Fiscal Lorena Parra: “Nicolás López manifestaba un profundo desprecio hacia las mujeres”

Fiscal Lorena Parra

La jefa regional Oriente, junto a los fiscales Felipe Cembrano y Rodrigo Celis, abordan las complejidades del juicio que terminó con una condena efectiva para el cineasta Nicolás López. En gran parte, dicen, lograron este resultado porque “la defensa se dedicó a cuestionar a las víctimas”. Creen que, sin duda, ya hay un cambio en la industria: “Estas eran conductas normalizadas, que eran delitos, eran abusos sexuales que son castigados con cárcel y ese es el mensaje que dio la justicia”.




Durante la investigación penal en contra del cineasta Nicolás López Fernández (39) hubo un testimonio que graficó, para los fiscales Lorena Parra, Felipe Cembrano y Rodrigo Celis, “el poder” que tenía el entonces imputado, hoy condenado a cinco años y un día de cárcel por abusos sexuales reiterados- en la industria nacional.

Hasta la Fiscalía Oriente llegó una actriz consagrada, quien había sido citada para que relatara cómo se daban estas reuniones laborales en el mundo actoral; era lo que se llama un testigo de contexto. “Ella accedió a contarnos cómo funcionaban los casting y esos procesos de fichajes de actrices y actores. Nos colaboró, pero luego nos dijo ‘ustedes olvídense, yo no pienso declarar en ese juicio, yo necesito trabajar y me da miedo que esto me cueste mis oportunidades laborales’. Imagínese, le hablo de una actriz consagrada en el medio”, recuerda Cembrano.

Ahí recién, dicen, cayeron en cuenta “del poder de López y de quienes lo rodeaban”.

¿Qué fue lo más complejo de este juicio oral?

LP: Este era un caso difícil, porque se trataba de víctimas adultas, y cuando pasa eso la dificultad es que son versiones contrapuestas las de ellas y el acusado. Pero, además, aquí había otra dificultad que eran las circunstancias en las que se producían los hechos. Por el tipo de trabajo los ambientes eran más difusos y confusos: un restaurante, una premiere, vamos a mi departamento-productora. Y ellas accedían voluntariamente. El mérito es que logramos probar que todo esto seguía siendo un contexto laboral. Ninguna de esas invitaciones implicaban que ellas consintieran otra cosa. Eran, además, ambientes festivos, el estreno de una película, gente pasándola bien, entonces para la defensa era súper atractivo levantar una teoría, errada creo yo, para cuestionar a las víctimas.

¿Tuvieron que separar los contextos: el laboral y personal?

RC: Exacto, y plantear, además, que una violación no es ‘menos violación’ aun cuando se produzca en una cita. Y, por ejemplo, con una de las víctimas llevamos el correo electrónico con que López la contactó: primero hablando bien de ella, de unas fotos, después fanfarroneando con lo bien que a él le iba y todo eso desde un e-mail laboral, de su productora “Sobras”. Entonces, el mensaje que daba era ese: me quiero juntar contigo para ver un tema laboral y lo que ocurría después excedía ese ámbito.

En el fallo, los jueces dicen que se probó el uso de la fuerza por parte del acusado...

LP: Claro, porque acá lo importante desde la investigación con perspectiva de género es que si la mujer dijo que no y la persona no lo entendió y empleó fuerza o alguna circunstancia comisiva, eso es delito. Independiente de lo que haya pasado antes o después. Y yo creo que remarcarlo fue importante, y mientras nosotros hacíamos eso, ¿qué hacía la defensa?: cuestionar a las víctimas, o al reportaje de Revista Sábado o a la Fundación para la Confianza o a la fiscalía, y se olvidó el hecho por el cual su cliente estaba ahí.

La defensa cuestionaba que ellas luego siguieran en contacto con su agresor, ¿eso fue así?

FC: Claro, la defensa se dedicó todo el juicio a cuestionar a las víctimas, pero desde el sesgo. El porqué la víctima no escapó, no gritó, siguió en contacto. Pero lo cierto es que esos son estereotipos. Lo cierto acá es que ellas fueron agredidas en su esfera más íntima, lograron escapar, tenían miedo. Hay varias razones por las que hay contacto posterior, obviamente tiene que ver con contextos laborales, pero hay varios resguardos que las víctimas tomaron para no estar nunca más a solas con Nicolás López, hubo comportamientos preventivos de las víctimas para que no volviera a abusar de ellas.

Acá se condenó a pena efectiva, no hubo beneficios. ¿Cuál creen fue el mensaje de los jueces?

RC: Este es un fallo relevante, se aborda desde la perspectiva de género, que es una herramienta que nos permite lograr la igualdad entre hombres y mujeres cuando, como era este caso, estaba desnivelado por cuestiones culturales y de prejuicios. Este era un caso que la defensa seguramente lo sintetizaba en mujeres lindas que iban en la noche a la casa del director y ahí era muy probable que empezaran a funcionar los sesgos. Y eso no es así. Estas eran conductas normalizadas, que eran delitos, eran abusos sexuales que son castigados con cárcel y ese es el mensaje que está dando la justicia.

FC: Otra cosa importante es que la sentencia establece un patrón de conducta. Nicolás López generaba un contexto donde las víctimas estaban mucho más vulnerables. Las lleva a su casa-productora, donde no había nadie, a horarios elevados de la noche, donde las posibilidades de pedir ayuda son pocas, donde él daba alcohol y tomaba alcohol, por lo tanto él buscaba desinhibirlas y desinhibirse. La intimidación, entonces, no tiene que ser con una pistola, con un cuchillo, puede ser el contexto. Ahí el fallo aborda la asimetría, la importancia y poder que tenía como director de cine, de las películas más taquilleras de los últimos años. Por eso las víctimas decían, algunas, que en medio de los ataques aún así no querían que él se enojara con ellas. Él se aprovechaba de esas oportunidades laborales que ofrecía.

Fiscales Lorena Parra, Felipe Cembrano y Rodrigo Celis

¿Qué perfil creen que tenía el acusado? Se habló de la “hipersexualización” de su lenguaje...

LP: Yo creo que no sólo hay una hipersexualización del lenguaje, él tiene características bien especiales. Sus mismas amigas lo dicen, “un humor irreverente”, aunque yo eso no lo comparto. Le gustaba insegurizar a las mujeres que tenía enfrente, que tenían que ser menos pernas, más rockeras, las cosificaba, las trataba de tontas o histéricas y encontramos en su propio celular sus visiones tales como que las mujeres sólo tenían utilidad para ciertas cosas. En el fondo, Nicolás López tenía un profundo desprecio hacia las mujeres. Este es un país chiquito, con una industria pequeña y ellas estaban empezando y se encontraban con este director exitoso y con una personalidad avasalladora. Imagina que las víctimas llegaban llorando a sus casas, pensando si ellas eran responsables de lo que había ocurrido o habían entendido todo mal. A una él mismo después de la agresión la llama y le dice que ojalá se repita, que fue fantástico. Así de astuto era, pero lo que probamos es que su conducta no tiene límites y que eso era un delito.

La defensa sostuvo y el tribunal descartó la supuesta “ganancia secundaria” de las víctimas...

FC: En un momento, cuando empecé a contactar a las víctimas para decirles cuándo tenían que ir a declarar a Viña del Mar, tuve miedo de que se arrepintieran. Acuérdese que una estrategia fue divulgar mensajes de ellas en videos, y audios editados, una defensa que había sido muy agresiva. ¿Qué podían ganar ellas? Muchas, de hecho, no han vuelto a tener los trabajos que tenían antes. Acá no hubo ganancias para ellas, por eso destacamos la valentía que tuvieron.

LP: Ahí pasó algo muy potente también. En 2018, cuando sale la investigación periodística de Revista Sábado y se abre la causa, ellas lo pasaron muy mal, fueron muy cuestionadas, en las redes sociales, por el entorno, por actrices, se sintieron súper despojadas e inseguras, desprotegidas. Pero esta vez desde que se inició el juicio pasó todo lo contrario. Había un apoyo transversal. Ellas lo vivieron con sus familias, con su entorno y se sintieron empoderadas. Sintieron el respaldo, el que la gente les creía.

Lo dice el fallo, hay un cambio social tras el #MeToo...

RC: Hay conductas que hoy día por supuesto que no se toleran, aunque sea en broma, y se dejó de normalizar estas conductas. Chile y el mundo cambió, lo dice el fallo, y es que incluso las actrices que apoyaron al imputado comenzaron a ser cuestionadas, quedaron aisladas y eso permitió a las víctimas estar más tranquilas. Ellas nunca nos pidieron nada, sólo que este juicio les iba a ayudar a contar su versión, iban a ser escuchadas.

¿Qué lecciones ven tras este juicio?

FC: Que esto ayude a entender que hay ciertas asimetrías de poder en que se cometen delitos y espero que las víctimas se atrevan a hablar, no significa que tengan que hacerlo al día siguiente, pero que sientan que hay una institución o un sistema que las puede escuchar y que les va a creer y que no las va a cuestionar. Porque eso es lo más duro, que te cuestionen por haber sido víctima, que te cuestionen por no haber salido corriendo, por haber hablado de nuevo. Entonces eso no debería volver a pasar.

LP: Sabes qué más destacaría yo, y es que vi a tres fiscales hombres comprometidos con una investigación con perspectiva de género y qué triste que las mayores castigadoras sean las mujeres. Fíjese que las mejores defensoras de López fueron mujeres. Es súper paradójico, porque los mayores defensores de las víctimas fueron los fiscales hombres. Entonces hay un cambio de la forma de llevar estas causas muy importante. A eso súmale la sensación de justicia que hoy tienen las víctimas. Mire, cuando las mentiras tienen patitas cortas, al final la verdad siempre sale a la luz. Yo soy una convencida de eso. El camino puede ser súper duro, pero siempre la verdad sale a la luz y yo creo que es lo que pasó.

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