Fernando Ramos, secretario general de la Conferencia Episcopal: "Falta acompañar y tener cercanía con las víctimas"

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Foto: José Luis Muñoz/Archivo

Además, el prelado manifestó que se debe cambiar la tipificación penal de los abusos en el código de derecho canónico y apoyar a las diócesis más pequeñas.


Desde Roma, y tras finalizar la cumbre sobre "La protección de los menores en la Iglesia", el representante chileno y secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos, hizo una pausa para conversar con La Tercera respecto de los desafíos que el encuentro dejó para la Iglesia en Chile.

De los temas tratados en el Vaticano, ¿Qué falta por mejorar en la Iglesia chilena?

Falta bastante en la Iglesia chilena en saber cómo acompañar y tener mayor cercanía con las víctimas. Algunas no se han sentido suficientemente acompañadas por nosotros y tenemos que escuchar, saber y entender cómo podemos mejorar. Además, nos falta tener información centralizada del estado o situación en la Iglesia chilena, nos cuesta mucho la comunicación interna. Otro tema planteado fueron las prácticas de 'accountability', o rendición de cuentas en la vida eclesial, donde estamos al debe.

¿Qué intervenciones tuvo durante estas reuniones?

Mi participación se dio fuertemente en el trabajo en grupos. Vi la importancia de que se modifique la norma del secreto pontificio, justamente para evitar cualquier referencia o aspecto que pueda ser señalado como encubrimiento. El secreto pontificio es más bien para proteger el testimonio de gente que pide mantener la confidencialidad. También señalé que era importante modificar la tipificación penal en el Código de Derecho Canónico, concretamente con lo que respecta a abuso sexual, de conciencia y de poder. Lo que sale ahí es muy genérico, y a veces los que tienen que juzgar en estos aspectos se quedan sin muchos elementos concretos. Además, señalé que hay que tener en cuenta las carencias a nivel eclesial, especialmente las diócesis más pequeñas, que no tienen suficientes recursos económicos y de personal para enfrentar desafíos que tienen que ver con tribunales de justicia y procesos de indagación previa.

¿Qué uso se les dio a los documentos que llevó respecto al caso de Chile?

El primer requerimiento era responder un cuestionario de cinco preguntas. Esa información fue la base con que se generaron las 21 propuestas o puntos de reflexión que entregó el Papa Francisco el primer día. En segundo lugar, se nos pidió que nos juntáramos con víctimas de abusos sexuales para tener una experiencia con ellas. Y en mi caso me junté con seis víctimas. La tercera solicitud vino de la Congregación para los Obispos, que les mandáramos el material o documentos que nuestra Conferencia Episcopal había preparado para esta situación, pero no fue un material que se haya presentado en este encuentro.

¿Qué sintió al escuchar a las víctimas de abusos?

Ellas nos contaban su dolor, sus preguntas, sus rabias, sus molestias. Hubo un testimonio que me tocó muchísimo, que fue el de una mujer que con mucha sencillez, claridad y emoción fue contando lo que eso había significado. La gran mayoría de la asamblea quedamos muy impactados escuchándola, con un nudo en la garganta y muchas lágrimas en los ojos.

Respecto a la transparencia, ¿Qué camino tomará la Iglesia chilena?

Debemos darnos cuenta de que tenemos que comunicar las cosas. Es cierto que algunas normativas de la Iglesia nos piden ser muy prudentes para no afectar la buena fama de las personas, pero cuando hay situaciones concretas y hechos que se estén investigando o decisiones que se han tomado, hay que comunicarlas como son.b

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