Renault Clio: la dinastía francesa vive una nueva era de esplendor

El compacto de la marca gala sorprende con un andar sólido, directo y ágil. Sin duda, uno de los grandes estrenos del año.




El Renault Clio es uno de los modelos más importantes en la historia de Renault. Desde su aparición en 1990 marcó pauta, no solo por ganar los premios más destacados, sino por empezar un proceso que algunos señalan como democratizador de la industria automotriz, puesto que fue de los pioneros en incorporar en vehículos generalistas elementos presentes en modelos de marcas premium.

En sus cuatro generaciones anteriores, Renault ha vendido más de 15 millones de unidades en todo el mundo, convirtiendo a este compacto en el modelo francés de mayores ventas en la historia.

Ahora llegó a nuestro país la quinta generación y la verdad es que tiene capacidad de sobra para reverdecer laurales debido a su gran andar, correcto equipamiento y un razonable precio, algo que por estos días es cada vez más difícil de hallar.

¿Es muy diferente a la generación saliente? La verdad es que a nivel de diseño encontramos una línea más continuista que rupturista, se mantiene el mismo concepto juvenil, pero se le incorporan elementos como una barra de piano black sobre una pequeña parrilla tipo panal de abeja que deja en el centro como elemento dominante el rombo cromado.

El estilo de los grupos ópticos mantiene la forma C-Shape (tipo corchete), pero en esta ocasión la parte inferior se incrusta en el parachoques. Y como ya comienza a ser una constante, las luces llevan tecnología LED.

Por el costado, en nuestra edición de prueba (Intens) destaca el nuevo diseño de llantas de 17′', las cuales, según la marca, lucen un dibujo inspirado en la Torre Eiffel. Con imaginación se logra el efecto.

En esta imagen juvenil, junto a una línea de cintura ascendente, se suman elementos cromados en los bordes de las ventanas tinteadas y en la zona baja de las puertas, donde aparece grabado el nombre Clio. Además, sobrevive al cambio de generación el tirador de la puerta trasera escondido en el marco de la ventana, junto al pilar C, lo que permite mantener la limpieza de la carrocería.

En la zaga, los grupos ópticos también se modernizan y se vuelcan hacia el centro del portalón, donde descansa el emblema de la marca y el nombre del modelo en tonos cromados, completando un correcto rediseño, que no es revolucionario, pero que permite establecer un puente entre ambas generaciones.

En el interior las modificaciones ya son mayores. Existe un salto en calidad percibida, mejores materiales al tacto, buen grip del volante, una estética más limpia y muy buenas terminaciones.

Pese a que en esta ocasión el nuevo Clio es un poco más corto que la edición saliente (-14 mm), llegando a 4.050 mm de largo, 1.798 mm de ancho y 1.440 mm de alto, la verdad es que eso no se siente, es más existe un mejor aprovechamiento del espacio, con varios espacios para guardar objetos aunque no sean de gran volumen.

En el puesto de conductor tenemos buena visibilidad, pero para acomodarnos debemos hacerlo mediante ajustes manuales. No es nada del otro mundo y es sencillo encontrar rápidamente una buena posición de manejo. Lo del “pero” es porque quizás estamos mal acostumbrados a regulaciones eléctricas.

Frente a nuestros ojos, una pantalla digital de 7′' a color (de 4,2′' en la versión de entrada) donde vemos la información del vehículo. Eso sí, no es tan personalizable, pero su definición es muy buena y tenemos los datos básicos, además de visualizar dispositivos de seguridad como el control crucero, el cual manejamos desde los mandos del volante.

En infoentretenimiento, el sistema se concentra en una nueva pantalla táctil de 7′' de tipo flotante, compatible mediante cable con Apple CarPlay y Android Auto.

Lo bueno es que en este Clio la carga es inalámbrica, o sea, si se nos olvida el cable del teléfono, igual podremos cargarlo, pero no enlazarnos a los sistemas operativos. Una por otra si somos olvidadizos.

Las plazas traseras extienden la buena sensación de la zona delantera, con buena materialidad, combinando tela con eco cuero, y aunque no es lugar más cómodo de la tierra (es un auto compacto), se nota preocupación de la marca por maximizar espacio, con detalles como la forma más anatómica en el respaldo de los asientos delanteros, lo que permite tener un par de cm para las rodillas.

Lamentablemente, en esta zona el túnel de la transmisión es muy alto, por lo que la persona que va en el centro sí sufrirá un poco con sus piernas, más considerando que la consola central toma también quita una parte del espacio. Ahora, dos adultos no tienen inconvenientes.

El buen aprovechamiento del espacio interior se replica también en el portamaletas. Con una boca amplia, esta zona ahora crece 30% respecto de la edición anterior y permite llevar más equipaje, alcanzando 391 litros de capacidad, uno de los más amplios en este segmento B. Además, en esta versión Intens, existe un doble fondo en el maletero, lo que permite guardar objetos más pequeños y que queden más escondidos.

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La quinta generación del Renault Clio sorprende en el andar. Lo manejamos hace unas semanas en su lanzamiento y ya nos había dejado un buen sabor de boca con una toma de contacto principalmente en autopista.

Ahora le dimos un manejo más concentrado en la ciudad y nos sorprendió la energía y la respuesta que entrega desde su motor tricilíndrico de 1.0 litros turbo (reemplaza al 0,9 litros), el cual desarrolla 100 Hp (+10 Hp que el Clio IV) con un par de 170 Nm (+20 Nm), asociado a una caja manual de 5 velocidades.

Desde el comienzo nos encontramos con un vehículo ágil, directo, con buena respuesta. Nos permite movernos con facilidad por las calles, es amigable al tacto y bastan unos metros para sentirnos muy cómodos, puesto que la entrega de potencia es constante.

Los cambios de marcha son relativamente rápidos y eso es bueno, ya que siempre podemos estar en rangos de revoluciones bajos, pero si es necesario ir más arriba, no se acompleja y exhibe una llamativa elasticidad de motor, cualidad que incluso nos permite olvidar que solo tenemos cinco marchas. Claro, una sexta seguramente permitiría ir aún mejor, pero la verdad es que no sufrimos en demasía esa ausencia de una sexta velocidad. Incluso en recuperaciones muestra buen rostro, ratificando lo que mencionábamos de la elasticidad del motor que permite moverse en amplios regímenes sin dificultad.

Lo pasamos bien manejando este Renault Clio, no lo vamos a negar. Es uno de los vehículos que nos hubiésemos dejado por varios días más. Siempre va estable, no desconoce en movimientos repentinos y tampoco tiene un sonido excesivo que se traspase al habitáculo, a pesar de ser un tres cilindros. En carretera, además, llama la atención lo aplomado que va al pavimento. Ni siquiera a altas velocidades se desacomoda y algo que podía ser lógico, como es la vibración del volante, tampoco está presente.

No queremos exagerar o que pasemos por embajadores de la marca, pero llama poderosamente la atención el buen andar, la seguridad que entrega y la serenidad que nos permite llevar mientras estamos al volante. En ese andar firme, algo que ayuda es la altura al suelo, que en esta generación se redujo 30 mm, quedando ahora en 120 mm.

Con esto, el nuevo Clio nos entrega un centro de gravedad más bajo, lo que sumado a una plataforma muy bien lograda (es la CMF-B que desarrolló en la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi) y un chasis bien trabajado, logra un resultado sorprendente, de hecho, creo que en este segmento solo el nuevo Peugeot 208 nos había parecido de un andar superlativo, lista a la que ahora sumamos al modelo con el rombo en el frontal.

Ahora, al leernos, no vaya a pensar que es un hot hatch o un deportivo compacto. Siempre lo estamos analizando en el segmento al que pertenece, contra un VW Polo, un Citroën C3 o el mismo Peugeot 208 y en ese mundo muestra enorme solidez por el motor, por la caja, por el chasis, pero también por la dirección que es bastante directa y por la suspensión que entrega seguridad en curvas y que además soporta ese buen andar, pero sin sacrificar confort de marcha.

El rendimiento es otro factor que apoya las bondades del nuevo Clio. Según la marca, homologa 17,5 km/l en régimen mixto, pero la verdad es que nuestra prueba fue bastante menor (más cerca de los 14-15 km/l al finalizar), aunque no le dimos muchas opciones al modo Eco para mejorar esa ponderación.

Nos gustó el andar, no hay duda. Pero también nos agradó que el precio no estuviera ni cerca de los $ 20 millones, de hecho, la versión tope de gama que manejamos tiene un valor de $ 15.690.000, pero su equipamiento de seguridad no es muy generoso y solo incluye seis airbags y un par de ayudas al manejo, como el arranque en pendiente o el frenaje de emergencia.

Este punto es el que nos gustaría que se pudiese elevar, que tuviese un mayor equipamiento de seguridad, aunque eso obviamente llevaría a un precio más alto. Pero de andar, sin duda que será uno de los grandes estrenos del año.

Ficha técnica

Renault Clio Intens

  • Motor: 1.0 litros turbo
  • Potencia: 100 Hp
  • Torque: 170 Nm
  • Caja: Manual 5 velocidades
  • Tracción: delantera
  • Largo x ancho x alto: 4.050 mm x 1.798 mm x 1.440 mm de alto
  • Distancia entre ejes: 2.583 mm
  • Airbags: 6
  • Precio: $ 15.690.000

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