Columna de Dan Arbell: Alto el fuego entre Israel y Hamas

El sistema antimisiles israelí intercepta un cohete lanzado desde la Franja de Gaza, el viernes. FOTO: REUTERS/ Amir Cohen



Por Dan Arbell, Experto en Medio Oriente y académico de la American University

Después de 11 días de combates continuos entre Israel y Hamas, con cientos de bombardeos aéreos israelíes en la Franja de Gaza y miles de cohetes de Hamas lanzados contra Israel, lo que provocó cientos de víctimas y destrucción, la presión internacional aumentó en ambos lados para que pusieran fin a los combates y optaran por el alto el fuego, a partir de la madrugada del viernes.

Después de proporcionar a Israel el “espacio diplomático” y el tiempo para golpear duramente a Hamas, el Presidente Joe Biden transmitió al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, el miércoles, su expectativa de una “reducción significativa de la escalada”. Netanyahu agradeció a Biden por su firme apoyo, pero señaló que Israel continuará con su operación hasta que logre sus objetivos. Egipto, Jordania y Qatar también transmitieron severos mensajes a Hamas para que disminuyera la escalada. Cada lado buscaba terminar la lucha con una “foto de la victoria”. La creciente impaciencia del mundo fue fundamental para allanar un alto el fuego.

Las acciones de Hamas tomaron por sorpresa a la mayoría de los actores globales y regionales. Hamas aprovechó las crecientes tensiones entre israelíes y palestinos en Jerusalén Este durante el Ramadán y, a través de sus lanzamientos de cohetes hacia Israel a partir del 10 de mayo, logró politizar y militarizar las divisiones sobre Jerusalén de una manera sin precedentes, ampliando su alcance más allá de los territorios ocupados, llegando al interior de Israel. Muchos ciudadanos árabes-palestinos del Estado judío se sintieron motivados para protestar por el manejo de Israel de los eventos en Jerusalén y enfrentarse a la policía israelí y ciudadanos judíos. Más de 70 años de una coexistencia relativamente pacífica en ciudades mixtas árabe-judías pronto comenzaron a desmoronarse a medida que la violencia generalizada entre árabes y judíos estalló con toda su fuerza, al tiempo que las autoridades israelíes eran incapaces de tomar el control de la situación. Si bien algunas de las tensiones han disminuido, se estima que se necesitarán años para volver al statu quo ante.

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