Juan Luis Ossa: “Hay una oportunidad para Chile Vamos de desmarcarse de la derecha radical”

“No es una buena idea hacer alianzas con sectores que no tienen tus mismos principios democráticos”, dice el historiador, que defiende la idea de incluir de antemano aspectos que considera “intransables” en la propuesta de nueva Carta Fundamental.


Ha seguido de cerca la negociación por el proceso constituyente, y la semana pasada participó proponiendo principios para una nueva Constitución. El historiador e investigador del CEP Juan Luis Ossa quiere que se llegue a puerto en las conversaciones, y en ello ve una oportunidad para la derecha y Chile Vamos.

¿La derecha se juega una oportunidad histórica en el proceso?

Hay una oportunidad de cumplir con la promesa que hizo Chile Vamos sobre la importancia de continuar con el proceso constituyente.

Al sector se le acusa de haberse opuesto siempre a los cambios.

No lo veo como una oportunidad de hacer algo que históricamente no se ha hecho antes, si no más bien como una oportunidad de cerrar un dilema, un problema que venimos acarreando hace 40 años y que no puede seguir abierto. Es complejo que se diga eso, porque si la derecha se hubiera opuesto a los cambios constitucionales el 2005 no habrían ocurrido las reformas. La afirmación no es históricamente correcta.

¿Puede marcar un antes y un después para la derecha en términos de renovación?

Siempre todas las corrientes políticas quieren ir un paso más allá de sus ancestros. Lo que yo veo ahora es una oportunidad de marginarse o desmarcarse de los sectores más radicales de la derecha. Veo un convencimiento por parte de Chile Vamos de continuar con esto, cuestión que no veo en los republicanos y en los sectores más radicales.

¿Chile Vamos debe alejarse del Partido Republicano?

Sí, yo creo que no es una buena idea hacer alianzas o coaliciones con sectores que no tienen los mismos principios democráticos que tú tienes. Y ellos tienen una concepción de democracia que es muy distinta.

¿La negociación constituyente influirá en la reconfiguración de la derecha?

Se está produciendo una reconfiguración del panorama político, pues por primera vez el eje del Sí y el No se quebró electoralmente hablando. El Rechazo, al haber sido tan amplio, tan diverso, muestra que la división taxativa, polar, entre las izquierdas y las derechas, herederas del Sí y el No, ya no corre.

¿Cuál es el desafío para la derecha?

Aquí veo una oportunidad -más que un desafío- de que distintos sectores que se identifiquen con la centroderecha se sienten a conversar y a elaborar ciertos principios comunes que puedan ser beneficiosos para el país. En otras palabras, conservadores, liberales, socialcristianos, comunitaristas, comparten muchas más cosas de las que históricamente se ha creído.

¿Evalúa bien cómo partieron las negociaciones?

A pesar de algunos ripios y críticas, en las últimas semanas he visto una buena política. He visto a actores de los poderes constituidos dispuestos a sentarse a la mesa a negociar, a dialogar. Yo sé que hay mucho columnista ansioso. Sobre todo en Apruebo Dignidad, mucho ansioso con llegar rápido a un acuerdo. Pero hay que analizar el resultado del Rechazo.

¿Cómo ha visto al gobierno? Se le critica no tener autocrítica del resultado del plebiscito.

Lo que le ocurre al Presidente es que un día dice una cosa y otro día dice otra. Y ese es un problema. Yo no sabría explicarle a un extranjero qué piensa Boric del resultado del 4 de septiembre. Porque no se han dado el tiempo de hacer un análisis estructural de lo que aconteció, primero en la Convención y luego en el resultado. Pocos días después del plebiscito, los ministros decían que querían bailar cueca el 18 con un acuerdo sellado. Eso es imposible. Para que resulte el nuevo proceso hay que dar certezas y no se puede repetir lo mismo que no funcionó. Eso requiere una reflexión más pausada. Esperaría que el gobierno entendiera eso y mantuviera su rol más bien de acompañante que de protagonista.

Esta semana la discusión se ha centrado en los bordes. ¿Es correcto instalar el contenido desde antes?

Prefiero hablar de principios y tiene por objetivo generar certezas. Se necesita equilibrar dos tipos de legitimidad. Por un lado, la legitimidad democrática, es decir, que el órgano constituyente sea elegido 100%. Pero al mismo tiempo, necesitamos una legitimidad de ejercicio. Esto es que esos convencionales sepan exactamente a qué van y la ciudadanía también.

A la derecha la acusan de pasar “gato por liebre”. ¿Hay riesgo de instalar previamente contenido?

No. El órgano debe tener suficiente autonomía para generar su propuesta constitucional, pero al mismo tiempo esa propuesta tiene que ser suficientemente técnica para que efectivamente lo que tengamos a finales del próximo año sea una Constitución y no un programa de gobierno. Establecer ciertos principios que están en la base de la tradición constitucional chilena me parece sumamente razonable. No es coartar la deliberación democrática señalarle al órgano que no tiene un mandato originario, sino que más bien debe ser deferente con el pasado.

¿Qué principios hay que incluir?

Que haya tres poderes del Estado, un bicameralismo que garantice una correcta actividad parlamentaria. La unidad e indivisibilidad del Estado, la existencia de una sola nación, el derecho de propiedad, la autonomía del Banco Central. Son todas cuestiones que están en las bases de la tradición constitucional y que no es necesario ni conveniente borrarlas con el codo. Un principio intransable es decir que Chile es una república democrática, o que existen tratados de derechos humanos que debemos seguir respetando.

A la derecha se le acusa de sentirse dueños del 62% por cómo han llevado la negociación.

Yo no lo veo así. Sí vi que sobre todo la izquierda más radical se sintió dueña del 80% en el plebiscito de entrada. Y que eso les habría dado carta blanca para hacer y deshacer como estimaban conveniente. Si la derecha hiciera algo parecido con el 62% del plebiscito de salida sería un error. Porque el Rechazo fue muy diverso, se juntaron fuerzas que históricamente no habían estado juntas.

¿Cómo debiera ser este órgano constituyente?

Creo en un órgano 100% elegido, pero que tenga un apoyo muy explícito de acompañamiento por parte de los expertos. Ese órgano debe ser bastante más pequeño que el que acaba de terminar. No creo que los independientes deban ir en listas bajo ningún aspecto. Deben o competir solos o formar parte de las listas de los partidos, y por supuesto los escaños reservados a pueblos indígenas deben ser mucho menores que los que hubo en la Convención.

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