Salud detecta variaciones de precios de hasta un 1.800% para un mismo examen

Covid-19. Imagen referencial.

Una primera versión del comparador de precios de la Superintendencia de Salud estará disponible durante la próxima semana.

Análisis de la Superintendencia de Salud consideró los precios promedio de las 18 clínicas que más facturan en el país,a partir de las 24 prestaciones más frecuentes. La información estará disponible la próxima semana en un visor comparativo para que los afiliados puedan cotizar órdenes de laboratorio e imagenología.




Dependiendo de la clínica donde se atienda el paciente, un examen de laboratorio simple, como un hemograma -examen de sangre en horario hábil y en modalidad ambulatoria- puede registrar diferencias de precio de hasta un 628%.

Entre los exámenes de imagenología con un costo más elevado, la resonancia magnética de columna -en horario inhábil- puede llegar a costar desde los $211.175 a los $936.023, lo que se traduce en una variación de 343%. Con un menor valor, pero con la máxima variación registrada, un análisis de glucosa en sangre puede variar entre los $1.440 y los $27.837, una diferencia -respecto del valor más bajo- que alcanza un incremento de un 1833%. O de casi 20 veces el precio más económico.

Este análisis, que tomó en cuenta los 14 exámenes más comunes de imagenología, y otros 10 de laboratorio, fue realizado por la Superintendencia de Salud, a partir de las facturaciones de los prestadores privados de las isapres y el precio promedio por atención en las 18 clínicas con mayor actividad en el país.

La información estará disponible al público durante la próxima semana, en un comparador de precios online para que los pacientes puedan cotizar los precios que se puede llegar a pagar por clínica en cada una de las prestaciones, permitiéndoles así elegir el valor que les sea más conveniente.

Con los datos que ya están disponibles en la fase piloto del visor, es posible detectar que un examen de orina -o urocultivo- para horario hábil y en modalidad de atención ambulatoria es más económico en Clínica RedSalud Providencia ($3.983), mientras que en Clínica Alemana de Santiago tiene un costo facturado promedio de $ 30.992. Casi ocho veces más que el valor más bajo del mercado.

En el caso de uno de los exámenes de imagenología más comunes, como la mamografía, el valor más económico lo registra un prestador regional, como es Clínica Biobío. Mientras que en Santiago, Clínica Dávila es el recinto más competitivo en precio. En cambio, Clínica Las Condes junto a Alemana registran valores cercanos a un 400% superior al costo más bajo (ver infografía).

El superintendente de Salud, Patricio Fernández, explica que “nuestro objetivo es crear una herramienta que sea útil, a partir de la información que nosotros como Superintendencia de Salud manejamos. Cada mes, las isapres deben entregar los ‘archivos maestros’, donde se da cuenta de la bonificación que realizan a las prestaciones otorgadas en las clínicas, y en base a eso, nosotros podemos calcular los precios promedio de los exámenes de laboratorio e imagenología”.

Con esta información, señala la autoridad, “disponibilizaremos esta herramienta para que las personas puedan ver las diferencias de cobro que existen entre una clínica y otra, y dentro de una misma clínica, en horario hábil e inhábil”.

Fernández, además, agrega que la idea es ir perfeccionando este visor, para mejorar los problemas de información y precios que afectan a los usuarios del sistema privado. “La idea es llegar a un momento en el que podamos ingresar los planes de salud y que se arroje, de manera automática, el gasto de bolsillo que tendrá cada afiliado, considerando su cobertura”, dice.

Desde la dirección de estudios y desarrollo de la entidad, la jefa de esta unidad, Mercedes Jeria, explica que en el visor también se incluirá la variación de estos precios respecto del arancel de Fonasa. Es decir, los precios que fija el seguro público para las mismas prestaciones, y el coeficiente de variabilidad dentro del mismo prestador, pues los precios promedio facturados que allí se muestran no corresponden al valor de bolsillo como tal.

Por ello, con esos dos indicadores, las personas podrán saber cuánto puede oscilar una misma factura en un mismo prestador, según las coberturas de los planes y los seguros complementarios. Sobre los 18 prestadores que se analizan en el visor, Jeria explica que “escogimos a los que más facturan, que en conjunto representan a un tercio del total facturado en los prestadores privados en todo el país. No necesariamente los que más prestaciones dan, sino los que más concentran los montos. Tomamos solamente clínicas cerradas de alta complejidad”.

Prestadores justifican precios

En varios exámenes, Alemana registra los precios más altos y con mayor variación respecto del arancel establecido por Fonasa. Por ejemplo, el perfil lipídico se factura en promedio en $47.512. Es decir, tiene un valor aproximado que corresponde a 5,5 veces al precio establecido por el seguro público.

Requeridos por La Tercera, su gerenta comercial, Carolina Jara, explica que “en el laboratorio clínico, como en el servicio de imágenes, se destinan los recursos necesarios para estar a la vanguardia mundial”. Jara agrega que “se caracterizan por su precisión, rapidez y atención continua para una amplia variedad de exámenes”. Asimismo, precisa que en ese prestador, “solo un 27% de los pacientes paga valor particular”.

Fachada Clinica Alemana.

En el otro extremo están las clínicas de RedSalud CChC, que se posicionan como uno de los prestadores más económicos para los exámenes de laboratorio más frecuentes. Desde la entidad señalan que “cerca del 50% de nuestros pacientes son Fonasa, quienes acuden a nosotros porque encuentran resolutividad a precios competitivos y con un alto estándar de calidad de salud y experiencia de servicio”.

Clínica Indisa, dependiendo de la prestación, se posiciona como un recinto de bajos precios a intermedios. Claudio García, gerente comercial del establecimiento, explica que sus precios “son cercanos a los de Fonasa, porque contamos con convenio vigente con el seguro público. De esta manera, nos basamos en dicho arancel”. Con una banda de precios similar a la de Indisa, el gerente general de Clínica Dávila, José Ignacio Valenzuela, asevera que “somos capaces de dar una atención de altísima calidad y complejidad, con todas las especialidades y servicios a precios asequibles”.

Hacia el oriente de la capital, Clínica Universidad de los Andes registra valores promedio entre medios a altos. Aunque si se mide con otras clínicas del sector muestra aranceles “comparativamente más bajos”, señala María Paz Barahona, directora comercial del recinto. “Son varios los factores que inciden en la definición de aranceles: incorporación de tecnología, que permite no solo mayor rapidez en entrega de resultados, sino que también mayor resolución, sensibilidad y precisión”, agrega.

El director del Instituto de Salud Pública de la Unab, Héctor Sánchez, asegura que “históricamente, cuando se ha hecho un análisis comparativo de distintos prestadores, uno encuentra variaciones de precios sustanciales: 500%, 800%, hasta 1000%, principalmente en laboratorio como en imagenología. La primera razón es la calidad de los equipos e infraestructura, pero eso no justifica en absoluto la diferencia de precios. Y lo segundo, son razones de tipo estrictamente comercial. Como algunos prestadores apuntan a mercados menos sensibles al precio, cobran de manera injustificada al valor real. Las grandes clínicas, en general, tienen seguros complementarios, y el objetivo es bajar la sensibilidad al precio. En definitiva, cuando compra un examen, sale “barato”, porque ya lo pagó antes”.

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