

En el escenario catastrófico, con un peak de contagios de 9.560 durante la primera semana del próximo mes, el 12 de enero la red podría alcanzar 3.402 internados en UCI entre pacientes Covid-19 y no Covid-19, excediendo el máximo de julio (3.216 camas). Eso sí, para el 28 de ese mismo mes se proyecta la máxima ocupación de estas unidades, con 4.252 personas internadas. “Se alcanza un máximo de 4.250 camas en 60 días aproximadamente desde el inicio del crecimiento de la curva de confirmados, excediendo en 1.000 camas la capacidad máxima histórica habilitada”, detalla el plan.

Las estrategias para mitigar un posible exceso de demanda, según comentó el ministro de Salud, Enrique Paris, son similares al manejo de la primera ola, como el fortalecimiento de la red integrada público-privada (que se proyecta se mantener durante todo el 2021), la complejización de unidades distintas a las UCI y el establecimiento de flujos diferenciados dentro de los hospitales. También se suman las compras anticipadas para asegurar los fármacos para los pacientes que requieren ventilación mecánica y aumentar los cupos para la hospitalización domiciliaria.

Y entre las novedades que se detallan en el plan, ya se trabaja en que los Servicios de Salud dispongan de un “Fono Covid” que funcionará las 24 horas del día y durante los 7 días de la semana, y al igual que varios de los prestadores privados, podrán coordinar la toma de muestras para el examen PCR a domicilio.

Por otro lado, aunque una de las aristas del plan es la apertura anticipada de recintos asistenciales -al igual que en abril-, en el mismo documento se describe que uno de los “nodos críticos” es el retraso de las obras de recintos de atención primaria y hospitalarios. Así, en el punto de fortalecer la estrategia con los privados, los problemas apuntan principalmente a la velocidad de conversión de las camas y a la oportunidad de pago que alegan los mismos prestadores.

Aumento de casos tras las fiestas de fin de año

El académico en Salud Pública de la Usach, Claudio Castillo, comenta que las proyecciones del gobierno no son antojadizas y tienen base en el comportamiento de la curva nacional y la experiencia europea.

“Lo que ha estado pasando en Europa, y parecido a Chile antes, es que a dos semanas del peak de casos se produce la máxima demanda de hospitalizaciones y decesos. Y a propósito de aquello y las fiestas de fin de año, es que debe haber un plan de contingencia aún mayor, porque eso puede generar aumento de casos al reunirse familias no convivientes en un solo hogar. Hay que mirar los planes que definieron los países europeos: se prohibieron las actividades religiosas y la celebración podía ser con un máximo 6 personas -sin contar menores de 14 años- y con un máximo de dos grupos familiares distintos, es decir, con una burbuja sanitaria”.

Desde los médicos intensivistas, el jefe de la Unidad de Paciente Crítico de Clínica Las Condes, Tomás Regueira, dice que preocupa que desde ya se proyecte una demanda mayor a la de la primera ola. Y aunque, en ese contexto, dice que aunque el plan es necesario, recalca que “no veo por que no podemos ganar esta pelea en la salud publica, en la calle. Tenemos todos los indicadores, tenemos todos los datos para tomar las medidas, cualquier medida que sea necesaria para evitar una segunda ola. Tenemos un plan ‘Paso a Paso’ que está bien diseñado, pero que hay que cumplirlo a rajatabla, según los indicadores que correspondan”.

El expresidente de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi) señala que el rebrote sí es evitable, tomando en cuenta las medidas sanitarias, tanto individuales -como uso de mascarilla, lavado de manos, evitar aglomeraciones- como gubernamentales ante hitos de masividad como el eclipse o las fiestas de fin de año.

“Con el Estado de Excepción están todas las garantías disponibles para evitar la segunda ola. Cuando empezamos a hablar de la sobrecarga de los hospitales, estamos asumiendo que somos incapaces como país de controlar la segunda ola. Y si la exigencia del sistema sanitario va a ser igual o superior a la de la primera ola, nos vamos a enfrentar a un personal desgastado, personas sin la capacidad requerida y un exceso de mortalidad relacionada con la calidad de atención que se le entregará al paciente”, afirma

Demanda hospitalaria

En la Región Metropolitana, donde se concentra la mayor cantidad de centros de salud complejos, ya han empezado a notar una leve alza en los flujos de pacientes que ingresan a la Unidad de Paciente Crítico.

Así lo describe Osvaldo Carrasco, director de la Posta Central, quien explica que “en este momento, las capacidades de la UPC están distribuidas no solo por Covid-19, sino que ha aumentado la demanda normal que tiene la Posta Central: accidentes y pacientes con problemas coronarios, cerebrovasculares. Hemos vuelto a la normalidad. Pero en ese sentido, también hemos notado en las últimas semanas un aumento progresivo en el test para los pacientes consultantes y un aumento en el número de hospitalizaciones Covid-19, lo que nos hace pensar que el número va a ir al alza”.

Cherie Gutiérrez, directora médica de Clínica Dávila, detalla que en el servicio de urgencia, “hemos observado un leve aumento, de entre 4% y 8% en las consultas de pacientes respiratorios con sospecha de Covid-19″. En tanto, en la UPC, “en los últimos 10 días, también hemos experimentado un leve aumento de la ocupación, pasando de 27% de pacientes conectados a ventilación mecánica por coronavirus a 36%”.

Más estable es la situación en el Hospital de la Universidad Católica. Allí, su director médico, Ricardo Rabagliati, explica que “hemos mantenido un número bajo pero estable de pacientes Covid-19 hospitalizados con algunas variaciones semanales, no existe una tendencia clara de aumento o disminución constante. Las consultas en urgencia por motivo respiratorio se han mantenido bajas, sin ningún incremento sostenido por el momento, pero siguen consultando pacientes covid que requieren hospitalizarse, pero con menor gravedad que lo que observamos los meses de junio-julio”.

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