Chevrolet Tracker: una renovación construida sobre cuatro pilares

La nueva generación del SUV da un paso importante en tecnología, conectividad, eficiencia y seguridad. Ahora proveniente desde Brasil, es una de las grandes apariciones del presente año y con méritos sólidos para convertirse en uno de los mejores del segmento.




El mercado de los SUV compactos recibió hace unas semanas un actor que amenaza con convertirse en protagonista. En realidad, es un retorno, pero con tantas modificaciones que poco queda de la generación anterior.

Hablamos del Chevrolet Tracker, modelo que ahora llega desde las instalaciones que la marca tiene en São Caetano do Sul, Brasil. En la tierra de la samba forjó una nueva identidad, creció en tamaño y se enfocó a la eficiencia, funcionalidad y conectividad, dejando la seguridad como la cuarta pata de una mesa que se siente realmente firme.

A nivel de diseño cumple con lo que se ofrece en el segmento. Un frontal grande, de líneas robustas en las que se ve un guiño al Camaro, con la separación de la rejilla separada por una barra cromada, dejando el corbatín en la parte superior. Las líneas en forma de L invertida que bordean los neblineros son otra pequeña muestra de la relevancia del musculoso deportivo.

Por el costado se mantiene la fuerza que se ve en el frontal, con llantas de aleación bitono de 17′' y pasos de ruedas marcados que, a diferencia de otros modelos, tienen una forma menos redonda que en otros vehículos, algo llamativo puesto que eso es más similar a lo que encontramos en un Jeep Renegade. En la zaga, grandes grupos ópticos y el pequeño spoiler cierran el correcto diseño.

En el interior es donde encontramos las mayores falencias. Pese a tener una imagen moderna y que a la vista se ve bien, los plásticos se sienten algo duros en el panel y las puertas, lo que no entrega la mejor percepción calidad. Eso sí, la comodidad y la posición de manejo suple esa falencia y nos encontramos con asientos que afirman bien, que sujetan en la zona lumbar.

Otro detalle que nos extrañó fue la ubicación de los mandos para ajustar el clúster a color de 3,5 pulgadas del tablero. Pese a que volante tiene botones para manejar el control crucero, la distancia para la alerta de frenado y teléfono, el resto de la información se ajusta desde un mando en la varilla que mueve el limpiaparabrisas, algo muy poco intuitivo.

Salvo esos detalles, el resto son solo elogios. Una pantalla táctil de 8′' pulgadas a color de gran resolución domina el panel central. Es compatible con Android Auto y Apple CarPlay y también actúa como espejo (Mirror Link). Eso sí, lo más interesante es el paso adelante que confirma la marca en conectividad, replicando lo que estrenó con el Chevrolet Onix Sedán.

Se trata de la conexión wifi que tiene el SUV, lo que le permite trabajar como un verdadero router, permitiendo que hasta siete dispositivos se conecten a la par. Esto es algo que adquiere gran relevancia para los usuarios jóvenes, permite que siempre haya conectividad y aunque es un servicio que tiene un costo mensual, nos permite tener una intensidad de señal doce veces mayor a la que tenemos con nuestros dispositivos móviles.

Y si el tema de convertir el auto en una antena móvil es interesante, no es menor también el sistema OnStar -de costo gratuito el primer año- que permite tener un asistente de la marca 24/7. Para activarlo, basta con presionar un botón en la zona donde están los mandos del sunroof o en la pantalla central, mecanismo que es una enorme ayuda, ya que podemos avisar en caso de un problema, incluso si no estamos nosotros involucrados. Un sistema que marca diferencia con el resto de las marcas y que mejora ostensiblemente el servicio de posventa.

Eficiente y seguro

Si la preocupación por la comodidad y la conectividad eran un punto alto, a la hora de movernos también nos encontramos con sorpresas gratas. Y todo por ciertos temores generados al ver la ficha.

Es que el nuevo Tracker -en sus cuatro versiones- se mueve por un motor de tres cilindros de 1.2 litros turboalimentado, que genera 130 Hp. Si bien la potencia nos resulta suficiente, lo que ayuda en este trabajo es el excelente torque de 190 Nm que entrega desde apenas las 2 mil revoluciones. Así, nos sentimos en un vehículo ágil, dinámico, que se mueve firme y que entrega un alto confort de viaje gracias a un sistema de suspensión que absorbe sin problemas las imperfecciones del camino. Además, es considerado con el bolsillo, promediando un rendimiento homologado de 14 km/l.

El buen trabajo del motor está apoyado por la buena relación de la caja automática de seis velocidades, que avanza de manera rápida y de forma progresiva. Ahora, el que no disponga de un manejo secuencial tradicional, tampoco de paddle shift, nos priva de mayor entretención y de mayor dominio, especialmente cuando queremos hacer aceleraciones repentinas o recuperaciones importantes.

Lo que sí nos encontramos es un un selector en el costado superior del pomo. Esto sirve cuando dejamos la caja en L y permite definir la marcha más alta a la cual nos moveremos, algo que ayuda al movernos en una cuesta, donde podemos setear una segunda o tercera marcha como máximo, o en el caso de llevar un carro extra. Pero no es que nos permita ir subiendo y bajando las marchas como en un manejo secuencial al que estamos acostumbrados en muchas transmisiones automáticos, ya que solo dejará que la caja suba o baje -de forma automática- hasta la marcha que establecimos de forma manual como máxima. Un manejo secuencial tradicional lo hubiésemos agradecido.

En el resto de la experiencia de manejo podemos señalar que la aislación no es un aspecto en el que sobresalga, lo que se entiende por la presencia del motor de tres cilindros. La dirección, por su parte, tiene buen tacto, se va sintiendo lo que está en el piso y aunque no tiene el comportamiento de un hatchback o un sedán, pese a compartir la misma plataforma con el Chevrolet Ónix Sedán, tampoco se siente inestable y afronta con aplomo la entrada y salida de curvas, con ligeras transferencias de peso.

Para completar, el enorme equipamiento de seguridad, aunque en un modelo que se acerca a los 17 millones en precio de lista es algo que se debe exigir. Aquí, destacan los seis airbags de serie, los frenos ABS+EBD, cámara de retroceso, sensores de estacionamiento y el asistente de arranque en pendiente. Eso sí, también destaca por incorporar elementos que son de marcas de alta gama, como la alerta colisión frontal, y el de seguimiento a distancia ajustable desde el tablero como indicamos anteriormente y que nos indica mediante tres luces rojas en el parabrisas. También destaca el sistema de frenado automático a baja velocidad y la alerta de punto ciego con un indicador grande en la carcasa del retrovisor.

En consecuencia, un gran avance respecto del modelo saliente, pese a que ahora no tenga entre las opciones la tracción integral. Pero gracias a un atractivo diseño, altísima conectividad, buen andar, eficiencia en el rendimiento y un nivel de seguridad que confirma los pasos que ha dado Chevrolet en este sentido le permite instalarse como uno de los modelos más interesantes de este segmento de compacto de SUV.

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