Gloria Hutt (Evópoli): “Si rostros políticos toman la bandera por el Apruebo o el Rechazo, la polarización será más fuerte”

La exministra de Transportes ve con preocupación el borrador de nueva Constitución que elaboró la Convención Constituyente. A juicio de la eventual candidata a presidir Evópoli, el partido debe seguir desde la ruta liberal bajo la cual nació y “no optar por extremos”.




Dos días se demoró la exministra de Transportes, Gloria Hutt (Evópoli), en leer el borrador de los 499 artículos que propuso la Convención Constituyente. Después de eso, se inclina por el Rechazo, pese a haber aprobado en el plebiscito de entrada y ser una de las figuras más liberales del partido. Figura que hoy se encuentra en la lista corta de aspirantes a presidir la tienda, cuya elección interna será en octubre. “Me parece que es un proyecto interesante, pero soy militante disciplinada y veremos qué pasa cuando ocurra”, dice.

Evópoli se acerca al Rechazo. ¿Qué lecciones sacan del proceso?

El proceso nos ha dejado con desilusión, porque por definición una Constitución tiene que ser acogedora para todas las posturas, y hubo mucha dificultad para discutir temas que llevaban personas de nuestro sector. El resultado, que exigió de mucho trabajo, tiene todavía insuficiencias para recoger todas las visiones.

¿Qué le faltó?

Lo que está ahí no recoge las preocupaciones y los objetivos de todos, o no tendríamos el nivel de discrepancias públicas que hay, que ya está empezando a surgir, y que es lo peor que nos podría pasar. No está, por ejemplo, el rol del sector privado. No aparece el Estado incentivando inversiones ni la formación de nuevas empresas.

¿Tiene decidido cómo votar?

No, porque uno tiene que profundizar y aún faltan procesos.

¿Se hace difícil aprobar, para alguien liberal como usted?

Se hace difícil. Leí los 499 artículos, hice mi resumen de los aportes de alto valor. Rescato las ganancias en igualdad de género, la protección del medioambiente. Hay garantías de derechos sociales por parte del Estado. Pero se retrocede en el tamaño del Estado, se le dan dimensiones muy grandes, y en igualdad ante la ley. Desaparece el rol del Estado como promotor del desarrollo económico.

¿Es probable que vote Rechazo?

Si queda así, posiblemente sí. Creo que es mejorable y necesita hacerlo para que nos represente a todos.

¿Fracasó el proceso constituyente?

No necesariamente, porque no tenemos que plantearnos que esto termina en el plebiscito. Si gana el Apruebo o el Rechazo, igual hay mucho trabajo por hacer. Cuando uno lee la propuesta se da cuenta de la cantidad de artículos cuya bajada se resolverá en una ley que hay que hacer. Van a ser años en el Congreso. Esto no termina y sería un error pensar que todo lo que se ha hecho se bote.

¿Siente responsabilidad por haber promovido el Apruebo?

Esa visión no la comparto. Tenemos una presencia en el desencadenamiento del proceso y los que estábamos por el Apruebo creíamos en la necesidad de una reforma constitucional. Yo sigo creyendo que eso es necesario. No lo veo como una culpabilidad.

¿Cómo debiera ser la campaña por el Rechazo?

Lo peor que podría pasar en Chile sería replicar la polarización del Apruebo y el Rechazo como el Sí y el No o como el plebiscito anterior. Mi preocupación es que volvamos a polarizarnos. En la medida en que rostros políticos tomen la bandera, la probabilidad de polarización es mucho más fuerte y por eso es que mensajes de ciudadanos que reflejen cómo les afecta cada cosa es una mejor estrategia.

¿Fue un error que el senador Felipe Kast (Evópoli) anunciara un despliegue por el Rechazo?

Fue una opción que él tomó. Creo mucho en la lucha que da Felipe Kast por las libertades, él las siente amenazadas y eso lo impulsa a tomar estas decisiones. Tal vez se adelantó.

También fue criticado por difundir un video con contenido falso. ¿Complica su figura a Evópoli?

Muy pocos políticos piden disculpas y él lo hizo cuando se dio cuenta. Siempre estos ruidos generan una discusión interna, pero somos un partido bastante disciplinado y estas cosas se conversan. Él es un político muy fuerte, con ideas muy claras. Tiene capacidades políticas muy elevadas y eso lo lleva a veces a ser impulsivo en sacar adelante las cosas. Pero eso se combina con un partido que tiene más visiones, más personas, más disciplina, más orden. Tenemos que buscar orden.

Evópoli nació como una promesa de derecha liberal, pero ahora toma banderas más conservadoras. ¿Fue una promesa fallida?

Eso se mantiene completamente vigente y se debilitó, en parte, porque en la presidencial hubo una polarización muy marcada, donde las visiones de centro no tuvieron una buena representación. Pero la preocupación de Evópoli, una visión de una derecha abierta, reformista, que se atreva a cruzar algunas líneas sigue siendo el objetivo.

¿Pero no se han derechizado?

Uno puede tomar la postura de aprobar o rechazar, pero lo que nosotros vemos es que esto continúa y depende de cómo uno plantee la alternativa. Uno podría decir, “yo Rechazo y que se bote todo lo que se hizo”, y esa es una postura mucho más extrema. Pero se puede decir: “Yo Rechazo, pero propongo que se hagan ajustes”.

Ese debate se dará en la elección interna de Evópoli, si el partido se queda en el centro o se derechiza.

Pero en cada conversación interna del partido eso no aparece como un elemento de división. Pensamos más en el proyecto a futuro y en eso coincidimos bastante.

¿Evópoli debiera derechizarse?

La mayor parte de los militantes ingresó por la identidad más liberal y esa mirada de oxigenar la política, abrir caminos en la derecha.

¿Evópoli podría volver a optar por alguien como José Antonio Kast como su presidenciable?

Espero que la polarización que hemos vivido en el último tiempo se vaya mitigando y que seamos capaces de tener un diálogo más constructivo que nos ayude a un espectro político también más diverso, en que no necesariamente haya que optar por extremos, como pasó en la última elección presidencial.

¿Chile Vamos debiera aliarse con el Partido Republicano?

Puede haber alianzas circunstanciales cuando compartimos los objetivos, las dinámicas y los principios, pero no a todo evento.

¿Usted prefiere una oposición dura o dialogante?

Siempre voy a tender a buscar una buena relación interpersonal. Creo profundamente en los seres humanos. Sin embargo, el gobierno tiene el deber de cumplir con su obligación. Cuando se le agoten los recursos y necesite el apoyo de la oposición para sacar adelante iniciativas que favorecen a todas las personas, es bueno apoyarlo.

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