Cristián de la Fuente: el regreso

El actor chileno volvió a Chile hace solo un par de meses para cumplir el sueño de su única hija: poder vivir acá los últimos años del colegio. De sus dos décadas en Estados Unidos, de sus proyectos futuros, de los cambios que vivirá el mundo y Chile después de esta pandemia habló en una entrevista en el Instagram Live de @mtlatercera.




Cristián de la Fuente está de vuelta en Chile e instalado en su hogar en Vichuquén, su lugar de "residencia", como explica él. Luego de más de dos décadas en el extranjero, el actor chileno regresó al país a pedido de su única hija con Angélica Castro, quien, como regalo de cumpleaños, les pidió poder vivir los últimos años del colegio en Chile, para, lo más probable, regresar a estudiar teatro a Estados Unidos una vez finalizada su etapa escolar.

Llegó en diciembre, directo al lago de la Séptima Región, y justo cuando debía comenzar a buscar casa en Santiago, comenzó la gran crisis sanitaria, por lo que decidió quedarse allá "hasta cuando pase todo esto", dijo en la entrevista que concedió en el Instagram Live de @mtlatercera.

"En marzo fuimos a buscar casa a Santiago y justo después de eso nos pilló la cuarentena y decidimos quedarnos acá, porque básicamente no tenemos otra casa".

¿Cómo compatibilizarás tu trabajo en el extranjero con tu vida en Chile?

Si bien nos mudamos para acá, voy a seguir trabajando afuera. Esta va a ser nuestra base, deberé estar un poco más de tiempo arriba del avión para cumplir con mis compromisos laborales y mis proyectos que ya tengo afuera, pero estamos felices de poder cumplirle el sueño a Laura. Ella tiene ganas de estar y vivir la experiencia de desarrollar los últimos años del colegio acá.

¿En qué proyectos estás?

Estoy en una serie que iba a empezar a filmar en abril la segunda temporada, y en octubre la tercera. Ahora haremos ambas partes en octubre, si todo está en calma para esos meses. No puedo adelantar mucho del proyecto, pero es una serie que me tiene muy contento, para una plataforma digital, con formato cine, con pocos capítulos, por lo que se puede trabajar con más tiempo y que tenga una calidad mejor.

¿Y en Chile?

Bueno, con todo lo que está pasando nosotros como actores no podemos hacer teletrabajo, pero Angélica empezó a hacer un programa en la mañana por Instagram y le empezó a ir súper bien y se nos ocurrió una idea media loca, llamamos a un par de personas que les gustó la idea y quizás terminemos haciendo un programa luego en la televisión chilena.

¿Cómo explicas el cariño que la gente les tiene a ustedes, a pesar de que llevan mucho tiempo fuera?

Creo que la única explicación que le veo es que nosotros hemos invertido en eso conscientemente. Desde que nos fuimos hace más de dos décadas, todos los años hemos venido mínimo 10 veces al año a Chile. Hemos venido tanto, que Laura quiso venirse a vivir para acá.

¿Cuáles son las diferencias que has visto en el Chile de hoy, 20 años después?

Es distinto incluso el Chile de hace un año. Yo creo que aún no vemos todos los cambios, no solo después del 18 de octubre, sino también después de este virus. No vamos a ser los mismos después de esto. Habrá matrimonios que no van a aguantar la cuarentena, otros que se reconciliarán. Hay gente que tendrá que reinventarse.

¿Cómo enfrentan estos cambios como familia?

A Laura le hemos inculcado el respeto frente a las personas que piensan distinto. Creo que nadie quiere un Chile con desigualdades, y hay distintas formas de lograr la justicia y la igualdad, y la única forma de hacerlo es con respeto, con trabajo, con diálogo. Los cambios parten por uno.

¿Cuál es tu relación con los autos?

Siempre me gustaron mucho. Cuando tenía 18 años participaba en las carreras que se hacían en Apoquindo frente al Pollo Stop. Me retiré cuando le gané en mi Fiat arreglado a un Mini.

Por eso, cuando me invitan a participar en la película Driven (2001), no sabía si cobrarles o pagarles yo. Siempre fui fanático de las carreras.

Cuando me contrataron para la película me contacté con Eliseo Salazar, a quien yo no conocía en persona. Lo llamé para que me ayudara y me guiara en el mundo del automovilismo por dentro. Y él fue muy generoso. Lo fui a ver correr a Las Vegas, me mandó todo para asistir. Lo que él hizo por mí fue heavy. Y eso me ayudó mucho para entender las carreras por dentro.

Tuviste la oportunidad en el verano de ir a ver la Fórmula E, ¿qué te pareció?

Estuve invitado a la fecha en Santiago por Jaguar, marca de la cual soy embajador. Era mi primera vez en este tipo de competencias, y si bien me entretuve mucho, me faltó un poco el ruido de los autos.

Y tu otra pasión son los aviones...

Sí, algo tengo con la adrenalina. Soy piloto de avión, de helicóptero, vuelo acrobacia y soy oficial de reserva de la Fuerza Aérea, trabajo en las relaciones públicas de los Halcones. La libertad que tienes volando, lo que uno siente, es mágico.

¿Qué fue lo que más te impresionó en las dos décadas que viviste en Estados Unidos?

El estreno de Driven, por lejos. Fue heavy. Cuando iba caminando en la alfombra roja, fue increíble estar ahí.

¿Nunca sentiste que se te podían subir los humos a la cabeza?

No. Creo que más allá de que a uno le pueda ir mejor en la vida, uno sigue siendo el mismo, o así debería ser.

Yo creo si uno tiene eso claro, la vida es bastante más fácil y uno sufre menos. En esta carrera uno vive en una montaña rusa. A veces estás arriba y otras abajo.

Uno aprende a crear la tolerancia al rechazo y aguantar, y fui capaz de seguir avanzando y seguir por mis sueños.

¿Cuál fue el proyecto que más te ha gustado hacer?

Después de Driven, yo creo que es Prófugo, la serie de televisión que producimos desde Chile. Porque estuve desde la génesis. Ahí me di cuenta de que me gustaba la producción, me picó el bichito por esta área.

Mi idea es seguir haciendo las dos cosas. En el 90% de las cosas que he producido he terminado actuando.

Y ¿cómo ha sido rodearse de las figuras de Hollywood?

Por ejemplo, con Sylvester Stallone tuve una muy buena relación. No es que él me viera como un hijo ni yo como mi papá, pero sí él tenía a quién contarle las historias y yo tenía alguien que me las contara.

Lo más divertido con él fue ver una pelea de Óscar de la Hoya en su casa, lo más surrealista que he vivido. No sabía si me había mareado con el puro o había tomado mucho vino, pero ver a Stallone hablarle a Óscar de la Hoya mientras transmitían la pelea en una pantalla gigante fue muy divertido, era ver a Rocky hablarle... fue muy loco.

¿Tu sueño a realizar?

Mi sueño laboral siempre ha sido poder trabajar con Al Pacino, pero hoy mi sueño es ser abuelo. Mi sueño es que Laura haga su familia, mi prioridad no va por mí hoy. No estoy dispuesto a sobreponer mi trabajo sobre mi familia. Mi sueño es que Laura sea feliz.

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