Arzobispo remece al Vaticano y cuestiona al Papa por casos de abusos

El Papa Francisco celebra la misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias ayer en el parque Phoenix, Dublín.

El exnuncio Carlo Maria Vigano acusó al Pontífice de “encubrir” los escándalos de abusos en EE.UU. y le exigió la renuncia. También lo cuestionó por “proteger” a Errázuriz y a Ezzati en Chile.


Al menos ocho veces pidió perdón el Papa Francisco durante su intervención con la que reemplazó el rito penitencial que dio inicio a la misa de clausura del Encuentro Mundial de las Familias en el parque Phoenix, en Dublín. La visita de dos días del Papa a Irlanda fue eclipsada por los escándalos de abusos sexuales cometidos por miembros de la iglesia en ese país y por la carta del arzobispo Carlo Maria Vigano que acusó de “encubrimiento” al Papa. Como muestra de lo complejo del viaje papal, en la última misa que celebró asistieron unas 130 mil personas según la policía, en un espacio para 500 mil. En su visita en 1979, Juan Pablo II reunió 1,2 millones de personas en este mismo lugar.

“Pedimos perdón por los abusos en Irlanda, los abusos de poder, de conciencia y abusos sexuales perpetrados por miembros con roles de responsabilidad en la iglesia”, señaló el Papa Francisco.

Pero el perdón del Pontífice pasó a un segundo plano después de la publicación el sábado de una carta de 11 páginas del arzobispo Vigano, exnuncio apostólico en Estados Unidos, que pidió la renuncia del Papa Francisco, a quien acusó de encubrir episodios de abusos en la Iglesia en EE.UU.

Vigano expone que el Vaticano sabía hace 18 años que el cardenal estadounidense Theodore McCarrick abusaba de seminaristas y a pesar de esto fue ascendido.

“Un secreto a voces en el seminario que el arzobispo (McCarrick) ‘compartía su cama con seminaristas’ e invitaba a cinco cada vez para que pasaran con él el fin de semana en su casa en la playa”, denunció.

El arzobispo Vigano -que forma parte del ala conservadora del Vaticano en pugna con Francisco- afirma que escribió más de una carta sobre los hechos de McCarrick que “eran tan graves y abominables que provocaban en el lector desconcierto, repugnancia, profunda pena y amargura”.

En la carta publicada por medios católicos conservadores de Estados Unidos señala que Benedicto XVI se enteró de las acusaciones contra McCarrick y le impuso sanciones canónicas en las que debía retirarse de la vida pública ante las acusaciones en su contra.

Según Vigano, al poco tiempo que asumió el Papa Francisco en junio de 2013, se reunió con él. El Pontífice, según la carta, le preguntó directamente “¿cómo es el cardenal McCarrick?”, lo que el nuncio le dijo: “No sé si usted conoce al cardenal McCarrick, pero si le pregunta a la Congregación para los Obispos, hay un dossier así de grande sobre él. Ha corrompido a generaciones de seminaristas y sacerdotes, y el Papa Benedicto le ha impuesto retirarse a una vida de oración y penitencia”.

Ante las acusaciones, el Papa “no hizo el más mínimo comentario a mis graves palabras y su rostro no mostró ninguna expresión de sorpresa, como si ya conociera la situación desde hace tiempo”, explicó en su misiva. Al tiempo que McCarrick habría sido “liberado de cualquier obligación, se sentía libre de viajar continuamente, dar conferencias y entrevistas”.

“Francisco hizo de él su fiel consejero (…). Sólo cuando ha sido obligado por la denuncia de un menor, y siempre en función del aplauso de los medios de comunicación, ha tomado las medidas para así salvaguardar su imagen mediática”, apuntó el arzobispo.

Rol en Chile

En su carta, Vigano también apunta al Papa Francisco por los abusos cometidos en Chile. “El Papa defiende a ultranza a su hombre, el cardenal (hondureño Oscar) Rodríguez Maradiaga, como había hecho en Chile con el obispo Juan Barros, que él mismo había nombrado obispo de Osorno, en contra de la opinión de los obispos chilenos”. Y añade: “cuando se vio obligado debido al clamor de los medios de comunicación y a la revuelta de las víctimas y los fieles chilenos, reconoció su error y pidió perdón, aunque afirmando que había sido mal informado, provocando así una situación desastrosa en la Iglesia del país, pero protegiendo aún a dos cardenales chilenos, Errázuriz y Ezzati”.

Aunque Vigano, de 77 años, no acompañó la carta con evidencias sostiene que tiene informes que lo respaldan. La carta coincidió con el último día de la visita del Papa a Irlanda, donde las víctimas y el propio primer ministro, Leo Varadkar, le exigieron pasar del perdón a la “acción” tras los casos de abusos. También hubo una masiva protesta.

“No diré ni una palabra sobre eso. Leí el comunicado (la carta de Vigano) y lean atentamente y juzguen ustedes mismos”, dijo el Papa.

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