“Ya no se puede jugar más mal”: la nueva crisis ya tiene resignados a varios históricos de la U

Esteban Valencia se lamenta en la banca de Universidad de Chile. FOTO: BYRON PEREZ/AGENCIAUNO

El año ya está perdido y solo queda esperar un fin de temporada digno. Ese es el resumen de la conclusión de algunos insignes del cuadro azul. ¿Se debe ir Valencia? Todos coinciden en que no vale la pena y que es mejor jugársela por los jóvenes pensando en 2022. El miedo a la promoción todavía no llega a sus cabezas.




El gol de Bryan Carrasco, en los descuentos del duelo ante Palestino, agudizó aún más la crisis de Universidad de Chile y llevó a su entrenador, Esteban Valencia, a hablar de una eventual renuncia. “No tenga dudas de que cuando sienta que no le encuentro la vuelta a esto, seré el primero en asumirlo y hablaré con la gente del club para tomar una decisión (dimitir)”, aseguró el adiestrador de los laicos. En Redes Sociales se multiplicas las quejas de los fanáticos, los clamores por un cambio en el club y porque los nuevos responsables de Azul Azul den la cara.

La racha sin triunfos que partió con la derrota ante Colo Colo en el Monumental hoy tiene a los estudiantiles fuera de las copas internacionales de 2022 y a ocho puntos de los lugares de promoción. Y no solo eso, pues tres duelos consecutivos sin anotar un gol no ocurrían de la era de Salvador Capitano, quien en 2007 completó cinco con esa magra estadística.

La desazón es evidente. ¿Se puede estar peor? Muchos históricos de la institución del chuncho creen que hace mucho que el cuadro de sus amores tocó fondo y no ha podido salir de ahí. La pregunta ahora es qué se puede hacer. Y en ese sentido, hay una especie de resignación con lo que pueda pasar de aquí a final de año. En el planeta estudiantil, por ejemplo, pocos piden la cabeza de Valencia. Es más, creen que debe terminar la campaña para ganar tiempo para establecer un nuevo proyecto y darle tiraje a la cantera.

“Es momento de que los jóvenes asuman, pues ya no se puede jugar más mal”, acota Sandrino Castec. Y su colega Mariano Puyol agrega que “sería lo ideal. Es el objetivo que siempre se busca: tener un plantel 60% formado en casa. Pero para eso se necesita convicción, porque hay jugadores para armar un plantel competitivo”.

Pero no es el único consejo que emana de los que alguna vez mojaron la camiseta del Romántico Viajero. También se le pide a la dirigencia que tome decisiones rápidas y que se la juegue por un proyecto deportivo a largo plazo. “Hay que conformar un plantel para que en dos o tres años pelee el torneo. Para ello, debe existir el convencimiento y la sabiduría que hay equipo mejores armados en estos momentos. El objetivo de los próximos campeonatos es clasificar a copas internacionales y aguantar como lo hizo Católica en el pasado y ahí están los resultados: todos los años cambian técnico y salen campeones”, reflexiona Víctor Hugo Castañeda.

Para esto, Héctor Hoffens pide que se “tomen decisiones rápido y que se junten todos los estamentos que conforman la U y partan de cero. Hoy se han dilatado mucho las determinaciones y un ejemplo de ello es que aún no le renuevan e contrato al goleador que nos ha salvado en varios partidos (Joaquín Larrivey) y eso no puede seguir pasando”.

Hoffens también cree en la continuidad de Valencia hasta diciembre y dar vuelta la mala situación en la que se encuentra la escuadra laica. “Esteban debe seguir. Él asumió un compromiso por lealtad al club y por todo lo que siente por esta institución. Desgraciadamente los resultados no se le han dado, pero marcará el reinicio de un ciclo”, asevera Castañeda.

En tanto, Puyol revela que “lo va a dar la vuelta. Las expectativas hay que tenerlas y creo que el plantel está creciendo, está en desarrollo, y si bien la idea es que los jóvenes se instalen en una buena campaña, este equipo aún tiene mucho para crecer y los canteranos son confiables”.

En otro tema, el fantasma de la promoción o el descenso directo no existe para estas insignias del elenco universitario. “Es muy difícil que eso suceda”, piensa Castec. Y Hoffens si bien lo duda, cree que “los jóvenes darán todo por este club y nos mostrarán cuál es el futuro de la Universidad de Chile”.

Por último, Castañeda cree que no importa si los nuevos dueños de Azul Azul salen o no dar la cara, porque “a nadie le importa quien dirige una empresa, si ésta anda bien. Sólo importa cuándo va mal. Y lo que importa aquí es que el director deportivo (Luis Roggiero) tenga las atribuciones para formar y llevar a cabo un buen proyecto, con jugadores jóvenes. Pero no sólo ellos, porque los chicos deben ser respaldados por lideres, que si te tienen que llamar la atención, lo deben hacer, porque es la única manera de armar equipo y de tener identidad”.

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